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14/11/14

LAS ELECCIONES EN BRASIL: UN ESPEJO DONDE MIRARNOS LOS ARGENTINOS

Debate pre-electoral en los estudios de la TV Globo en Río de Janeiro.

¿CUÁN CORDIAL ES EL PUEBLO BRASILEÑO?


por Leonardo Boff

Decir que el brasilero es un «hombre cordial» viene del escritor Ribeiro Couto, expresión generalizada por Sérgio Buarque de Holanda en su conocido libro Raíces de Brasil, de 1936, que le dedica todo el capítulo V. Pero aclara, contrariando a Cassiano Ricardo que entendía la «cordialidad» como bondad y delicadeza, dice que «nuestra forma ordinaria de convivencia social es en el fondo justamente lo contrario de la delicadeza» (de la 21ª edición de 1989 p. 107). Sérgio Buarque asume la cordialidad en sentido estrictamente etimológico: viene de corazón. El brasilero se orienta mucho más por el corazón que por la razón. Del corazón pueden provenir el amor y el odio. Bien dice el autor: «la enemistad bien puede ser tan cordial como la amistad, visto que una y otra nacen del corazón» (p.107).
Escribo todo esto para entender los sentimientos «cordiales» que irrumpieron en la campaña presidencial de 2014. Hubo por una parte declaraciones de entusiasmo y de amor, hasta el fanatismo, para los dos candidatos y por otra, odios profundos, expresiones altaneras por parte de ambas partes del electorado. Se verificó lo que Buarque de Holanda escribió: la falta de delicadeza en nuestra convivencia social.
Tal vez en ninguna campaña anterior se expresaron los gestos «cordiales» de los brasileros en el sentido de amor y odio contenidos en esta palabra. Quien siguió las redes sociales, se dio cuenta de los niveles bajísimos de buena educación, falta de respeto mutuo y hasta de falta de sentido democrático como convivencia con las diferencias. Esa falta de respeto repercutió también en los debates entre los candidatos, transmitidos por la TV. Por ejemplo, que uno de los candidatos llame a la Presidenta del país «liviana y mentirosa» se inscribe dentro de esta lógica «cordial»,aunque revele gran falta de respeto hacia la dignidad del más alto cargo de la nación.
Para entender mejor esta «cordialidad» nuestra cabe mencionar dos herencias que pesan en nuestra ciudadanía: la colonización y la esclavitud. La colonización produjo en nosotros el sentimiento de sumisión, teniendo que asumir las formas políticas, la lengua, la religión y los hábitos del colonizador portugués. En consecuencia se creó la Casa Grande y la Senzala. Como bien mostró Gilberto Freyre no se trata de instituciones sociales externas. Ellas fueron internalizadas en forma de un dualismo perverso: de un lado el señor que posee y manda todo, y del otro el siervo, que tiene poco y obedece, o también la jerarquización social que se revela por la división entre ricos y pobres.Esa estructura subsiste en la cabeza de las personas y se ha vuelto un código de interpretación de la realidad.
Otra tradición muy perversa fue la esclavitud. Cabe recordar que hubo una época, entre 1817-1818, en que más de la mitad de Brasil estaba compuesta por esclavos (50,6%). Hoy cerca del 60% tiene en su sangre algo de los esclavos afrodescendientes. El catecismo que los curas enseñaban a los esclavos era «paciencia, resignación y obediencia»; a los esclavócratas se les enseñaba «moderación y benevolencia» cosa que, a decir verdad, se practicaba poco. La esclavitud fue internalizada en forma de discriminación y de prejuicio en contra del negro que debía servir siempre. Pagar el salario todavía es entendido por muchos como una caridad y no como un deber, porque los esclavos antes hacían todo gratis, e imaginan que deben seguir así. De esta forma se trata, en muchos casos, a los empleados y empleadas domésticas o a los peones de las haciendas.
Las consecuencias de estas dos tradiciones están en el inconsciente colectivo brasileiro en términos no tanto de conflicto de clase (que también existe) sino de conflictos de status social. Se dice que el negro es perezoso cuando sabemos que fue él quien construyó casi todo lo que tenemos en nuestras ciudades. El nordestino es ignorante, porque vive en el semiárido bajo duras limitaciones ambientales, cuando es un pueblo altamente creativo, despierto y trabajador. Del nordeste nos vienen los mayores escritores, poetas, actores y actrices. En el Brasil de hoy es la región que más crece económicamente, del orden del 2-3%, por tanto por encima de la media nacional. Pero el prejuicio los castiga a la inferioridad.
Todas estas contradicciones de nuestra «cordialidad» aparecieron en los twitters, facebooks y otras redes sociales. Somos seres contradictorios.
Añado también un argumento de orden antropológico para comprender la irrupción de los amores y odios en esta campaña electoral. Se trata de la ambigüedad esencial de la condición humana. Cada uno posee su dimensión de luz y de sombra, sim-bólica (que une) y dia-bólica (que divide). Los modernos dicen que somos simultáneamente dementes y sapientes (Morin), es decir, personas de racionalidad y bondad y al mismo tiempo de irracionalidad y maldad. La tradición cristiana dice que somos simultáneamente santos y pecadores. En la feliz expresión de san de Agustín: cada uno es Adán, cada uno es Cristo, es decir, cada persona está llena de limitaciones y vicios y al mismo tiempo es portadora de virtudes y de una dimensión divina. Esta situación no es un defecto sino una característica de la condition humaine. Cada uno debe saber equilibrar estas dos fuerzas y en la mejor de las hipótesis, dar primacía a las dimensiones de luz sobre las de sombra, a las de Cristo sobre las del viejo Adán.
En estos meses de campaña electoral se mostró quienes somos por dentro: «cordiales» en el doble sentido de la palabra: llenos de rabia y de indignación y al mismo tiempo de exaltación positiva y de militancia seria y autocontrolada. No debemos ni reír ni llorar, sino tratar de entender. Pero no basta entender; urge buscar formas civilizadas de «cordialidad» en las que predomine la voluntad de cooperación en aras del bien común , se respete el espacio legítimo de una oposición inteligente y se acojan las diferentes opciones políticas. Brasil necesita unirse para que todos juntos nos enfrentemos a los graves problemas internos y externos (guerras de grande devastación y la grave crisis en el sistema-Tierra y en el sistema-vida), en un proyecto asumido por todos para que se haga realidad lo que se dijo de Brasil como la «Tierra de la buena Esperanza»(Ignacy Sachs).

