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26/3/13

COMUNICACIÓN POPULAR Y DERECHOS HUMANOS



Comparto con Uds. un artículo de mi autoría publicado en el último número de la revista digital "Segunda línea". Ver online aquí.

La segunda línea de la comunicación (Sección del Centro de Comunicación La Crujía)


Comunicación Popular y Derechos Humanos

Sin dudas la segunda mitad del siglo XX es reconocida como la era de la consolidación de los derechos ciudadanos a partir de un estado de participación y movilización de distintos colectivos que entienden que lo  declarativo no alcanza, y que solo es posible entender como derecho pleno aquel que se ejerce como tal.
A los hitos históricos que representan la Declaración de los Derechos del Hombre y el del Ciudadano de 1789 y la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 se suman, en el siglo XXI, un sinfín de pequeños logros en distintos rincones de nuestro planeta con la sanción de leyes que dan forma concreta a derechos abstractos.
Con ese faro en nuestro horizonte participamos activamente, como Centro de Comunicación, en la organización del VI Foro Educativo “Escuela Ciudadana, Ciudad Educadora”, celebrado en 2010, con la intención de plasmar los postulados de Paulo Freire: “la Escuela Ciudadana es aquella que se asume como un centro de derechos y de deberes. Lo que la caracteriza es la formación para la ciudadanía. La Escuela Ciudadana, entonces, es una escuela que hace realizable la ciudadanía de quien está en ella y de quien viene a ella”.
Los días 9 y 10 de Noviembre de 2011, esta vez en las instalaciones de la Universidad Nacional de Quilmes, dijimos presente en el VII Foro Educativo. Es a partir de estas actividades que entablamos una relación fraterna, más allá de los vínculos institucionales, con Daniel Carceglia, referente en el campo de la Educación Popular.
Es por un generoso ofrecimiento de su parte que nos sumamos, junto a la Dra. Gabriela Cicalese, al cuerpo docente del Diplomado en Derechos Humanos abierto a alumnos del nuestro continente desde la plataforma de e-learning de la Unqui. Con el sugestivo título de Diplomado en Educación Popular: Prácticas educativas y construcción de conocimiento en América Latina y la co-certificación de la Universidad Academia Humanista Cristiana de Chile, emprendimos la aventura de vincularnos con la primera cohorte y la participación de estudiantes de latinoamérica.
Durante la cursada abordamos, entre otros temas, la construcción conceptual de la comunicación popular, la 
comunicación comunitaria y la comunicación alternativa, además de distintas experiencias de contra información, medios locales y medios comunitarios. También se desarrollaron conceptos relacionados con la identidad colectiva, los hitos de condensación de la identidad y los mitos fundacionales y refundacionales.
Entender la comunicación como un derecho que nos permite ser actores de procesos colectivos al margen de la comunicación hegemónica y sus canales omnipresentes es superar la disyuntiva planteada en la preservación de la libertad de expresión y la libertad de prensa que los sectores de poder amenazados en sus interés económicos enarbolan como condición sine qua non del sistema democrático.
Comprender que esta problemática es un denominador común en nuestra América es reconocernos en nuestros hermanos latinoamericanos. La mordaza no se detiene ante fronteras o accidentes geográficos, todos somos, en alguna medida, hijos del silencio.
Pero también nos reconocemos en nuestros intereses y en la lucha, ya que al fin al cabo terminamos hablando el mismo idioma: el de la libertad verdadera, el reverso de la “libertad del mercado”.
Nosotros no hablamos de sostener el statu quo, hablamos de multiplicar voces mediante la formación de educadores populares que a su vez distribuirán esta semilla por un continente que hoy se nos plantea como tierra fértil para desafíos de esta naturaleza.
Leyes de comunicación audiovisual, como la sancionada en Argentina, tarde o temprano se expandirán por Latinoamérica. Minorías excluidas y grandes contingentes silenciados encontraran por fin una cobertura legal para hacer más fuerte esa voz que, a pesar de la represión y las persecuciones, nunca se apagó. 
Esas palabras, en cientos de tonadas, dialectos e idiomas, recorren los aires del sur. Quien quiera oír que oiga.

