10/8/08

LA COMUNICACIÓN ALTERNATIVA EN EL SIGLO XXI

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Trabajo presentado en las VIII Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación, realizadas del 16 al 18 septiembre de 2004, en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina.

Para citar este texto:

Monzón, Francisco (2004) La comunicación alternativa en el siglo XXI. Códigos Binarios. http://codigosbinarios.blogspot.com/2008/08/la-comunicacin-alternativa-en-el-siglo.html


LA COMUNICACIÓN ALTERNATIVA EN EL SIGLO XXI


"Hoy, después de tantas victorias capitalistas, después de tantas esperanzas socialistas marchitadas en la desilusión y después de que la violencia capitalista contra los trabajadores se consolidó con el nombre de ultraliberalismo, ¿por qué surgen todavía estos casos de militancia? ¿Por qué se han profundizado las resistencias? ¿Por qué renace continuamente la lucha con renovado vigor? Deberíamos aclarar inmediatamente que esta nueva militancia no repite meramente las fórmulas de organización de la antigua clase obrera revolucionaria. Hoy, el militante no puede pretender ser un representante, ni siquiera de las necesidades humanas fundamentales de los explotados. Por el contrario, hoy la militancia política revolucionaria debe redescubrir la forma que siempre le fue propia: no la actividad representativa, sino la actividad constituyente. La militancia de hoy es una actividad positiva, constructiva e innovadora".

Imperio
Michael Hard y Antonio Negri



Si bien la utilización de distintos medios de comunicación puede caratularse como alternativo ya desde mediados del siglo XIX es sin dudas a partir de la década de 1960 cuando comienza a denominarse, primero desde la academia, luego en el llano, como comunicación alternativa (CA) a determinadas experiencias que coinciden en su intención de alterar la lógica hegemónica de los medios de comunicación tradicionales, tanto públicos como privados, que obviamente responde a los intereses de la clase dominante.

Esta alteración se puede dar en distintos niveles, y el impedimento semántico que nos plantea esta etiqueta es el escaso número de experiencias en las que encontramos la coincidencia simultánea de la alteración en estos tres ejes:


Muchos teóricos sostienen que revolucionar los estamentos de uno solo de los niveles del esquema clásico de la comunicación no justifica hablar de CA. De todas maneras este no es un escollo para los protagonistas de numerosas experiencias a lo largo del mundo, no por desinteresarse de la mirada academicista que cae sobre ellos, sino por los problemas que encuentran en la consolidación de sus proyectos y a la hora de pensar el futuro.

Más allá de las discrepancias sobre el método, las herramientas o la politización de estas experiencias, en la mayoría de los casos, e independientemente del contexto geográfico, todos nacen a la luz de una movilización social ascendente, que en su propia lógica expansiva anota como un déficit la ausencia de canales para la circulación de esa “otra voz” que enfrenta al discurso hegemónico.

Otro dato, no menor, también aplicable a la mayoría de experiencias de CA es el escenario que deben enfrentar a la hora en que la movilización popular entra en reflujo, es decir, cuando su razón de ser parece desaparecer: explotar la opción de la comercialización, bajo el paraguas de un discurso progresista, o buscar la institucionalización, la mayoría de las veces de la mano de los partidos políticos o de algún ente gubernamental (no necesariamente partidario) que puede ir del plano nacional al municipal.

En los últimos cuarenta años este telón de fondo acompañó el nacimiento, desarrollo y, la mayoría de las veces, el ocaso de muchas experiencias que se pueden catalogar como alternativas.

En el presente trabajo se da cuenta de:
  • los principales abordajes teóricos sobre la CA;
  • las corrientes de pensamiento que influyeron en su desarrollo;
  • algunos casos puntuales de la historia reciente de nuestro país;
  • el escenario mediático que sucede a la crisis institucional de diciembre de 2001 y cómo influye en una nueva lectura de la CA.


EN BUSCA DE UNA DEFINICIÓN DE LO ALTERNATIVO


A la hora de la revisión bibliográfica sobre la CA encontramos varias vertientes que, arbitrariamente, podemos agrupar en:

La producción europea: nacida a la luz del mayo parisino de 1968, y donde se destacan la polémica entre Hans Enzensberger y Jean Baudrillar, durante los primeros años de la década del 70, y los aportes de Althusser, que se desarrollan más adelante.

En su clásica obra “Elementos para una teoría de los medios de comunicación” Enzensberger reivindica que la limitación para un uso democrático y pluralista de los medios, donde los participantes del proceso puedan actuar de manera recíproca, no es técnica sino política. Afirma que “la técnica electrónica no conoce ninguna contradicción de principio entre el transmisor y el receptor. Cualquier radiorreceptor a transistores también es, por la naturaleza, una emisora en potencia, pues por acoplamiento a reacción puede actuar sobre otros receptores”. 

Para el autor, los medios electrónicos son precursores del desarrollo socioeconómico de las sociedades avanzadas, pero paradójicamente y a pesar de que el poder movilizador de los medios electrónicos es enorme, estos reducen al mínimo el feedback.