Fuente: Servicios Koinonía


27/8/09

CRISIS DE HUMANIDAD

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Leonardo Boff es uno de los principales referentes de la Teología de la Liberación, una corriente de pensamiento de la Iglesia Católica que se consolida después del Concilio Vaticano II (19662 a 1965) y la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Medellín (1968) . La Teología de la Liberación es uno de los pilares de la comunicación alternativa (ver 1, 2 y 3) . A partir de la publicación en 1984 del libro "Iglesia: Carisma y Poder" sufrió un marcado hostigamiento por parte del Vaticano, lo que lo llevó a renunciar a la orden franciscana a la que estaba consagrado en 1992.
Un hijo de la iglesia que escucho el llamado a optar en favor de los débiles, oprimidos y marginados y no dudo cual era su lugar.
Comparto con Uds. una serie de textos extraídos de su página web, por cierto muy recomendable.
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La crisis económico-financiera, previsible e inevitable, remite a una crisis más profunda. Se trata de una crisis de humanidad. Faltaron rasgos de humanidad mínimos en el proyecto neoliberal y en la economía de mercado sin los cuales ninguna institución a mediano y largo plazo se mantiene en pie: la confianza y la verdad. La economía presupone la confianza de que los impulsos electrónicos que mueven los papeles y los contratos tengan lastre y no sean mera materia virtual, por lo tanto ficticia. Presupone además la verdad de que los procedimientos se hagan según reglas observadas por todos. Ocurre que en el neoliberalismo y en los mercados, especialmente a partir de la era Thatcher y Reagan, predominó la financiarización de los capitales. El capital financiero-especulativo es del orden de 167 billones de dólares, mientras que el capital real empleado en los procesos productivos gira en torno a los 48 billones de dólares anuales. Aquél deliraba especulando en las bolsas, dinero haciendo dinero, sin control, apenas regido por la voracidad del mercado. Por su naturaleza, la especulación comporta siempre alto riesgo y viene sometida a desvíos sistémicos: a la ganancia de ganar más y más por todos los medios posibles.
Los gigantes de Wall Street eran tan poderosos que impedían cualquier control, siguiendo solamente sus propias regulaciones. Contaban con informaciones anticipadas (Insider Information), las manipulaban, divulgaban rumores en los mercados, nos inducían a falsas apuestas y de ahí sacaban grandes lucros. Basta leer el libro del megaespeculador George Soros, La crisis del capitalismo, para constatarlo, pues cuenta en detalle estas maniobras que destruyen la confianza y la verdad. Ambas eran sacrificadas sistemáticamente en función del beneficio de los especuladores. Tal sistema tenía que derrumbarse un día, por ser falso y perverso, lo que de hecho ocurrió.
La estrategia inicial estadounidense era injertar mucho dinero en los «ganadores» para que la lógica continuase funcionando sin pagar nada por sus errores. Hubiera sido prolongar la agonía. Los europeos, recordando los vestigios que han quedado del humanismo de las Luces, han tenido más sabiduría. Denunciaron la falsedad, pusieron en el campo al Estado como instancia salvadora y reguladora, y en general como actor económico directo en la construcción, en la infraestructura y en los campos sensibles de la economía. Ahora no se trata de reflotar el neoliberalismo sino de inaugurar otra arquitectura económica sobre bases no ficticias. Esto quiere decir que la economía debe ser un capítulo de la política (la tesis clásica de Marx), no al servicio de la especulación sino de la producción y de la adecuada acumulación. Y la política deberá regirse por criterios éticos de transparencia, de equidad, de justa medida, de control democrático y dando especial cuidado a las condiciones ecológicas que permiten la continuidad del proyecto planetario humano.