Francisco L. Monzón


Fuente: Segunda Línea. Revista digital mensual editada por el Instituto Pastoral de la Adolescencia - Año 4 - Nº 24 - Marzo 2013.

19/8/09

¿TERMINA MI LIBERTAD DONDE EMPIEZA LA TUYA?

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Muchas veces escuchamos esta frase, considerada casi como un principio. Nunca vi a nadie cuestionarla. Pero, más allá de no ser cuestionada, debemos ponerla en cuestión seriamente. Es la típica libertad impulsada por el liberalismo como filosofía política.
Se trata de una comprensión individualista, del yo solo, separado de la sociedad. Es la libertad «del» otro y no «con» el otro. Para que tu libertad empiece, la mía tiene que acabar. O para que tu empieces a ser libre, yo tengo que dejar de serlo. Consecuentemente, si la libertad del otro no comienza, por la razón que sea, entonces mi libertad no tiene límites y puede expandirse como quiera porque no encuentra la libertad del otro. Ocupa todos los espacios e inaugura el imperio del egoísmo. La libertad «del» otro se transforma entonces en libertad «contra» el otro.
Esta comprensión subyace al concepto vigente de soberanía territorial de los estados nacionales. Hasta los límites de otro estado es absoluta. Más allá de esos límites es nula. La consecuencia es que ya no hay lugar para la solidaridad. No se promueve el diálogo ni la negociación, buscando convergencias y el bien común supranacional.
Por eso, la frase correcta debe ser ésta: mi libertad solamente comienza cuando empieza también la tuya. Es la inacabable lección dejada por Paulo Freire: jamás seremos libres solos; sólo seremos libres juntos. Mi libertad crece en la medida en que crece también la tuya y gestamos conjuntamente una sociedad de ciudadanos libres y solidarios.
Por detrás de esta comprensión de libertad solidaria se encuentra el principio humanista: «haz a los demás lo que quieres que te hagan a ti». Nadie es una isla. Somos seres de convivencia. Todos somos puentes que se unen unos a otros. Por eso nadie es sin los otros y libre «de los» otros. Todos estamos llamados a ser libres «para» los otros y «con» los otros.
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13/10/08

FREIRE Y LA EDUCACION POPULAR

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Comparto con ustedes estas apostillas de Paulo Freire sobre la educación:

1- Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho.

2- Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado.

3- Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos.

4- Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo.

5- Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando.

6- Enseñar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad.

7- Enseñar exige saber escuchar.

8- Nadie es, si se prohíbe que otros sean.

9- La Pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación.

10- No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión.

11- Decir la palabra verdadera es transformar al mundo.

12- Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa.

13- El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación.

14- El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas.

15- Solo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos.

16- Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre.

17- La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados “ignorantes” son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una “cultura del silencio”.

18- Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra.

19- Defendemos el proceso revolucionario como una acción cultural dialogada conjuntamente con el acceso al poder en el esfuerzo serio y profundo de concientización.

20- La ciencia y la tecnología, en la sociedad revolucionaria, deben estar al servicio de la liberación permanente de la humanización del hombre.

14/9/08

SIMPLEMENTE MAESTRO

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Hace un par de años cursé en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo la carrera de Educación Popular, coordinada en aquel momento por varias militantes que hoy forman parte del colectivo "pañuelos por la rebeldía".
El 11 de septiembre se celebra en Argentina el día del maestro, en conmemoración del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, un figura polémica de nuestra historia, roconocido como el máximo impulsor de la escuela pública durante el siglo XIX.
Aprovechando la fecha, y como homenaje a los educadores populares, comparto con ustedes parte del material del curso, en este caso sobre Paulo Freire, sin dudas el referente más importante en la materia y uno de los pensadores más influyentes en las teorías latinoamericanas que sobre la comunicación popular tomaron forma a partir de los años sesenta.

