5/2/09

EL COMUNICADOR POPULAR

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El título de este post, además de ser muy bello por la síntesis que genera, corresponde a uno de los tantos libros publicados por el maestro uruguayo Mario Kaplún.
Tuve el honor de conocerlo en 1994 en ocasión de participar, en carácter de colaborador, del congreso internacional "Educación, Medios Masivos y Transformaciones Culturales", organizado por el Senado de la Nación Argentina en el Centro Cultural General San Martín de la ciudad de Buenos Aires.
Este libro, editado bajo el auspicio de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas y uno de los más consultados de mi biblioteca, me acompaño en innumerables proyectos y actividades, por lo cual comparto con ustedes un fragmento del mismo, esperando que les sea útil. Traté de mantener el espíritu del diseño original, por ese motivo verán el uso recurrente de mayúsculas.


El comunicador popular
Mario Kaplún (CIESPAL - CESAP - Radio Nederland)

Editorial Hvmanitas. Buenos Aires. Argentina. 1987.

La Actitud de Comunicar

Quisiéramos abordar esta reflexión compartiendo con el lector una experiencia que nos resultó una rica fuente de aprendizaje. En una oportunidad, quienes formamos el equipo de Comunicación de CESAP fuimos llamados por varias Asociaciones de Vecinos de una ciudad industrial de Venezuela.
Nos pedían apoyo técnico para mejorar los periódicos de sus Asociaciones. Estaban preocupados porque tenían la sensación de que aquellas publicaciones, hechas con tanto esfuerzo, eran poco leídas, poco eficaces; que no "llegaban" a la gente de sus barrios.
Pensaban que el fallo era causado por la mala presentación de aquellos periódicos. Lo que esperaban de nosotros, pues, eran conocimientos técnicos de diagramación, ilustración, impresión, etc., que les permitieran mejorarla.
Empezamos el diálogo preguntándoles por el objetivo de sus periódicos: para qué los hacían. Nos respondieron que lo que más les importaba era el lograr que los vecinos se interesaran por acercarse a la Asociación y participar en sus acciones. "Somos éstos que estamos -en las Juntas Directivas y muy pocos más -nos-dijeron-: 'cuatro gatos'. La mayoría permanece ajena, indiferente. Por eso sacamos los periódicos, para que se nos conozca más y haya más vecinos que acudan a colaborar". Era, sin duda, una buena razón: la organización popular necesita comunicarse, darse a conocer, para promover la participación. Pero, obviamente, si los periódicos no eran leídos ni conseguían penetrar, mal podían cumplir ese trabajo de promoción. De ahí la justificada preocupación de aquellos esforzados compañeros.
Entonces, como una manera de iniciar el trabajo, les propusimos que comenzáramos analizando y evaluando juntos los periódicos que estaban sacando. Obviando por el momento los aspectos técnicos que les inquietaban, hicimos participativamente un sencillo análisis de contenido de cuatro de ellos: se trataba simplemente de identificar el tema central y el sujeto protagonista de los artículos y noticias publicados. Este fue el resultado.

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Análisis de contenido de 4 períodicos de Asociaciones de Vecinos
• Noticias y artículos referentes a la Asociación y a las gestiones de la Junta Directiva: 86%
• Referentes a problemas de la comunidad: 7 %
• Referentes a vida y actividades del barrio: 7 %
• Entrevistas a vecinos: 0 %
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También contamos las menciones:
La Asociación y su Junta Directiva aparecían mencionadas67 veces, lo que daba un promedio de MAS DE 4 MENCIONES POR PAGINA. En cambio, no se encontró UNA SOLA MENCIÓN, NI UN SOLO NOMBRE, de un vecino que no fuera dirigente de la Asociación.
Cuando terminamos el análisis, preguntamos:
- ¿Escucharían ustedes una emisora de radio que sólo transmitiera publicidad?
- ¡No, por supuesto! -fue la previsible respuesta.
Entonces, pongámonos en lugar de los vecinos, de esos vecinos que no son dirigentes, que no participan en la vida interna de la Asociación, ustedes caracterizan como indiferentes y que son precisamente a los que desean llegar a interesar. Si fueran uno de esos vecinos, ¿leerían un periódico que sólo habla de las gestiones de la Asociación?
Aquel análisis les impresionó. Nunca habían caído en la cuenta de que sus periódicos eran así.
Descubrieron que estaban reproduciendo sin quererlo el mismo esquema de comunicación impositiva y vertical de los medios masivos. Era cierto que aquellos periódicos adolecían también
de defectos técnicos que podían y debían ser superados. Pero había algo más importante.
Si no "llegaban", no era sólo por sus carencias técnicas, sino por su poco interés periodístico y humano; porque únicamente planteaban problemas y cuestiones organizativas, pero no recogían la vida del barrio, la presencia de vecinos concretos.
Aquellos periódicos estaban hechos y pensados DESDE la Asociación, DESDE los dirigentes; no DESDE los vecinos.

Dos maneras de comunicar

Dice con razón un experto: "Todos podemos comunicarnos con los demás; pero no siempre sabemos hacerlo".
Comunicar es una aptitud, una capacidad; pero es sobre todo una actitud. Supone ponernos en disposición de comunicar; cultivar en nosotros la voluntad de entrar en comunicación con nuestros interlocutores.
Para describir esa actitud, intentaremos una comparación un tanto exagerada y extrema, pero que servirá para caracterizar la condición del comunicador. Imaginaremos a dos personas (o dos grupos o dos instítuciones) enfrentadas al acto de comunicar alguna cosa. Y supondremos que una tiene esa actitud comunicadora y la otra no.

EL " PURO EMISOR": LA COMUNICACIÓN CERRADA

Esta segunda se pondrá en la posición que llamaríamos "del puro emisor" ( es desde luego, una exageración: semejante ser no existe nunca en estado químicamente puro. Estamos acentuando los rasgos para que se perciba mejor la tendencia que queremos caracterizar).
Pues bien: este "puro emisor" pondrá el énfasis principalmente, y a veces exclusivamente, en el CONTENIDO de lo que se propone transmitir. Casi lo único que se preguntará será:

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¿QUE QUIERO YO DECIR?
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qué quiero informar, qué quiero publicar, etc.
El tiene su verdad, su información, su denuncia; en fin, algo que él considera necesario hacer saber. Emite su mensaje: escribe su artículo, edita su libro, publica su boletín, produce su audiovisual. Y se queda en paz con su conciencia: misión cumplida.
Tal vez estemos exagerando. Pero seamos sinceros: ¿no es así como solemos proceder? ¿No es eso lo que hacemos muchas veces: pensar sólo en el contenido de lo que NOSOTROS queremos decir?
Pues bien: ¿en qué reside el fallo? ¿Qué carencia, qué omisión hay en este emisor? ¿Qué otra cosa importante debió preguntarse y no se preguntó?
Sí, de acuerdo. La otra pregunta que debió hacerse era:
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¿A QUIEN SE LO VOY A DECIR?
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El "puro emisor", el mal comunicador, es aquel que lanza un mensaje sin tener en cuenta al DESTINATARIO. Hay muchas personas (e instituciones) que reducen la comunicación al acto de emitir sus propios mensajes. No van en busca del otro, del destinatario, sino que éste tiene que venir a ellos.
De ahí resulta un mensaje desencarnado, en el vacío; un mensaje que no se preocupa por el efecto, (si va a llegar, si va a ser asumido por el destinatario, si le va a servir) ni por la respuesta.
No va en procura de una respuesta, de una participación; no trata de entablar un diálogo, una relación con el interlocutor.
Es el caso de esos discursos panfletarios de cierta izquierda tradicional, que sólo convencen a los ya convencidos. Son mensajes de baja eficacia, de baja comunicatividad, porque dejan al destinatario indiferente o peor aún: muchas veces resultan incluso contraproducentes, de efecto negativo. Se lanza esa "verdad" casi como un desahogo personal. Y el interlocutor se siente agredido, atacado.