¿Por qué la crisis actual es una crisis de humanidad? Porque subyace en ella un concepto empobrecido de ser humano que sólo considera una parte de él, su parte de ego. El ser humano está habitado por dos fuerzas cósmicas: una de autoafirmación, sin la cual desaparece. En ella predomina el ego y la competición. La segunda es de integración en un todo mayor, sin el cual también desaparece. En ella prevalece el nosotros y la cooperación. La vida sólo se desarrolla saludablemente en la medida en que se equilibra el ego con el nosotros, la competición con la cooperación. Dando rienda suelta a la competición del ego, anulando la cooperación, nacen las distorsiones que presenciamos y que han llevado a la crisis actual. Por el contrario, dando espacio sólo al nosotros sin el ego se generó el socialismo despersonalizante, y la ruina que provocó. Errores de esta gravedad, en las condiciones actuales de interdependencia de todos con todos, nos pueden liquidar. Como nunca antes tenemos que orientarnos por un concepto adecuado e integrador del ser humano, por un lado individual-personal, con derechos, y por otro social-comunitario, con límites y deberes. De no ser así, nos empantanaremos siempre en crisis, que serán menos económico-financieras y más crisis de humanidad.

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19/8/09

¿TERMINA MI LIBERTAD DONDE EMPIEZA LA TUYA?

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Muchas veces escuchamos esta frase, considerada casi como un principio. Nunca vi a nadie cuestionarla. Pero, más allá de no ser cuestionada, debemos ponerla en cuestión seriamente. Es la típica libertad impulsada por el liberalismo como filosofía política.
Se trata de una comprensión individualista, del yo solo, separado de la sociedad. Es la libertad «del» otro y no «con» el otro. Para que tu libertad empiece, la mía tiene que acabar. O para que tu empieces a ser libre, yo tengo que dejar de serlo. Consecuentemente, si la libertad del otro no comienza, por la razón que sea, entonces mi libertad no tiene límites y puede expandirse como quiera porque no encuentra la libertad del otro. Ocupa todos los espacios e inaugura el imperio del egoísmo. La libertad «del» otro se transforma entonces en libertad «contra» el otro.
Esta comprensión subyace al concepto vigente de soberanía territorial de los estados nacionales. Hasta los límites de otro estado es absoluta. Más allá de esos límites es nula. La consecuencia es que ya no hay lugar para la solidaridad. No se promueve el diálogo ni la negociación, buscando convergencias y el bien común supranacional.
Por eso, la frase correcta debe ser ésta: mi libertad solamente comienza cuando empieza también la tuya. Es la inacabable lección dejada por Paulo Freire: jamás seremos libres solos; sólo seremos libres juntos. Mi libertad crece en la medida en que crece también la tuya y gestamos conjuntamente una sociedad de ciudadanos libres y solidarios.
Por detrás de esta comprensión de libertad solidaria se encuentra el principio humanista: «haz a los demás lo que quieres que te hagan a ti». Nadie es una isla. Somos seres de convivencia. Todos somos puentes que se unen unos a otros. Por eso nadie es sin los otros y libre «de los» otros. Todos estamos llamados a ser libres «para» los otros y «con» los otros.
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15/8/09