Algunos aportes acerca de Paulo Freire y su pedagogía del oprimido
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Miguel Darcy de Oliveira realiza una presentación de Paulo Freire destacando su trayectoria tanto en el período anterior a 1964, momento del golpe de Estado; la posterior vivencia del exilio y luego su regreso a Brasil, desde 1980 en adelante.
En los años 60, Freire se interesó y fue al encuentro de los excluidos, de los que no tenían oportunidad, y trabajó con ellos. Esto despertó el interés y la imaginación de mucha gente de esa época. Otra cosa que destaca Darcy de Oliveira es que el trabajo de Paulo se dio afuera del contexto institucional, una idea totalmente innovadora en su contexto. “Imaginar la educación en un ‘círculo de cultura’ y no entre los cuatro muros de una escuela, era dar prueba de un pensamiento innovador, al imaginar algo que no existía y hacerlo posible.”
Otro aspecto que destaca en la obra de Freire es “… la confluencia entre educación y proyecto político, proyecto de sociedad, su visión político-pedagógica”.
Darcy se pregunta quién era Paulo, y aproxima una respuesta:
“Un pequeño burgués de origen que había conocido el hambre. Un hombre de una familia de clase media del nordeste, que por vicisitudes de la crisis de los años 30 había conocido dificultades materiales muy grandes.
La segunda cosa sorprendente e interesante en relación a él es que era creyente. Paulo era un católico como se decía en aquella época, un hombre de fe. (…) La Iglesia que teníamos en Brasil estaba preocupada con la masonería, con el espiritismo, con la escuela pública (…) Que hubiera un cristiano que se enraizaba en su fe para dar el paso de su compromiso social, esto sí era algo innovador. En este punto también fue precursor de un viraje que se concretaría años después.
Un tercer punto a destacar es el que Paulo era un educador, un intelectual; y teniendo en cuenta que la mayoría de nuestros intelectuales eran personas desinteresadas de su pueblo (…) nos damos cuenta de que un intelectual cristiano que se vuelca para las camadas populares, ya era algo nuevo…
Paulo dedicó su trabajo a la cuestión del analfabetismo, dirigiéndose por elección hacia los más excluidos (…)
No lo consideraba (al analfabetismo) como una carencia personal, o como la prueba de la incapacidad de determinadas personas o de una determinada categoría social que no logra aprender, ni tampoco encaraba el hecho como atraso histórico que sería superado a medida que la industrialización avanzase (…) Para Paulo la raíz del problema estaba (…) en una precisa situación histórica de explotación y de marginalización.
De esta idea surgen dos puntos que van a ser inspiradores de todo su trabajo posterior: por un lado la noción de conciencia dominada, de conciencia oprimida, dando la debida importancia a los elementos subjetivos presentes en todo proceso de cambio. Por otro lado, la idea de que, impregnando esos comportamientos individuales, esos comportamientos subjetivos, la percepción, la conciencia que cada uno de nosotros, que cada grupo social tiene de los fenómenos sociales, hay siempre determinadas estructuras que conforman el modo de pensar y de actuar de las personas.
Para Paulo quebrar el problema del analfabetismo significaba atacar esa conciencia dominada que hacía que el analfabeto se creyese, se convenciese de su propia ignorancia, de su propia imposibilidad para aprender, y al mismo tiempo romper esa estructura de dominación que formaba esta conciencia oprimida y al mismo tiempo legitimaba el analfabetismo como algo normal, como parte del orden natural de las cosas. (…)”
En su período de exilio (1964 en adelante), Freire se refugió en el consulado de Bolivia, y como enseguida se produjo en dicho país un golpe de estado, se refugió en Chile, de allí pasó a EEUU y luego a Europa, residiendo durante nueve años en Suiza. En este exilio profundiza la reflexión teórica, escribiendo en 1969 la que para Darcy es su obra fundamental, la Pedagogía del Oprimido. Anterior a este texto, se halla La educación como práctica de la libertad (1964/65), que fue una primera teorización sobre la experiencia brasileña de alfabetización.
Pedagogía del oprimido fue escrito en EEUU y demoró varios años en ser publicado en Brasil.
Según Darcy, “… por un lado Pedagogía del oprimido se constituyó en una denuncia de este sistema (educativo/social) y de su modo de funcionamiento y por otro, retomando la experiencia brasileña y la experiencia chilena, Paulo reelabora sus ideas acerca de una alternativa, de lo que sería una pedagogía del oprimido que sea al mismo tiempo un modo de transformar la educación y un instrumento de transformación de la realidad”.(1)

(1) Las citas e información están extraídas de: "El proceso educativo según Paulo Freire y Enrique Pichon Riviere". Ana P. de Quiroga (Coord.) (seminario realizado en 1985) Ediciones Cinco, Buenos Aires, 1985.