LA OBSESIÓN DE LA DENUNCIA

Hace pocos años, tuve oportunidad de escuchar por radio un informativo popular, dirigido a las barriadas. La iniciativa de abrir un espació de ese carácter y el esfuerzo de realizarlo son, sin duda, meritorios valiosos. Otra cosa era el programa en sí. Llevé la cuenta: el 80 % de las noticias transmitidas eran denuncias sobre la acumulación de basura.
No pude menos que ponerme en el lugar de esa gente de los barrios populares a la que el programa pretendía llegar y servir. Pensé en esos vecinos que ven basura desde que se levantan
hasta que se acuestan, que viven oliendo basura. ¡Y cuándo ponen la radio, ésta les habla otra vez de basura!
Lo que sucede en el fondo en estos casos es que, en realidad, el emisario no tiene claro quién es su destinatario; no se ha preguntado a quién e1 está realmente hablando. Esta insistencia en la denuncia tal vez pudiera tener algún sentido si nos estuviéramos dirigiendo acusadoramente a lo responsables de los malos servicios públicos, es decir, a las autoridades Pero sabemos muy bien que éstas no leen nuestros periódicos comunales ni escuchan nuestros programas.
A quien nos estamos dirigiendo es a la comunidad. ¿Y qué valor informativo encierra el repetirle permanente mente a la comunidad que no tiene agua, que no tiene luz, que no tiene pavimentos...? ¡Ella ya lo sabe de sobra! Con eso, tal vez no hacemo más que reforzar su sentimiento de desesperanza, de impotencia: "estamos jodidos". Lo que la comunidad necesita es que la ayudemos a comprender con claridad las causas del problema: por qué no hay servicio: para ellas. Y, sobre todo, que la ayudemos a encontrar alternativas, salidas de solución.
Tiene razón Pierre de Zutter cuando critica muchos de los mensajes destinados a que "la gente tome conciencia de un problema social y político. (Pierre De Zutter, ¿Cómo Comunicarse con los Campesinos? Editorial Horizonte, Lima 1980).
Parece creerse que cuanto más deprimente sea el cuadro, mayor será el impacto (...) No se trata de propiciar el olvido ni la evasión. Pero es importante aprender a ser más amenos, dejar que la risa, el sueño, la poesía que también brindan la vida, se filtren en la labor de comunicación.
Cuando hay un "puro emisor" que sólo se preocupa por el contenido, que sólo se pregunta qué quiere él decir, resulta casi siempre una comunicación impositiva, autoritaria, aunque no sea ése el espíritu del que la emite. Podríamos llamar a este tipo de comunicación "monológica" porque su forma de comunicar es el MONOLOGO.

EL EMISOR-COMUNICADOR: LA COMUNICACIÓN ABIERTA

¿Cuál sería la actitud opuesta? La del "emisor-comunicador": el que busca establecer una RELACIÓN con los destinatarios de su mensaje.
Desde luego, él también, igual que el anterior, se preocupa por el contenido; define lo que se propone decir. Pero tanto como en el contenido del mensaje, pone el énfasis en el DESTINATARIO. No sólo piensa en lo QUE quiere decir, sino también en aquél a QUIEN se lo va a decir, Y ese A QUIEN es para él determinante: el destinatario es el que determina las características del mensaje, cómo será éste enunciado y formulado, qué medio se ha de emplear, el lenguaje que será utilizado, etc.
Más aún: ese destinatario tiene sus intereses, sus preocupaciones, sus necesidades, sus expectativas. ESTA ESPERANDO QUE LE HABLEMOS DE LAS COSAS QUE LE INTERESAN A EL, NO DE LAS QUE NOS INTERESAN A NOSOTROS. Y sólo si partimos de sus intereses, de sus percepciones, será posible entablar el diálogo con él.
¡Cuántos materiales dedicados a incentivar la organización popular comienzan por explicar "la importancia del principio de la organización" para luego enseñar "las formas de organizarse" y recién al final dar a conocer todos los problemas que se podrían solucionar con la organización! (Cuando debiera ser al revés:) Partir de los problemas e intereses del destinatario es uno de los principios básicos de la comunicación. (De Zutter, obra citada).
Tan importante como preguntarnos qué queremos nosotros decir, es preguntarnos qué esperan nuestros destinatarios escuchar. Y, a partir de : ahí, buscar el punto deconvergencia, de encuentro.
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LA VERDADERA COMUNICACIÓN NO COMIENZA HABLANDO, SINO ESCUCHANDO.

LA PRINCIPAL CONDICIÓN DEL BUEN COMUNICADOR ES SABER ESCUCHAR.
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Esta actitud de "pensar en el otro", todo buen comunicador la lleva tan adentro que es en él como una segunda naturaleza, casi como un instinto. Constantemente se plantea cómo formular su mensaje, de dónde partir, para que el interlocutor se reconozca en el mensaje, se identifique con él. Se pregunta cómo son sus destinatarios, qué problemas, qué inquietudes, qué características culturales tienen. Trata de ponerse en su óptica. Es un comunicador DIALOGICO: procura dialogar, aunque sea a distancia.
EL comunicador entra así en un imaginario diálogo con el destinatario: "Tú tienes estas inquietudes... te estás haciendo estas preguntas". Y mejor aun si no le da la respuesta, sino que le dice: "Ven, acompáñame, vamos a buscarla juntos". Es decir, recorramos juntos un camino, hagamos un PROCESO de reflexión, de raciocinio.
Y, mientras va elaborando su mensaje, este comunicador tiene siempre imaginariamente presente, "junto a él", a ese interlocutor con quien intenta comunicarse. Se pregunta constantemente: "¿me entiende?, ¿me sigue? No, aquí se ha perdido... Tacho y empiezo de nuevo".
Cuando hacía su diario comentario por radio, un inteligente dirigente político tenía siempre presente, según decía, a una humilde lavandera que había conocido en su infancia, en su pequeña ciudad natal. Mientras desarrollaba su charla radiofónica, este dirigente pensaba en doña María y hablaba para ella; se preguntaba si ella entendería lo que él trataba de explicar; imaginaba las reacciones de la mujer, procuraba decir las cosas de manera que pudieran ser comprendidas por ella y llegarle. Visualizaba a doña María del otro lado del receptor y se decía: "Cuidado... Aquí» ¿ doña María ya no entiende, se aburre; esto que estoy diciendo le resulta ajeno y lejano. Debo explicarlo de otra manera más afín con su mundo.
Otro buen comunicador, un periodista popular, ha puesto en su mesa de trabajo, frente a él, una gran foto ampliada de un obrero que él conoce bien. Mientras escribe, cada vez que levanta la vista, se encuentra con el rostro de ese obrero amigo, con su mirada. Lo consulta. A veces le parece leer en esa mirada una sonrisa aprobatoria. Otras veces, en cambio, percibe una protesta: "No, hermano, yo no soy ése, yo no hablo así". Aquél rostro es una referencia permanente, que le dicta un cierto estilo, un cierto lenguaje, una cierta manera de plantear las cosas.
Sería bueno que todos los comunicadores populares tuviéramos un foto así frente a nosotros cuando trabajamos. O que la lleváramos dentro.