La organización actual de los medios induce un tipo de relación social que es asimilable al modo de producción capitalista:


Pero el autor sostiene que a partir de su estructura y funcionamiento existe un modelo, subyacente, con rasgos socialistas y democráticos de comunicación. Solo basta ponerlo en práctica.

Asimismo a la hora de definir la manipulación sostiene que es la “intervención consciente, de un marcado rasgo técnico, sobre un material determinado”. Enzensberger sostiene que el problema no es la tecnología, esta sería “neutral”, sino los fines con los que se usa. La manipulación es parte integrante de la lógica de los medios masivos, por lo cual todo proceso de manipulación es político. El énfasis debería estar puesto en la propiedad de los medios y no en su constitución tecnológica.

Por último presenta una serie de propuestas para una orientación socialista de los medios:
  • eliminar el aislamiento en el proceso social de aprendizaje y producción;
  •  auto-organización de los individuos: la producción que tiene por objeto los intereses de los productores tiene que contar con su participación;
  • perder el temor a la idea del “consumo”: existen muchas más demandas que las básicas, que son completamente reales y legítimas (el socialismo debería hacerlas políticamente productivas).
Baudrillar sostiene que los postulados de Enzensberger nacen de la necesidad de ampliar el análisis marxista clásico, que tiene por objeto a las fuerzas productivas, al “campo ciego de la significación y de la comunicación”.

Uno a uno va contradiciendo sus argumentos. Es irresponsable asimilar, dice, la relación capitalista / asalariado con la de productor / receptor de los discursos mediáticos, ya que no son a partir de su condición de vehículos para un contenido determinado como los medios inducen una relación social, sino en su forma y su operación misma, y esta relación no es de explotación sino de abstracción, de abolición del intercambio. Esta categórica afirmación diluye la idea de neutralidad ideológica, les quita a los medios el aura de revolucionarios per se que Enzensberger les atribuye. Los medios son fabricadores de la no-comunicación, nos dice Baudrillar, entendiendo la comunicación como intercambio, como el espacio recíproco de una palabra y una respuesta. El poder radica, entonces, en la posibilidad de dar: tiene poder “aquel que puede dar y a quien no puede serle devuelto”. La revolución, no solo referida a los medios, “la revolución a secas” nos dice el autor, está en la construcción de esa posibilidad de respuesta, para la cual hay que destruir los medios tradicionales.

Hasta no romper el monopolio de la palabra, más allá de la calidad de los contenidos, no será posible superar la categoría de “consumo”, tan aplicable a los productos como a los discursos.

No alcanza, para contrarrestar la manipulación, la solución de transformar a cada cual en un manipulador, es decir trasladarnos de la categoría de receptor a la de productor / emisor. 

No alcanza, en síntesis, con instaurar la reversibilidad la clave está en la reciprocidad.

La producción latinoamericana: que recorre las décadas del 70 y el 80, y se enmarca en los estudios y el debate generado por la posibilidad de establecer políticas nacionales de comunicación en el marco de principios democráticos que asegurasen el acceso y la participación [1] de toda la ciudadanía en el sistema de medios. 

En este caso tomaremos tres textos, también clásicos, con el fin perfilar una definición de la CA.

En primer lugar abordaremos “Comunicación alternativa: tendencias de la investigación en América latina” de Máximo Simpson Grinberg, que sostiene que la característica en común de todas las experiencias de CA en el continente es que constituyen una opción frente al discurso del poder:
  • como oposición a los medios tradicionales;
  • como opción frente al discurso dominante;
  • como resistencia cultural de las culturas originarias.

A partir del raconto de distintas experiencias podemos detectar algunos vínculos, situaciones que se repiten:
  • la CA como herramienta de la educación concientizadora o educación popular;
  • autogeneración de mensajes como signo distintivo;
  • decodificación grupal crítica;
  • replanteo del papel del estado en la promoción de opciones;
  • la CA como sinónimo de contrainformación.

El autor agrupa en dos grandes líneas las experiencias que abordaron las distintas corrientes de estudio:

1. La CA como respuesta a la estructura transnacional y atomizada de los medios que conlleva una dependencia tecnológica y económica y un dominio político-ideológico. Desde esta perspectiva se afirma que la modalidad imperante es unidireccional y autoritaria, en parte porque la propia estructura tecnológica lo determina así, mientras que la posesión monopólica unida a la racionalidad mercantil, que considera, por ejemplo, la información como mercancía, asociada a la inestabilidad política propia de la región convierte a los medios en socios políticos y comerciales de los estamentos que manejan los resortes de poder, llegando incluso a formar parte de ellos. 

2. La hegemonía de las vanguardias político-intelectuales, que otorga el papel dirigente a las elites como depositarias del saber teórico e histórico, que deben transmitir a las masas para que éstas puedan cumplir con su misión revolucionaria. Para esta corriente solo son alternativas los casos no inscriptos en la estructura del poder transnacional y que forman parte de una experiencia totalizadora, ya sea un proyecto revolucionario o de cambio social. 

Para Simpson Grinberg es alternativo todo medio que, en un contexto caracterizado por la existencia de sectores privilegiados que detentan el poder político, económico y cultural (ya sea en un sistema de partido único, capitalismo de democracia parlamentaria o dictadura militar) implica una opción ante el discurso dominante / hegemónico. 