Paulo Freire: apuntes de un biografía

En 1960 se produjo en Brasil el triunfo electoral de Janio Cuadros. Sus propuestas tenían elementos de dos tendencias políticas: liberal con orientación cada vez más conservadoras; y populistas. Del populismo toma principalmente el derecho de Brasil a una política exterior independiente. Si bien en el aspecto económico se manifestaba el aspecto conservador, esto no “tranquilizó” lo suficiente a EEUU (presidencia de Kennedy) interesado en ese momento en recuperar su influencia en América Latina (altamente influenciada por el triunfo de la Revolución Cubana en 1957).
En 1961 Quadros decidió condecorar al Che Guevara en su paso por Brasil, desatando una crisis que llevó al presidente a renunciar. Su vicepresidente, Joao Goulart, debió asumir como sucesor en el marco de un intento del ejército de evitar dicha asunción; se impuso una reforma que reducía los poderes presidenciales. Goulart debió aceptarla, aunque en un plebiscito de 1963 recuperó todas sus facultades.
Goulart intentó, en medio de tensiones y una inflación creciente, ampliar su base de apoyo incorporando a sectores no movilizados políticamente hasta entonces, para ello propuso conceder el derecho al sufragio a la tropa, la organización sindical de suboficiales, el voto a los analfabetos, la elaboración de un estatuto del trabajador rural; es decir, medidas en muchos sentidos contradictorias entre sí, tendientes a frenar una posible situación pre revolucionaria; sin embargo, la oposición conservadora se sintió de todos modos amenazadas. En el ámbito urbano, creció el temor de las capas medias al fantasma del izquierdismo supuestamente representado por el presidente.
El 31 de marzo de 1964 se produjo el golpe militar, que contó con el apoyo de la embajada de los EEUU, pero también de sectores medios, de muchos políticos y también de los favelados. Esta intervención no se vivió como una abolición del sistema constitucional sino como una continuación de la tradición política brasileña que admitía intervenciones de las FFAA, que luego aparecían como integrándose a un proceso similar al constitucional.
El jefe del levantamiento militar, mariscal Castelo Branco, fue posteriormente elegido presidente por el Congreso – antes depurado de los parlamentarios más cercanos al ex presidente Goulart-.
El régimen intentó el control de los salarios y la recesión económica provocó gran aumento de la desocupación urbana. Rápidamente fue perdiendo apoyo, lo que lo llevó a rupturas aún mayores de la tradición constitucional, entre ellas la autorización de funcionamiento a solamente dos partidos políticos y la eliminación de las elecciones de gobernadores y alcaldes en las capitales de los estados (los estados brasileños son similares a nuestras provincias)
En una apretada síntesis, puede caracterizarse al régimen como burocrático-autoritarios con predominio del ejército como institución –no de un caudillo salido de sus filas- y la construcción de un aparato estatal, con fuerte control militar, organizado con criterios de eficacia tecnológica y administrativa, que representaba alianzas entre elites militares, empresarios nacionales y firmas multinacionales, control del gobierno sobre los sindicatos y persecución sistemática de toda forma de organización y fomento artificial de elementos como el fútbol y el carnaval para canalizar las energías de los grupos.
El largo período de régimen militar en Brasil no sólo se basó en la represión sino también, desde aproximadamente 1969, al inicio del llamado “milagro brasileño”, apoyado en una estructura industrial compleja. Este crecimiento económico acentuaba las desigualdades sociales pero colocó a Brasil entre los “gigantes económicos” del llamado Tercer Mundo. Dicha posición favoreció precisamente la duración en el tiempo.