EJEMPLOS OE COMUNICACIÓN "CERRADA" Y "ABIERTA"

Estos dos ejemplos, aunque sencillos y elementales, sirven para visualizar la diferencia entre ambos estilos de comunicación:
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1.- DEL INFORMATIVO DE RADIO DE UNA CENTRAL COOPERATIVA CAMPESINA

VARIANTE A:
CONTROL MÚSICA DE MARCHA COMO LA QUE SUELEN ABRIR LOS INFORMATIVOS. BAJA Y QUEDA DE FONDO.
LOCUTOR:
Amigos agricultores, buenos días. En este espacio de la Central Nacional de Cooperativas —CENACOP—, continuaremos hoy refiriéndonos a los planes cooperativos de producción.
Hoy nos ocuparemos de la comercialización de las cosechas dentro de los planes cooperativos.
Recientemente, la Dirección Administrativa de CENACOP, con el fin de ordenar las operaciones de comercialización de las cooperativas afiliadas al sistema y asegurar a los socios una liquidación remunerativa dentro de plazos de tiempo adecuados, ha implementado una serie de disposiciones...

VARIANTE B:
CONTROL MÚSICA CAMPESINA EN GUITARRA
GARCÍA:
No hay peor cosa que andar con una duda adentro y tragársela. El domingo, en el mercado, me encontré con mi compadre Julián medio como desorientado, como despistado. "Dígame, García, usted que anda en eso... hablando en serio... ¿resulta esa broma de entregar el maíz a la cooperativa?
¿Conviene? ¿Qué seguridad tiene uno de cobrar sus realitos? Porque por ahí andan diciendo que se tarda mucho en cobrar. Y que al final, el precio que se saca no es seguro.
Bueno, un montón de socios me están preguntando lo mismo; así que les prometía que hablaría de eso por la radio. Vamos al asunto. ¿Cómo es esta cosa de vender por medio de la cooperativa?

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¿En qué difieren estos dos mensajes? El contenido que se busca comunicar es el mismo. Pero en la VARIANTE A encontramos la típica redacción formal del técnico o el gerente. No busca establecer una comunicación personal con el oyente. Resulta impersonal, vertical. Hace afirmaciones.
En la VARIANTE B, en cambio, García cuenta una historia y, a través de ella, establece una relación de empatia con los campesinos socios de la cooperativa; conversa, dialoga con ellos.
Parte de una referencia a la vida cotidiana del que escucha ("el domingo en el mercado"), de una cxperiencia común, de las preguntas que él se está haciendo. No arranca de lo que le interesa decir a CENACOP, sino de lo que se pregunta y le interesa saber al destinatario.
No es casual incluso la elección de la música: una convencional e impositiva marcha militar en el primer caso;una sencilla y típica música campesina con la que el oyente se identifica y que siente suya en el segundo. La música también es un lenguaje que expresa, que sirve para establecer una comunicación o que puede, por el contrario, crear desde el inicio una sensación de dominación, de distancia, de lejanía...
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2 .- DE DOS PERIÓDICOS VECINALES

VARIANTE A: (Del periódico "A.V.L.A. Informa")
POR EL RESCATE DE NUESTRO CENTRO COMUNAL
La Junta Directiva tiene el agrado de informar a la ciudadanía acaceña, que actualmente hemos emprendido una serie de tareas,a fin de lograr que nuestro Centro Comunal vuelva a ser lo que en un principio fue para la comunidad, es decir, que dicho centro vuelva nuevamente al servicio de los habitantes de esta Urbanización. Además, pensamos que, en virtud de que la Asoc. de Vec. no tiene un local donde establecerse, creemos conveniente de que sea allí (en el C. Comunal) donde funcione, y a la vez le facilite a la comunidad vincularse con nosotros.
Como la mayoría de los habitantes sabrán, este Centro actualmente se encuentra en manos de la C.V.G, a quienes hemos dirigido una carta planteándoles nuestro propósito.
Las decisiones que se lleven a cabo con este Instituto (CVG) serán comunicadas a ustedes en nuestro próximo número.

VARIANTE B: (De "El Vecino")
A veces nos encontramos en la calle con un vecino que nos pregunta: "Qué pasó con el parque que iban a hacer?; ¿era pura bulla?" Entendemos que esa actitud se debe a la falta de información: el parque y todo lo que dijimos que íbamos a hacer se hará... con la ayuda de todos los vecinos (nosotros sólo somos los coordinadores del esfuerzo colectivo).
Creemos saludable presentar a los vecinos un resumen de las actividades desarrolladas hasta ahora.

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No se necesita mayor comentario. Aquí también, el objetivo de la información es el mismo. Pero una está dicha y pensada desde el emisor; la otra desde el destinatario. En la primera, todo el tiempo es la Junta Directiva informando desde arriba, verticalmente a "la mayoría de los habitantes". En la segunda, se conversa con los vecinos horizontalmente, de igual a igual.
El ejemplo ilustra también la estrecha correspondencia que existe entre comunicación "cerrada" y tendencia autoritaria. No se percibe sólo una diferencia de redacción, sino también una diferencia de concepción. Los directivos de la A.V.L.A., sienten que ellos son los que deben hacerlo todo, los que ejercen la representación y la autoridad; los que escriben "El Vecino", en cambio, se define como "coordinadores del esfuerzo colectivo y dicen que necesitan de la ayuda y de la participación de todos los vecinos.
El ejemplo ilustra bien la diferencia entre COMUNICARSE y EMITIR COMUNlCADOS...
Seria interesante incluso analizar los nombres de ambos periódicos: la diferencia entre llamarse "A.V.L.A. INFORMA" o "EL VECINO".

LA EMPATIA, CLAVE DE LA COMUNICACIÓN

Para esa capacidad de entender al destinatario, de ponernos en su lugar, de identificarnos y compenetrarnos con él, la sicología tiene un nombre con el que vale la pena que nos familiaricemos: la llama "empatia".
Esta es una palabra clave en comunicación; está en la base misma de la comunicación.
La eficacia de la comunicación depende de la capacidad empática del comunicador.
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"SI QUIERES ENSEÑAR LATÍN A PEDRO ANTE TODO TIENES QUE CONOCER A PEDRO.

Y, EN SEGUNDO LUGAR, CONOCER LATÍN".

(Adagio de un viejo educador inglés que todavía sigue estando lleno de vigencia y sabiduría).