¿QUIEN ESCUCHARA LA VOZ DE LAS VICTIMAS?

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Comparto con Uds. esta reflexión de Leonardo Boff respecto a la reunión de la ONU para discutir la crisis económico financiera.
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"Los 192 jefes de estado o de gobierno deben reunirse el 1, 2 y 3 de junio en Nueva York convocados por la ONU para discutir la crisis económico-financiera y sus impactos sobre los diferentes países, especialmente sobre los países pobres. Para prepararla, el Presidente de la Asamblea Miguel d’Escoto Brockmann, ex-canciller de Nicaragua, ha creado una Comisión para la Reforma del Sistema Financiero y Monetario Internacional constituida por 20 celebridades de la economía y de la política bajo la coordinación del premio Nóbel de economía Joseph Stiglitz.Los resultados ya han sido entregados y sus principales contenidos se conocen más o menos. Como marco teórico, ético y humanístico que debe inspirar las nuevas medidas concretas se sugiere una Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad y de la Tierra, tarea difícil de realizar por falta de tradición jurídica y social en esta área. Luego se recomienda la creación de un Consejo Mundial de Coordinación Económica, paralelo al Consejo de Seguridad, desdoblado en dos autoridades mundiales, una que cuide de la regulación financiera y la otra de la competencia en la economía. Se sugiere una reforma de las instituciones de Bretton Woods (FMI y Banco Mundial) y una regionalización de las instituciones financieras que apoyan los procesos de desarrollo. Se pide también que, una vez al año, los jefes de estado o de gobierno de todo el mundo se encuentren para discutir el estado de la Tierra y de la Humanidad, y tomar medidas colectivas.El gran temor es que esta reunión mundial sea desvirtuada por las presiones de los principales miembros del G-20, si envían solamente representantes diplomáticos o ministros. Por detrás de estas presiones están dos maneras diferentes de enfrentarse a la crisis actual.Una es la del G-20 que se reunió en Londres en abril. Fundamentalmente se propone salvar el sistema económico-financiero imperante para que, en el fondo, todo funcione como antes, con ciertos controles pero con niveles razonables de crecimiento, sacrificando incluso el equilibrio de la Tierra, y perpetuando el escandaloso foso entre ricos y pobres. El propósito es el mismo: cómo ganar más con el mínimo de inversión, compitiendo en el mercado y considerando el estrés de la naturaleza y la pobreza como externalidades.La otra es la de los grupos altermundistas, presentes en todos los estratos sociales del mundo y, en parte, asumida por la Comisión de la ONU. Se trata de situar la crisis económica en el conjunto de las demás crisis: la energética, la alimentaria, la del calentamiento global, la de la insostenibilidad del planeta (superamos en un 40% la capacidad de reposición de los recursos naturales) y la social y humanitaria (casi mil millones de personas por debajo del umbral de la pobreza). Más que salvar el sistema se trata de salvar la humanidad, la vida amenazada y el planeta en estado caótico. El propósito es cómo garantizar el buen vivir en armonía con los otros y con la naturaleza, produciendo conforme sus ciclos, con equidad social y con solidaridad generacional.Siendo el problema planetario, las soluciones deben ser también planetarias. El único organismo planetario que existe es la ONU y es ella quien debería coordinar los esfuerzos colectivos para hacer frente a la crisis, no el G-20. Éste no ha sido delegado para representar a los otros 172 países, víctimas de la crisis global, cuyas voces no son escuchadas.Las crisis no surgen en vano. Emergen de aquella Energía de fondo, cargada de propósito, que dirige el universo, la Tierra y a cada uno de nosotros, y que está exigiendo un nuevo estadio de civilización, capaz de diseñar otro futuro distinto de esperanza. Ante esta gravísima situación se notan dos limitaciones:La primera es de los economistas que, por oficio, tratan de economía pero poseen pocos conocimientos de ecología; por eso, como se ve por todas partes, no incluyen la naturaleza en sus consideraciones, como si la Tierra fuese inagotable y estuviese en orden, cosa que no es así.La segunda es la de los jefes de estado: después de siglos de racionalismo y de materialismo han quedado embotados. No perciben los mensajes que el universo y la Tierra, como superorganismo vivo, les están enviando en el sentido de una transformación. Por su falta de escucha, sucede lo que decía Gramsci: «lo viejo se resiste a morir y lo nuevo no consigue nacer». Perdemos así la oportunidad, una de las últimas, de un nuevo comienzo. Y nos atascamos en nuestras propias crisis".
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5/7/08