Extractos de entrevista realizada a Paulo Freire y Frei Betto en 1985

En su ubicación histórica, el prólogo nos recuerda que Freire comenzó sus primeras experiencias como director del Departamento de Educación y Cultura del SESI (Servicio Social da Industria) en Pernambuco, durante el gobierno de Getulio Vargas; a su vez la experiencia realizada en el Movimiento de Cultura Popular de Recife, por Freire, correspondió a la presidencia de Joao Goulart. (recordando en ambos casos el rechazo general de Freire a las políticas tanto de Getulio Vargas como de Goulart).
Ante la pregunta acerca de cómo surgió la EP en la vida de Freire y en el Brasil, Paulo responde que “aunque todavía no había advertido que me estaba preparando para algo que empezaría a hacer más adelante en el campo de la educación popular, fueron muy importantes las experiencias en que participé en mi adolescencia, con chicos campesinos, con chicos urbanos, con hijos de obreros, con chicos que vivían entre riachos y morros, en una época en que residíamos un poco lejos de Recife. Las experiencias con ellos me fueron habituando a una manera diferente de pensamiento y de expresión, a cuya comprensión más rigurosa me dedico ahora como educador popular.
Aquellas experiencias me estaban preparando en muchos aspectos (…) para que más adelante me reencontrara con los trabajadores, exactamente cuando en Recife comencé a trabajar en el Servicio Social de la Industria, SESI.”
“Yo nací en 1921 (…) y en 1946 comencé a trabajar en el SESI. (…) Es interesante observar cómo sucedió eso dentro de una institución de objetivos asistenciales, creada en uno de esos momentos lúcidos de la clase dominante brasileña, y no para agudizar la conciencia crítica de los obreros, sino para opacar la realidad y así obstaculizar el asumirse de la clase trabajadora. (…) En el fondo, esos primeros momentos de radicalización –nunca de sectorización- que experimenté, gracias a una práctica que día a día se hacía más consciente, se dieron en el SESI.
Yo coordinaba el trabajo de los profesores con los niños. También trabajaba con los niños en el campo de la comunicación entre la escuela y la familia. Aquello que se llamaba, y se llama todavía, el Círculo de padres y profesores (…) El primer camino (que tomé) fue la charla, la exposición oral, fue el discurso sobre temas que yo admitía que eran importantes para los padres. Está claro que eso revelaba mi propia formación, y revelaba el peso de un pasado profundamente autoritario, como es el pasado brasileño (…) Eso revelaba una postura elitista también, según la cual el que sabe más, el que tiene un cierto saber considerado exacto, riguroso, piensa que sólo él sabe (…) Y si es así, entonces cabe a quien sabe determinar lo que debe ser dicho para que el otro también sepa. (…) En lugar de discutir con los padres su práctica en la relación con los hijos, yo hacía un discurso sobre los conceptos autoridad y libertad. Ahí estaba el gran equívoco.
(…) Mi equívoco no estaba en pretender discutir esa temática que yo discutía. Sino en que previamente yo debía escuchar más a las familias sobre lo que a ellas les interesaba discutir directamente (…) La cuestión que se ponía en evidencia no era la de hacer un discurso sobre los temas, sino de aprehenderlos, de desnudarlos en su razón de ser, en la práctica en que se daban”.
Ante la pregunta de cómo reaccionaba la sociedad de Pernambuco por esos años, décadas del 30 y el 40, si ya era considerado subversivo, Paulo responde:
“…en esos primeros tiempos yo era visto como un joven idealista. Idealista no en el sentido filosófico (…) Idealista en el sentido común de la palabra. Un tipo que se entrega con cierto amor a un trabajo que se llamaba ‘humanitario’. Entonces, durante ese primer período, me miraban con cierta simpatía, también me aplaudían. S9n embargo, a medida que la práctica misma se puso delante de mí como una tarea que ya no era pedagógica solo sino que tenía que ver con algo político, a pesar de que todavía no era capaz de advertir eso que yo llamo ‘política de la educación’, las cosas empezaron a cambiar. Cuando, por medio de la práctica, comencé a tener prácticas que reforzaban en los otros una opción por los intereses de los trabajadores, empezaron a verme como un subversivo potencial (…) Eso se dio poco antes del golpe de 1964. Sobre el final de los años ’50 ya empiezan a verme como un tipo peligroso. (…)
“…Las raíces están ahí, en esa experiencia (…), en el trabajo de campo, en todo el aprendizaje que fui haciendo en los círculos de los padres y de los maestros dentro del SESI. Más tarde, cuando ya había dejado el SESI me comprometo con un movimiento de intelectuales y artistas (…) grupo que crea el Movimiento de Cultura Popular (MCP): dentro del MCP profundicé y sistematicé, en parte, algunas de las preguntas que me venía haciendo hacía quince años (…)”
“…Uno de los trabajos del intelectual, del educador comprometido (es) ver cómo se puede llegar a la comprensión más crítica de la temática propuesta por la gente. Eso era (lo que se hacía) en un círculo de cultura.
Los resultados positivos que obtenía con ese trabajo eran de tal magnitud, en cuanto deseo de profundización por parte de los grupos populares, en cuanto compromiso, en cuanto comprensión, en cuanto lectura crítica, que yo me pregunté: si es posible hacer eso, alcanzar ese nivel de discusión con grupos populares, independientemente de que sean o no alfabetizados, ¿por qué no hacer lo mismo en una experiencia de alfabetización? ¿Por qué no comprometer críticamente a los que se están alfabetizando en el montaje de su sistema de signos gráficos en tanto son sujetos de ese montaje y no en tanto son objetos de él. En el fondo, por esa época yo ya estaba haciendo algo que hoy teóricamente formulo (…) cuando digo: Toda lectura de la palabra presupone una lectura anterior del mundo, y toda lectura de la palabra implica volver sobre la lectura del mundo, de manera tal que leer mundo y leer palabra se constituyen en un movimiento en donde no hay ruptura, en donde uno va y viene. Y leer mundo junto con leer palabra en el fondo, para mí significan reescribir el mundo. Rescribir con comillas, quiere decir, transformarlo. La lectura de la palabra debe estar inserta en la comprensión de la transformación del mundo, que provoca la lectura de él y debe remitirnos siempre de nuevo a la lectura del mundo.”
Fuente: Esa escuela llamada vida. Paulo Freire-Frei Betto. Nueva Información, Editorial Legasa, Buenos Aires, 1988.