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¿Qué es "empatia"? Todos conocemos y experimentamos el sentímiento de simpatía.
Inspiramos simpatía a otra persona o no. Este es algo espontáneo, no racional, ajeno a la voluntad; un impulso que no controlamos ni dominamos. En cambio, la empatia es una actitud deliberada, voluntaria; un esfuerzo consciente que hacemos para ponemos en lugar de nuestro interlocutor a fin de establecer una corriente de comunicación con él. Es la capacidad de ponernos en la piel del otro, de sentir como él, de pensar como él, de "sintonizar", de ponernos en su misma "onda".
Como destreza, la empatia es una condición que podemos cultivar, desarrollar. Todos podemos incrementar nuestra capacidad para "empatizar" tratando de ponernos en la situación, en el lugar de aquellos con quienes queremos comunicamos; de ubicamos en su realidad, de sentir con sus valores y de pensar con sus categorías.
En la medida en que cultivemos en nosotros esa capacidad.en esa medida seremos comunicadores.
Pero esa capacidad no es sólo intelectual, racional; no es una mera estrategia. Significa QUERER, VALORAR a aquellos con los que tratamos de establecer la comunicación. Implica comprensión, paciencia, respeto profundo por ellos, cariño, aunque su visión y su percepción del mundo no sea todavía las que nosotros anhelamos. Significa estar personalmente comprometido con ellos.

TEMAS PARA LA DISCUSIÓN

En nuestros Talleres, cuando reflexionamos sobre este tema, surgen algunas dudas, objeciones...
Anotamos aquí tres de ellas que nos parecen importantes, para que también los lectores, individualmente o, mejor aún, en grupo, las discutan. Damos asimismo las respuestas a que suele llegar colectivamente el Taller.
1.- Eso de la empatia es muy válido e importante cuando el comunicador no procede de la misma clase social de sus destinatarios. Pero cuando el comunicador es de la misma clase, convive en el mismo barrio, comparte la misma situación, no necesita desarrollar destreza alguna para "pensar y sentir como el otro" porque naturalmente ES como el otro y piensa y siente como él.
En parte esto es cierto; pero aun así es relativo. Cuando, a lo largo de un proceso, llegamos a asumir un cierto papel de organizadores, de coordinadores, ya no tendemos a pensar y sentir tan igual. Estarnos unidos, ciertamente, al barrio, en el compartir y en el compromiso. Pero adquirimos otra percepción, otra visión, otro nivel de conciencia. Lo cual es lógico, es bueno y positivo en sí mismo. Pero nos puede llevar a la tendencia de plantear las cosas desde nuestra perspectiva, que ya no es la del destinatario. A hablar de la organización desde nuestra convicción y desde nuestra experiencia, no desde la experiencia y las expectativas del que se encuentra comenzando su proceso de conciencia organizativa, o del que aún no está organizado.
Y eso conlleva siempre un cierto peligro de que nos distanciemos de aquellos a quienes, por el contrario, queremos acercarnos e incorporar. Entonces, volvemos a necesitar de nuestra capacidad de "empatia".
Un ejemplo, vivido en un Taller, ilustra bien esta comprobación. En una organización popular de mujeres, está muy difundida la frase "se me cayó la venda de los ojos". La dijo una vez, espontáneamente, una militante: "Después que entré en la Organización, fue como si se me cayera la venda de los ojos" (es decir, vi claro, tomé conciencia de mi realidad). Por ser tan expresiva y tan real, la frase se ha popularizado entre las compañeras.
Una vez, en un taller de capacitación en producción de materiales de comunicación, participaba una coordinadora zonal de esta Organización; una mujer de auténtica extracción popular. Se trataba de practicar la redacción y diagramación de volantes y "desplegables". Esta compañera decidió preparar un "desplegable" destinado a las mujeres no organizadas de su barrio y que tenía por objeto invitarlas a una reunión para allí darles a conocer la Organización y proponerles entrar en ella. Y le puso por título de portada: "Se me cayó la venda de los ojos".
Cuando en el Taller se analizó este pequeño folleto, los otros participantes procuraron PONERSE EN EL LUGAR de sus destinatarias; ver aquella portada con la óptica de ellas. Y consideraron que esta frase, si bien excelente para la mujer que ya está en la Organización, resultaba "cerrada", carente de "empatia" para las no organizadas, a quienes todavía "no se les había caído la venda de los ojos". Peor aún: podía resultar negativa, contraproducente; inspirarlas miedo, ahuyentarlas. O, tal vez, sentirla como una agresión.
La autora cayó en la cuenta y cambió su portada por otra pensada A PARTIR DE LAS DESTINATARIAS y no a partir de sus propias percepciones.
2.- Pero no siempre podemos conocer personalmente a cada uno de nuestros destinatarios para ponernos en su lugar...
Ciertamente. Pero podemos conocer a muchos otros que se les parecen. Y, en todo caso, nos conocemos a nosotros mismos. Nosotros tampoco hemos sido siempre como somos ahora.
Hemos hecho un camino, un proceso.
Desarrollar la capacidad de empatia es también, en cierto modo, desarrollar la capacidad de introspección, de auto-conocimiento. Tratar d recordar cómo pensábamos y cómo éramos ANTES de haber hecho proceso. Así podemos ayudar mejor a otros y hacer un proceso similar.
Para retomar el ejemplo anterior, recordar cómo éramos, cómo sentíamos y pensábamos antes de que "se nos cayera la venda de los ojos".
3.- Hablamos de ponemos en lugar de los destinatarios, de responder a le que ellos sienten como sus necesidades y expectativas. Pero esto, ¿no nos lleva a un cierto conformismo, a un cierto inmovilismo? Sabemos que hay necesidades muy reales y prioritarias que la comunidad, por no haber desarrollado su conciencia crítica, no siente como tales.
También es cierto. No se trata en absoluto de "conformarnos", de dejar las cosas como están.
Si fuera así, no tendría sentido nuestro trabajo. Pero para lograr ese cambio, lo primero es iniciar el proceso con la comunidad. Y para eso, para poder entablar el diálogo con ella, hay una sola forma de empezar: partir de "aquí y ahora" de las necesidades y los problemas que la gente percibe y siente.
No para quedarnos ahí, no para enquistarnos. Sino para que, desde ese arranque común, la comunidad vaya adquiriendo gradualmente una revisión más crítica, más amplia y global, que le permita comprender el problema en sus verdaderas causas -condición indispensable para que llegue a resolverlo— y descubra esas otras necesidades que aún no percibe.
Pero si no partimos de la percepción y la vivencia de los destinatarios, ¿ si pretendemos "quemar etapas", el diálogo no se da; se corta antes de empezar. Y nos quedamos siempre unos pocos trabajando y hablando solos.