CLASE DIECIOCHO: LA TEORIA DE LA DEPENDENCIA

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Paulo Freire, precursor de la educación popular

A partir del resultado de numerosas investigaciones y el desarrollo de un cuerpo teórico influenciado por diversas corrientes durante las décadas deL 60 y 70 se conforma en latinoamerica un espacio de denuncia y de prácticas concretas con la intención de generar un cambio social. A continuación se detallan sus principales influencias:

Teología de la liberación: es imposible entender este movimiento sin considerar el peso que los movientos religiosos de base tuvieron en su conformación. El cambio de enfoque que determino la Segunda Conferencia Episcopal Latinoamericana desarrollada en Medellín en 1968, que llama a la Iglesia en su conjunto a “optar por los pobres”, pronto devino en la conformación del Movimiento de Sacerdotes Tercermundistas y la consolidación de la Teología de la Liberación como un espacio progresista que podía ligar a la Iglesia Católica con los movimientos sociales de base, a pesar de la oposición del Vaticano.

• La educación popular: desarrollada en la década del 60 en Brasil a partir de las premisas de Paulo Freire, se basa en la alfabetización de los excluidos del sistema que al aprender a leer y escribir palabras hacían una relectura global del mundo. Lo primero era tomar conciencia del lugar que ocupaban en la sociedad e identificar a los responsables de esa situación. A la educación formal, que denominaban educación bancaria, los alfabetizadotes oponían la concientización: era tan importante aprender a pensar como aprender a leer. Este movimiento estuvo ligado a una importante cadena de radios educativas dependientes de la Iglesia Católica del Brasil que operaban como soporte territorial del movimiento y su lema, síntesis de su concepción pedagógica, es: reflexión y praxis.

Teoría de la dependencia: a partir de su base económica se trasladaran algunas de sus premisas al plano social, dando paso a la denuncia del imperialismo cultural.

• Teorías marxistas y neo-marxistas: desde la intención de revertir la desigualdad social a partir de cambiar las estructuras del sistema productivo, pasando por la teoría de la vanguardia leninista hasta los postulados respecto a los aparatos ideológicos del estado de Althusser.


Nuevos movimientos sociales: se generan al margen de los partidos políticos tradicionales, nucleados por cuestiones sociales, etarias o de género (jóvenes, homosexuales, desocupados, movimientos de los “sin tierra”, etc.). Lo novedoso de estos colectivos es la intención de modificar algo puntual en la esfera social de pertenencia, descartándose la lucha por el poder político.



Los principales temas abordados son los siguientes:

• El carácter ideológico del discurso que circula socialmente a partir de los mass media, tanto en el nivel nacional como internacional, utilizando la denominación de imperialismo cultural para dar cuenta de una industria cultural penetrada por modelos de vida y valores foráneos.

• La propiedad de los medios y conglomerados de medios, denunciando no solo alta concentración de la estructura y la influencia de empresas extranjeras sino, también, el escaso acceso que la población en general, y los sectores populares en particular, tenían a fijar las pautas de programación de los mass media.

• La desigual circulación de la producción de contenido audiovisual entre los países centrales y los países periféricos.

• La concentración informativa generada por las agencias de noticias y los grandes holdings multinacionales respecto al flujo de la información internacional.

• La potencialidad de aplicar en cada país políticas y estrategias de planificación estatal en el área de las comunicaciones y las industrias culturales.
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