5/7/08

CLASE DIECIOCHO: LA TEORIA DE LA DEPENDENCIA

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Paulo Freire, precursor de la educación popular

A partir del resultado de numerosas investigaciones y el desarrollo de un cuerpo teórico influenciado por diversas corrientes durante las décadas deL 60 y 70 se conforma en latinoamerica un espacio de denuncia y de prácticas concretas con la intención de generar un cambio social. A continuación se detallan sus principales influencias:

Teología de la liberación: es imposible entender este movimiento sin considerar el peso que los movientos religiosos de base tuvieron en su conformación. El cambio de enfoque que determino la Segunda Conferencia Episcopal Latinoamericana desarrollada en Medellín en 1968, que llama a la Iglesia en su conjunto a “optar por los pobres”, pronto devino en la conformación del Movimiento de Sacerdotes Tercermundistas y la consolidación de la Teología de la Liberación como un espacio progresista que podía ligar a la Iglesia Católica con los movimientos sociales de base, a pesar de la oposición del Vaticano.

• La educación popular: desarrollada en la década del 60 en Brasil a partir de las premisas de Paulo Freire, se basa en la alfabetización de los excluidos del sistema que al aprender a leer y escribir palabras hacían una relectura global del mundo. Lo primero era tomar conciencia del lugar que ocupaban en la sociedad e identificar a los responsables de esa situación. A la educación formal, que denominaban educación bancaria, los alfabetizadotes oponían la concientización: era tan importante aprender a pensar como aprender a leer. Este movimiento estuvo ligado a una importante cadena de radios educativas dependientes de la Iglesia Católica del Brasil que operaban como soporte territorial del movimiento y su lema, síntesis de su concepción pedagógica, es: reflexión y praxis.