"WAYÑITOS PARA OLVIDAR"

Ya a punto de entregar los originales de este volumen a sus editores, llegó a mis manos y pude disfrutar un valioso libro, recién publicado, de José Ignacio Vigil: "Radio Pío XII - Una Mina de Coraje" (coedición ALER-Pío XII, Quito, 1984); y encontré en él un pasaje que me pareció singularmente expresivo para ilustrar esta reflexión. Creo que vale la pena abrirle un lugar aquí.
El libro reconstruye, a través de testimonios directos, la historia de la Radio Pío XII - "la Pío", como popularmente la llama la gente de la región—: una radio católica instalada en una zona minera de Bolivia para ser más precisos, en las inmediaciones de la "Siglo XX", una de las minas de estaño más grandes del país.
A lo largo de un proceso de muchos años, la emisora "se puso del lado del pueblo": se identificó y comprometió resueltamente con las luchas de los combativos sindicatos mineros.
Ello le valió que, en 1980, la dictadura "narco-militar" del general García Meza la persiguiera, destruyera sus equipos, la clausurara y anulara su licencia.
La intensa movilización popular y sindical, que tenía la recuperación de "la Pío" como reivindicación y como bandera, logró finalmente arrancar de la ya tambaleante, dictadura la reapertura de la emisora. El 4 de julio de 1982, tras dos largos años de silencio, ésta pudo volver a salir al aire con un viejo transmisor de emergencia que logró reparar y poner en marcha. Cinco meses más tarde, el régimen militar cayó en Bolivia retornó al gobierno democrático bajo la presidencia de Siles Suazo.
A ese momento corresponde este testimonio que queremos recoger aquí, en el que el director de la radio, padre Roberto Durette, evoca esos días de la reaparición de la Pío XII.
"¿Nuestra nueva programación? (...) Nos pasó una cosa curiosa. Imagínate, después de tanto estar callados, de tanta moderación, nos impacientamos. Sentíamos que había que aprovechar el tiempo. ¿Y si dentro de un mes golpeaban otra vez: los milicos y nos amordazaban nuevamente? ¡Había tanto que decir, que informar, tanto que educar a la gente!".
Y así -narra Durette- llenaron toda la programación de la emisora de la mañana a la noche, con programas culturales y educativos; con noticias, comentarios políticos, con análisis de la situación.
"Educar a tiempo y destiempo, que mañana no sabemos si nos cierran. '.. ¿Música para qué? Eso es desperdiciar la emisora. Noticias, formación, concientización, ahora es el chance. Y bueno, llegamos a fabricar un adobe tal que ni el santo Job lo aguantaba. ¡De las 16 horas de emisiones diarias, 14 eran de programas educativos! ¿No nos habríamos ido a la otra alforja?
La gente reclamaba también su música, su novelita, su respiro. Pero nosotros, nada. Dale nomas con programas de peso. Y con tanto peso, claro, nos volvimos pesados.
(...) Nos pasó otra cosa peor. Sentimos que había que fortalecer, sobre todo, las organizaciones.
Fortalecer los grupos atendidos por nuestros promotores. Está bien. Y a los sindicatos, a la Federación Campesina, al movimiento popular. Está mejor. Desde luego, aquí en los campamentos, en el distrito, hay muchos trabajadores organizados, muchas señoras en el Comité. Pero hay muchos más que no lo están, que no tienen un nivel tan alto de conciencia. Nosotros concentramos el esfuerzo en atender a las vanguardias. Una hora, otra hora, los mejores espacios para las organizaciones. Pero, ¿y el resto, la masa? La emisora era un canal para todos, debía ser. Pero en Pío XII, por la prisa de fortalecer los grupos, nos dirigíamos a los que llevaban la bandera, Y nos fue pasando que, al mirar atrás, los abanderados y nosotros caminábamos solitos. La gente se había quedado rezagada, comiendo habas.
Lenguaje duro, lenguaje militante, que los militantes entendían y respondían. Y mientras, el minero cansado, hablando de la fiesta de su pueblo. Y la señora de la pulpería, hablando del precio del aceite. Y el ñato haciéndole ojitos a su ñata. Pero nosotros, con el verso de la unión, la organización y la movilización de los cuadros.
Eso es peligroso, cuando un medio masivo se reduce a grupos y grupitos y se descuelga de las mayorías.
Porque lo nuevo, lo popular, no es seleccionar la audiencia, sino darle participación. Eso hemos descubierto. Que el desafío de una emisora popular no es tanto lo de meter mensajes fuertes, cambiar el contenido de los "productos", sino cambiar los "productores". La cosa no es tanto hablarles a los dirigentes desde la emisora sino que ellos mismos sean los que hablen, los que se proyecten a todas las bases a través del gran medio de comunicación. Y que las bases también participen y que los programas partan de los intereses reales, sencillos, de la gente sencilla. Para que sea el pueblo quien eduque al pueblo. Ahí estaba, pues, la clave del asunto.
Y es que una emisora no es recurso de vanguardia. Bueno, en el extremo, cuando hay golpe, si. Ya nosotros tenemos buen entrenamiento para las emergencias. Pero cuando se puede trabajar cuando hay espacio, debe marchar al paso del pelotón, no tanto de los punteros. Aunque esto no lo tragaban todos.
— ¿Pan y circo, entonces? —protestaba uno.
— No sólo, compañerito. Pero tampoco sólo coyuntura y hermenéutica. Les estamos volando los programas sobre sus cabezas.
— ¡Concesiones! ¡Somos una emisora educativa!
— Dime una cosa. Vos mismo, cuando acabas de trabajar, 10, 12 horas aquí en la radio, ¿no te vas al cine? ¿No te plantas ante la televisión para ver "Rosa de Lejos"?
Poco a poco, nos fuimos aclarando. Comprendiendo que una radio, para acompañar al pueblo, tiene que reflejar la fortaleza del pueblo y también sus debilidades. A veces, a nombre de Marx o a nombre de Cristo o de quien sea, nos volvemos intransigentes, puristas. El descanso es parte de la vida, ¿no ve? Si a Dios, el séptimo día, cansado después de tanta creación, le hubieran largado un programa educativo de los nuestros, ¡creo que sobre el pucho manda el diluvio!.
Eso pienso ahora. Pensamos. Pero metimos la pata más de una vez. Y todavía. Lo de siempre, que los tropezones hacen levantar los pies. Me acuerdo de Hortensia, que nos cocina aquí en la Pío:
— ¿Ois'e el programa de hoy, el de las mujeres?
— Sí, pues, que lo oí, padre.
— ¿ Y de qué trataba, Hortensia?
— No, pues, no le sé decir...
— ¿Pero tú no lo oíste?
— No tanto.
— ¿Qué emisora oyes tú, Hortensia? Di la verdad.
— Pío oigo, pues.
— El pío pío del pollito. A ver, responde de cierto.
— Cansada estoy, padre, y esos locutores solo saben hablar y hablar.
— Y por la noche, íqué oyes? ¿No escuchas Prisma Radial?
— Si escucho.
— ' ¿Y de qué hablaron ayer?
— ¿Ayer? ... Ayer con sueño estuve, pues, padre. De noche más cansada llego. ¿Cómo oir?
— Pero tú oyes Paramericana, Radio Illimani...
— Con tu perdón, padre, pero la Pío es abrumadora. Palabras nomás dicen. Música siquiera pongan, como ser wayñitos. (El wayrto, o huaino como se le llama en Perú, es la danza tradicional del Altiplano boliviano. Wayñito, es su diminutivo cariñoso, nota del autor).
— ¡Música! Eso es lo de ustedes Música para olvidar las penas.
— A veces hay que olvidar padre. ¿Cómo se carga la vida si no?
— Si ponemos música a la noche, más ligero van a comprar la cerveza.
— Lo mismo decía el padre Lino también. Pero él se tomaba sus cervecitas de él, y su vinito, que yo lo sé. Wayñito siquiera pongan, para alegría. Que despuesito vendrá el ejército y habrá sobrante de lamentos.
No llega Viernes Santo sin Carnaval antes. Tiempo sabe haber para todo.
Tiempo para todo. Tiempo para todos, también, en una emisora que quiere ir de la mano del pueblo.
El pueblo no es tan impaciente como nosotros, eso he aprendido. Y tiene una sabiduría larga. Lo de Hortensia no era sólo de ella. Salimos a las calles a chequear. Hicimos una encuesta. Estábamos perdiendo mucha audiencia por tanto educar y educar.
Comenzamos a aligerar los programas. A mezclar la risa con lo serio. A meter una novelita y un wayñito. El pueblo nos enseñaba nuevamente a trabajar. En tiempos de represión nos enseñó a resistir. En tiempos más sueltos, nos enseñaba también a no ser tan implacables. Ya fuimos mezclando en la programación el mote con el tostado, una cosa con otra, .., porque la vida tiene muchos tonos, muchos colores, rojo, verde, azul, violeta...".

SUGERENCIAS PARA EL FACILITADOR

Un sencillo ejercicio que suele generar una reflexión muy rica. Suponer que nuestro grupo u organización a programado una actividad y que salimos a visitar a la gente del barrio para invitarla a asistir. Por ejemplo (es el que se utilizó en un taller reciente), nuestro grupo ha organizado un curso sobre educación de los hijos y estamos invitando a nuestras vecinas para que concurran a él.
El sociodrama consiste en representar ese momento de conversación con una vecina para invitarla. Convie ne representarlo dos o tres veces con distintos participantes.
Luego, analizar: ¿hubo una comunicación "cerrada" o "abierta"?, ¿Hubo "empatia"?.
Es sorprendente cómo, en la mayoría de los casos, el (o la) que invita se limita a dar la información desde los organizadores: "Vamos a hacer esto, es interesante, te puede ser útil, te invito a venir". Rara vez comienza por preguntar a la vecina por sus hijos, por los problemas que ella encuentra en su educación, por las preocupaciones que ella siente al respecto; rara vez le cuenta a la vecina sus propias dificultades en relación a sus hijos para así descubrir que ambas enfrentan situaciones comunes; para, a partir de ese diálogo, preponer el curso como una ayuda que puede contribuir a resolver esos problemas.
(Es interesante anotar, de paso, que, recientemente, la organización que ofrecía ese curso resolvió cambiarle el nombre: ya no se llama "Educación de los hijos", sino "Conociendo mejor a nuestros hijos". Vale la pena reflexionar sobre ese cambio y sus motivos).
* Analizar materiales de comunicación popular incluso materiales producidos por los propios participantes semejantes a los ejemplos de las páginas 122/123.
Preguntarse:
— ¿Desde quién está formulado el mensaje: desde el emisor o desde el destinatario?
— ¿Es una comunicación "cerrada" o "abierta"? ¿Hay empatia?
* Hacer un sencillo análisis de contenido de periódicos populares como el que figura en la página 114.
* Hacer en el barrio una encuesta sobre lectura de periódicos vecinales: ¿los conocen?, ¿los compran?, ¿los leen?.

Los Múltiples Lenguajes del Hombre

Supongamos que un compañero nos convoca a una reunión en una casa alejada de la ciudad, a la
que no hemos ido nunca antes. Necesitamos instrucciones, señas para llegar.
* El empezará por DECIRNOS los datos: el nombre de la zona, de la calle, de la casa.
* ANOTAREMOS esa dirección. O él mismo nos la escribirá. Pero no nos basta. ¿Cómo se llega hasta allí? ¿Cómo hacemos para encontrar el sitio? ¿Qué camino debemos seguir?
* El compañero nos describirá la ruta. Seguramente se auxiliará con MOVIMIENTOS, con gestos... "Al llegar a tal cruce, tomas a la derecha (y girará el brazo)... luego, subes una cuesta
empinada (y elevará la mano)...
* Pero aún no está muy claro. El camino es intrincado, con muchas vueltas. Tememos perdemos. El compañero NOS DIBUJA un plano de la ruta.
Pues bien: ¿de cuántos recursos o "medios" se valió nuestro amigo para explicarnos la dirección? O, mejor dicho, ¿cuántos LENGUAJES empleó?
1.- Nos dijo la dirección. Empleó el lenguaje hablado, oral.
2.- Nos la escribió. Aquí usó el lenguaje escrito.
3.- Nos describió el camino. Aquí, además de utilizar nuevamente el lenguaje verbal, nos representó el derrotero apoyándose en gestos. Es decir, se valió del lenguaje mímico, tan rico y lleno de significaciones y de intenciones.
4.- Por último, nos dibujó un plano: empleó el lenguaje gráfico o visual.