Teoría de la dependencia: a partir de su base económica se trasladaran algunas de sus premisas al plano social, dando paso a la denuncia del imperialismo cultural.

• Teorías marxistas y neo-marxistas: desde la intención de revertir la desigualdad social a partir de cambiar las estructuras del sistema productivo, pasando por la teoría de la vanguardia leninista hasta los postulados respecto a los aparatos ideológicos del estado de Althusser.


Nuevos movimientos sociales: se generan al margen de los partidos políticos tradicionales, nucleados por cuestiones sociales, etarias o de género (jóvenes, homosexuales, desocupados, movimientos de los “sin tierra”, etc.). Lo novedoso de estos colectivos es la intención de modificar algo puntual en la esfera social de pertenencia, descartándose la lucha por el poder político.



Los principales temas abordados son los siguientes:

• El carácter ideológico del discurso que circula socialmente a partir de los mass media, tanto en el nivel nacional como internacional, utilizando la denominación de imperialismo cultural para dar cuenta de una industria cultural penetrada por modelos de vida y valores foráneos.

• La propiedad de los medios y conglomerados de medios, denunciando no solo alta concentración de la estructura y la influencia de empresas extranjeras sino, también, el escaso acceso que la población en general, y los sectores populares en particular, tenían a fijar las pautas de programación de los mass media.

• La desigual circulación de la producción de contenido audiovisual entre los países centrales y los países periféricos.

• La concentración informativa generada por las agencias de noticias y los grandes holdings multinacionales respecto al flujo de la información internacional.

• La potencialidad de aplicar en cada país políticas y estrategias de planificación estatal en el área de las comunicaciones y las industrias culturales.
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4/7/08

CLASE DIECINUEVE: COMUNICACIÓN ALTERNATIVA Y EDUCACIÓN PARA LA COMUNICACIÓN



En paralelo al desarrollo de estas investigaciones y elaboraciones teóricas se llevan a la práctica una serie de experiencias a lo largo del continente que tratan de materializar una de las premisas de esta corriente: que la comunicación sea una instancia de diálogo y no de imposición autoritaria.

Uno de los caminos recorridos en esta búsqueda se relaciona con experiencias de comunicación alternativa. Lo alternativo se plantea desde el contenido (los temas) y también, acaso principalmente, desde la estructura de la propiedad de los medios y desde su organización (propiedad colectiva y organización horizontal).

Un sinnúmero de experiencias en distintos formatos y de distintas características que reclaman la etiqueta de “alternativas” obligan a los investigadores a elaborar una definición que permita marcar los límites de este fenómeno. Pero el propio contexto histórico donde estas experiencias se desarrollan (convulsión social, represión legal y para-legal) impiden llegar a un consenso respecto a dichos límites, influyendo sin duda en la mirada de cada intelectual su postura personal, su compromiso con la problemática y su grado de militancia.

Como muestra de esto último transcribimos a continuación dos definiciones:

Diremos que es alternativo todo medio que, en un contexto caracterizado por la existencia de sectores privilegiados que detentan el poder político, económico y cultural (en las distintas situaciones posibles desde el sistema de partido único y economía estatizada hasta regimenes capitalistas de democracia parlamentaria y las dictaduras militares) implica una opción ante el discurso dominante”.[1]

Proponemos la expresión comunicación alternativa para aquellas relaciones dialógicas de transmisión de imágenes y signos que estén insertas en una praxis trasformadora de la estructura social en tanto totalidad”.[2]

Así de tajante será la distancia entre una mirada y otra: solo es alternativa la práctica enmarcada en un proyecto revolucionario o son alternativos los medios que se plantean como oposición a los mass media tradicionales o como opción al discurso dominante.

En líneas generales, la mayoría de las experiencias de comunicación alternativa de nuestro continente nacieron a la sombra de luchas populares (activas o de resistencia), y por ese motivo muchas se apagaron con ellas.