Hemos partido de este elemental ejemplo para tomar conciencia de la riqueza y variedad de los lenguajes de la comunicación humana.
Permanentemente, emitimos "signos". Las palabras (habladas o escritas), los dibujos, los gestos, son eso: signos, señales. Es a través de ellos cómo nos comunicamos los seres humanos; cómo expresamos nuestras ideas y nuestros sentimientos.
Los cuatro lenguajes que identificamos hace un momento, ya constituyen una enorme riqueza y complejidad. Pero la lista aún está lejos de ser completa.
* La MÚSICA es un lenguaje. Expresa emociones, sentimientos, estados de ánimo... describe sensaciones.
* Cuando la combinamos con palabras (lenguaje verbal) tenemos la CANCIÓN.
* Cuando la combinamos con movimientos y gestos (lenguaje mímico), tenemos la DANZA, un medio de expresión que las culturas populares siempre han utilizado para simbolizar sus creencias, sus esperanzas, sus rebeldías, sus protestas.
* En la vida cotidiana, encontramos infinidad de objetos y actitudes con valor de signo, de lenguaje.
La VESTIMENTA es un lenguaje. También con nuestra ropa emitímos señales.
Ponernos un atuendo especial para asistir al casamiento de un amigo es expresarle la importancia que damos a la celebración. Recordemos asimismo la ropa negra del luto.
En el mercado de Chincheros, cerca del Cuzco, en la sierra peruana, las indias que llevan su típico sombrero negro y hundido sólo intercambian productos por el viejo sistema de trueque; mientras que las que se ponen el sombrero blanco y de copa alta de los cholos, aceptan dinero a cambio de su mercancía. Los sombreros diferencian e identifican a una u otra forma de comercio.
El sistema dominante ha captado bien esta función de la vestimenta y la explota hábilmente. Cuánta gente del pueblo, especialmente la gente joven, se pone camisetas con dibujos y leyendas de Superman, de "I love New York", de Agente 007, de Yale University, de U.S. Army... ¡hasta de la CÍA!, sin advertir, al parecer, que se convierte así en vehículo transmisor de la propaganda yanki.
* El CABELLO, el PEINADO, pueden ser un lenguaje, Basta recordar las largas y enmarañadas melenas de los hippies y cómo éstas se convirtieron en una expresión de desafío, de protesta, de rechazo al orden establecido (por algo en ciertos países con regímenes represivos se perseguía a todo joven, a todo estudiante con el cabello largo y se los, rapaba).
No menos significativa fue la respuesta del sistema al lanzar y promover el peinado a lo Travolta, corto y fijado con vaselina, para simbolizar a los "chicos buenos", dóciles, obedientes al orden.
Entre las doncellas asiáticas, la forma de disponer las flores sobre su cabeza expresan: "Aún no tengo novio" (o "ya lo tengo"): se me .. puede cortejar o no.
¿...Análogamente, en las comunidades indígenas de Guatemala, la función de ir al lago a buscar agua está asignada a las doncellas. Cuando un joven ve a una muchacha yendo por agua al lago, llevando grácilmente el cántaro sobre su cabeza, lee el signo: puedo acercarme a ella, pretenderla.
Desde la más lejana antigüedad, los PERFUMES han constituido un lenguaje erótico; y también un lenguaje ritual, religioso.
* Los sabores de la COMIDA son también un lenguaje; emiten mensajes, signos. Nos hablan del cariño que ha puesto en ella quien la preparó, de su deseo de agradarnos (o de su indiferencia). J
* Los modernos medios técnicos de transmisión a distancia han desarrollado lenguajes complejos: el cine, la televisión, los diapomontajes, disponen del lenguaje audiovisual, que articula imagen y sonido (y, en el caso de los dos primeros, con la riqueza y complejidad adicional que les confiere la imagen en movimiento).
* Cuando pensamos en la radio, solemos asociarla al lenguaje hablado, a la palabra. Pero la radio es mucho más: puede emplear y combinar palabra, música, "ruidos" (efectos de sonidos). Dispone, pues, de lenguaje SONORO con toda su variedad y riqueza.

ABRAMOS LAS COMPUERTAS

¿Por qué hemos querido hacer este recorrido por el mundo de los lenguajes humanos y mostrar su multiplicidad?.
Porque pensamos que la comunicación popular debe ser rica y variada; hablar muchos lenguajes. Abrir las compuertas a la creatividad y a la imaginación.
Nuestra comunicación popular es todavía un poco limitada en eso. Privilegiamos en exceso a los medios escritos: periódicos, folletos, libros... Quizá esa tendencia nos venga de la tradición de las organizaciones obreras de principios de siglos. O de la influencia de la escuela. O de los movimientos intelectuales de la centuria pasada. Pero lo cierto es que predomina una tendencia a pensar que, en educación popular, lo importante -casi lo único— es escribir, editar, publicar. Gran parte de los centros de educación popular reducen su producción de materiales a un servicio de publicaciones.

Sin duda, la lectura es importante. Dominar el lenguaje escrito es para el pueblo un avance fundamental, irrenunciable, en cuya conquista jamás debemos cejar.
Pero no debiéramos relegar ni subestimar los otros lenguajes. No podemos olvidar que vastos sectores de la población son analfabetos; o que se encuentran en ese estado que los expertos llaman "de analfabetismo funcional" o "por desuso" (es decir, aprendieron a leer pero por falta de práctica se les olvidó); o, en todo caso, tienen poco hábito de lectura y serias dificultades para entender y captar el lenguaje escrito.


Y hay más aun: las culturas originarias de América Latina, son todas culturas de transmisión verbal; de tradición oral.
Los medios escritos, con ser tan importantes y necesarios, no pueden ser, pues, los únicos vehículos de la comunicación educativa popular. Ella tiene que incorporar los lenguajes de comunicación en que son tan ricas las culturas de nuestros pueblos: el uso de los gestos, de los símbolos, del canto, de la música, del baile.
Y debe apropiarse de todo el caudal de medios de que puede disponer y recrearlos.
* Medios tradicionales y artesanales: el teatro, los títeres, los muñecos articulados, la pantomima, el sociodrama, la danza, los juegos.
* Los medios técnicos baratos, como los afiches, la fotografía, los montajes audiovisuales, los cassettes (un medio sencillo y barato y que tiene la gran ventaja de prestarse a la comunicación de doble vía, ya que permite a los grupos no sólo recibir y oír un mensaje, sino también grabar ellos a su vez y autoexpresarse), los parlantes, la radio popular, las carteleras, las historietas, las fotonovelas, el "audiopapelógrafo" o "historieta hablada", el "periódico oral"...
* Incluso, en ocasiones, es posible recurrir al cine (super 8 y hasta a veces el de 16 mm.) y al video-cassette, siempre que su uso se justifique y no involucre una peligrosa introducción de tecnología sofisticada y cara que cree sin quererlo una relación de poder, de dominación.
Necesitamos desarrollar y ampliar nuestra "estrategia de medios". Abrir las puertas a la multiplicidad de los lenguajes.

DOMINAR LOS LENGUAJE

Pero abrirse a los lenguajes es también aprender a usarlos bien. Muchas veces, creemos que incorporamos un nuevo lenguaje y, en realidad, lo desaprovechamos. O, pero aún, lo tergiversamos.
* Hacemos -o creemos que estamos haciendo— un "audiovisual" o montaje de diapositivas, y lo llenamos todo él de texto hablado. Permanentemente el locutor habla, explica, discursea. La imagen sólo tiene aquí la función secundaria de mera ilustración, de apoyo al discurso expositivo. Con lo cual estamos desaprovechando y desvirtuando las potencialidades expresivas del lenguaje visual: lo que en realidad hacemos es un "discurso ilustrado".
Un verdadero audiovisual tiene que hablar en imágenes, dejar que ellas hablen por sí mismas. El texto tiene que ser tan sólo apoyo, complemento de la imagen y no ésta apoyo y complemento de aquél. Para hacer un audiovisual hay que PENSAR EN IMÁGENES.
* Conseguimos un espacio de radio y enseguida pensamos en charlas, en palabras. Y, peor aún, en discurso escrito y leído: frases largas y de construcción compleja, cifras, datos complicados... La radio -ya se ha dicho— es otra cosa. En primer lugar, en ella hay que saber conversar, emplear el lenguaje oral, que es muy distinto del escrito.
Aunque primero escribamos un guión, éste debe tener la espontaneidad y la sencillez de lo hablado.
Pero además -y esto es aún más importante— la radio no es sólo palabras. Es también música y sonidos. Tiene toda la sugestión del lenguaje auditivo, de la imagen sonora (un niño decía que le gustaba más la radio que la televisión porque en la radio "los decorados son más bonitos"). La radio habla a la imaginación, a la emoción, y no sólo a la racionalidad. Un radioteatro o radiodrama con una historia, con una situación, con música, con sonidos, moviliza la participación de los oyentes mucho más que una monótona charla expositiva.
* Ideamos una obra de teatro y la convertimos en puro discurso. Los personajes no hacen sino hablar, discursear. Olvidamos así que la palabra es sólo un componente de la acción teatral. El teatro es un multi-lenguaje. Se expresa a través del cuerpo, de los gestos, de los movimientos; muchas veces a través de los silencios. Puede y debe incorporar al canto, la música, la danza, el lenguaje de los colores, de las mascaras, de las vestimentas; el lenguaje de las luces y las sombras.
* Para hacer más amena y accesible una publicación, resolvemos darle forma de historieta. Pero nos parece que con poner caras diciendo un texto, ya hacemos una historieta. Lo que hemos hecho simplemente es poner el texto escrito en "globitos" repartiéndolo entre distintas caras dibujadas.
Historieta deriva de "historia". Los personajes deben actuar, moverse, vivir una situación y no estarse inmóviles conversando. Lo importante en una historieta es que en ella "pase algo"; que se cuente y se muestre una situación. Al terminar su lectura, debemos poder preguntarle al lector qué pasó en ella, qué sucedió, y no de qué hablaron o qué dijeron los personajes.

DOS DIMENSIONES DEL LENGUAJE HUMANO

Quizá todavía debiéramos hacer otra distinción entre los lenguajes del hombre.
En el conjunto de esos lenguajes, hay como dos dimensiones: una "cognitiva" (de conocer) y otra "afectiva". Los seres humanos nos comunicamos para intercambiar informaciones y conocimientos, para analizar una determinada cuestión, para razonar, para pensar juntos. Pero nos comunicamos también para expresar emociones, sentimientos, afectos, esperanzas, ensueños. Basta pensar en los gestos: una caricia, una palmada afectuosa en el hombro del compañero que está triste, un apretón de manos, no tiene "significado" racional; no tiene valor de información, de conocimiento. Y sin embargo, dicen y significan muchísimo...
Será bueno que analicemos la comunicación educativa popular que producimos y nos preguntamos si no es un tanto unidimensional. Aunque logremos traducirla en un lenguaje sencillo, ella tiende con demasiada frecuencia a ser casi exclusivamente analítica, racional: casi todo el tiempo presentamos problemas, los discutimos, razonamos... No solemos darle suficiente cabida a esa otra dimensión efectiva, tan importante y tan humana, y en la que el pueblo es tan creativa y tan rico. Los comunicadores populares somos tal vez demasiado lógicos y "serios".
Es preciso que nuestros mensajes , nuestro lenguaje, sepan abrirse, como dice de Zutter, "a la risa, al sueño, a la poesía", al humor, a la emoción, a la belleza. Es decir, abrirse a la vida.
Naturalmente, hay que equilibrar estas dos dimensiones. Una comunicación puramente "afectiva", "emotiva", no genera análisis crítico, reflexión, pensamiento. Puede quedarse en la pura catarsis emocional, no racional. Y prestarse a la manipulación; crear un nuevo tipo de dominación Pero una comunicación exclusivamente cognitiva, resulta fría, inexpresiva; poco
vivencial, escasamente motivadora y movilizadora. Sólo con argumentos racionales, sólo con análisis intelectual, no se construye la acción, que es producto de la volición -esto es, de la voluntad— y que nace de opciones integrales, en las que el hombre está todo él presente, con todas sus dimensiones. "El corazón tiene razones que la razón no conoce". Emocionarse, soñar, imaginar, reir, son también maneras ricas e imprescindibles de conocer.

TEMA PARA LA REFLEXIÓN: LA GUERRA PALABRA/IMAGEN

En este capítulo hemos planteado la necesidad de abrir nuestra comunicación popular a los lenguajes y a los medios. De no reducirla sólo a la palabra, al discurso.
Pero también puede caerse -y de hecho muchas veces se cae— en la exageración inversa. La tecnología puede ejercer sobre nosotros una especie de fascinación y llevarnos a considerar la fotografía y los medios audiovisuales como los únicos recursos eficaces. Me preocupa oir a más de un comunicador popular repetir entusiasmado que "una imagen vale más que mil palabras" (frasecita que a veces sospecho que la inventó la Kodak); o proclamar que "vivimos en la civilización de la imagen".
Aquí también, una vez más, se impone el equilibrio. Si es erróneo reducir toda nuestra comunicación a la palabra, lo sería tanto o más negarla o desvalorizarla, como hoy está de moda hacer. El lenguaje visual es de un indudable valor; pero tiene sus limitaciones y sus peligros. Favorece un tipo de percepción sensorial que se dirige mucho más a los sentidos que al pensamiento y a la reflexión. Impacta; pero con muy poca participación de la conciencia. Una comunicación que se centre en ese "impacto" de la imagen podría tener más de manipuladora y de alienante que de concientizadora.
Como educadores populares, no debemos menospreciar la palabra (utilizada, claro está, con mesura y sin caer en la verborragia discursiva); ni olvidar que ella es "la más grande expresión creativa del hombre, su acto de encarnación en el mundo" (O'Sullivan); "el medio de comunicación por excelencia entre los seres humanos y los grupos sociales; el instrumento más rico y complejo que poseemos de manera natural y espontánea para comunicamos" (M. A. Jiménes Sabater y A. Navarro Peguero, Una Guía de Redacción para la Comunicación Popular. CEDEE, Santo Domingo, 1983).
Usemos, pues, la imagen; pero sin por ello desvalorizar la palabra. Dándoles su lugar y su papel a la una y la otra. Sin enfrentarlas en una tonta guerra. Sin asignarle a aquella un valor "mil" y a ésta un valor "uno".

SUGERENCIAS PARA EL FACILITADOR

· Se puede iniciar el diálogo sobre este tema representando entre dos participantes la pequeña situación que se describe al comienzo del capítulo: explicar a un compañero una dirección e indicarle cómo llegar. Luego,enumerar los distintos lenguajes que se emplean.
· Listar los medios de comunicación que producimos o que se producen en nuestro ámbito: ¿cuántas son publicaciones, medios escritos, y cuántos corresponden a otros lenguajes?.
· Tomar el propio salón o ambiente en que se encuentra el grupo y descubrir todos los signos que nos rodean.
· Analizar audiovisuales, representaciones de teatro popular, programas populares de radio, historietas populares, etc., y ver en qué medida emplean la riqueza de sus lenguajes específicos o son sólo discurso expositivo disimulado.
· Tomar un tema cualquiera para un mensaje que normalmente el grupo expresa en forma de exposición verbal, informe escrito o conclusiones enunciadas en hojas de rotafolio; formar tres o cuatro equipos y proponernos convertir el tema en distintos mensajes de comunicación "vivos" y expresivos, tales como:
- un sociodrama (o mimodrama, sin palabras) de creación colectiva;
- un dibujo mural realizado colectivamente;
- un fotomontaje (o diapomontaje) en base a fotos (o a diapositivas) de las
que se dispone previamente.
- un diapomontaje dibujado directamente sobre pequeños trozos de acetato;
- una canción conocida que exprese el tema o la idea.
- un juego simbólico, etc.

Comprobar la riqueza expresiva de estas maneras de comunicar no enunciativas ni discursivas.
Si queremos introducir como esparcimiento un juego puede ser adecuado el tan conocido de comunicar refranes o títulos de películas sin hablar, sólo con mímica, para que el grupo los adivine.