Luego de varias décadas de experiencia, este fenómeno sigue con protagonismo en el campo de la comunicación en nuestro continente, tal vez por que siempre hay motivos para luchar, agiornando las prácticas y los formatos a partir de las enseñanzas del pasado y de las nuevas herramientas tecnológicas.

Por otro lado encontramos la tarea de promotores, influenciados por la teoría de Paulo Freire y la Teología de la Liberación, que desde instancias informales promueven la lectura crítica de los mensajes elaborados desde la cultura de masas a partir del trabajo con grupos.[3]

Básicamente la lectura crítica propone las siguientes etapas:

• Enunciación de los valores del grupo: a partir del contacto con un discurso mediático se analizan las coincidencias y las divergencias entre los valores del grupo y los valores explícitos del producto cultural en cuestión.

• Problematización temática: a partir de las características de cada grupo se presenta un producto cultural para promover el debate y definir o caracterizar la mirada de los medios respecto al tema trabajado.

• Estudio de la comunicación como producto: se hace foco en una producción determinada se analiza la organización del discurso o programa (estructura), las técnicas utilizadas para elaborarlo (el lenguaje) y el o los mensajes hechos públicos (explícitos o implícitos), para lo que se usa las dinámicas de los puntos anteriores.

• Estudio de la comunicación como proceso: se analiza la producción y circulación de la información (agencias de noticias y medios tradicionales), comparando el abordaje que distintos medios realizan del mismo tema y haciendo explicita la vinculación comercial que existe entre las propias empresas de comunicación (grupos o holdings mediáticos) y otras empresas de la economía formal que generalmente, a partir del auspicio o del anuncio comercial, condicionan la línea editorial de los primeros, cuando no son partes de un mismo grupo junto a ellos.

Acompañando estas instancias de comunicación alternativa y lectura critica encontramos, también, una serie de acciones que sirven para delinear las características de esta teoría:

• La Conferencia Intergubernamental sobre Políticas de Comunicación en América Latina y el Caribe, organizada por la UNESCO en Costa Rica durante 1976, promueve el establecimiento y la consolidación de políticas nacionales de comunicación y cultura. A partir de la oposición de los medios privados, representados por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y de la inestabilidad política de una región castigada por gobiernos de facto, las propuestas de la conferencia, apoyadas por casi todos los delegados de los países participantes, nunca pudieron ser aplicadas. A pesar de esta falencia, el salto en calidad del debate fue muy importante: la comunicación se deja de pensar como un recurso más del mercado y pasa a ser considerada como un derecho social, que debe ser garantizado por el estado en las instancias de acceso y participación.

• En la misma línea, encontramos la intención de establecer un Nuevo Orden Internacional de la Información y la Comunicación (NOMIC). A partir de las premisas de la teoría de la dependencia y luego del debate en distintas instancias multilaterales, una de ellas la conferencia de Costa Rica, se promueve revertir la dependencia informativa del tercer mundo respecto al primero. Con la intención de promover este debate se forma la Comisión McBride, que en 1980 hace público en Belgrado un informe conocido bajo el título “Un solo mundo, voces múltiples”.








Referencias:
[1] Comunicación alternativa y cambio social. Simpson Grinberg, Máximo. Premia Editora. México. 1986.
[2] Para una definición alternativa de la comunicación. Graciano, Margarita. Revista ININCO, N° 1. Caracas. 1980.
[3] Algunas preguntas disparadoras con las cuales entrenarse en la lectura crítica de los discursos mediáticos: ¿Quién es el emisor del mensaje? ¿Qué intereses económicos y políticos tiene? ¿Qué posición tiene sobre el tema difundido? ¿Se presenta como un emisor “objetivo” o aclara abiertamente su posición al respecto? ¿Qué valores sociales, abierta o solapadamente, se refuerzan? ¿A que receptor esta interpelando el mensaje? ¿Con que intención? ¿Qué tipos de recursos técnicos utiliza el emisor para elaborar el mensaje? ¿Inciden estos recursos en el sentido del mensaje?
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