Las experiencias de comunicación alternativa van más allá de su inserción en movimientos políticos con intenciones de cambio social, ya que de por sí constituyen avanzadas de nuevas relaciones sociales (y sus prácticas constitutivas). Como vemos esta definición es superadora de los recortes antes propuestos, ya que los integra en cierta medida, pero también hace difuso el límite que cada una le impone a las experiencias de CA. 

En segundo lugar tomaremos como referencia el artículo de Margarita Graciano “Para una definición alternativa de la comunicación[2], donde se propone el uso de la expresión comunicación alternativa para aquellas relaciones dialógicas de transmisión de imágenes y signos que estén insertas en una praxis transformadora de la estructura social en tanto totalizadora

A partir de esta definición quedan descartadas algunas prácticas, promovidas como alternativas, ligadas a proyectos básicamente educativos por un lado y a experiencias contestarias que desde distintos formatos (cine, teatro, gráfica y radio) se desarrollaron sin constituirse en opciones a la verticalidad de las emisiones tradicionales y partiendo de un carácter voluntarista vinculado a la militancia revolucionaria que no integraba realmente la participación de masas.
 
En síntesis, se debe buscar un cambio en la relación emisor / receptor, a partir de la posibilidad de una comunicación de retorno mediante la participación en la producción de mensajes distintos de los del sistema institucional de medios, en el sentido de responder a necesidades que se supone tiene y debe cumplir el viejo y tradicional receptor de aquel, convertido ahora en emisor. Como dato importante, resalta la autora, no debemos confundir participación con acceso a los soportes tecnológicos. 

Por último, Marcelino Bisbal, miembro del Equipo Comunicación de Venezuela, nos dice:

“La comunicación alternativa:
1- Es un movimiento, no un sistema.
2- Trata de ir rompiendo el consenso manipulado, que hace posible de hecho la vigencia de una opresión comunicacional generalizada.
3- Trata de fomentar la iniciativa emisora de quienes hoy no tienen voz.
4- Trata de poner en marcha un proceso de comunicación horizontal y participativo, en el que emisores y receptores puedan intercambiar permanentemente sus papeles.
5- Trata, más allá de le estrictamente comunicacional, de inaugurar nuevas formas de relación social.
6- Trata de convertir a la sociedad en una escuela de receptores críticos.
7- Trata de que se vaya imponiendo una nueva concepción de ¨objetividad¨ informativa, desde la óptica de los grupos sociales dominados.
8- Trata de subvertir el lenguaje dominante. Así mismo, trata de desatar una ¨contracultura¨ emergente.
9- Trata de diversificar o descentralizar los medios o canales de comunicación, adecuando la propiedad y la gestión de los mismos a una comunicación verdaderamente democrática.
10- Trata de articular orgánicamente el proceso de una nueva comunicación al proceso de cambio hacia una nueva sociedad”
[3]


PRINCIPALES CORRIENTES DE PENSAMIENTO 


El orden en la exposición de las siguientes teorías no implica una valoración en sí, ya que estas ideas confluyen de manera congruente, siendo muy difícil demarcar el límite entre una y otra, o determinar preponderancias. [4] 

  • Teología de la liberación: que tiene su génesis formal en la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano desarrollada en Medellín, Colombia, en 1968, aunque es consecuencia de los profundos cambios introducidos por el Segundo Concilio Vaticano que finalizó en 1965. Las principales modificaciones son de forma (se abandona el latín a la hora de la misa y el sacerdote celebra la misma de cara a los creyentes y no de espaldas, como antes) y de fondo (aparece la figura de la “opción por los pobres”). Tensiones entre la interpretación de la base orgánica y la jerarquía de la Iglesia respectos a estos cambios originaron movimientos revolucionarios que optaron por la vía armada para revertir las condiciones estructurales de la dominación a la que eran sometidos los sectores populares.
  • Pedagogía de Paulo Freire: conocida universalmente como educación popular, da sus primeros pasos en la década del 60 en el norte de Brasil. A la tarea alfabetizadora que la Iglesia Católica venía desarrollando en todo el continente latinoamericano le suma la toma de conciencia política, generando el movimiento de las radios populares. El método se basa en la posibilidad de redescubrir el mundo a partir de incorporar la lecto-escritura, tomando conciencia de la dignidad personal, revirtiendo el sentimiento de inferioridad que caracteriza a los sectores populares y comprometiendo el desarrollo individual, en todos los planos, con la liberación del conjunto, de los pares. Como sostiene Ernani María Fiori en la introducción de uno de los libros de Freire: “En un régimen de dominación de conciencias, en los que más trabajan menos pueden decir su palabra, y en que inmensas multitudes ni siquiera tienen condiciones para trabajar, los dominadores mantienen el monopolio de la palabra, con que mistifican, masifican y dominan. En esta situación, los dominados, para decir su palabra, tienen que luchar para tomarla. Aprender a tomarla de los que la retienen y niegan a los demás, es un difícil pero imprescindible aprendizaje: es la pedagogía del oprimido”. [5]
  • Teoría de la dependencia: desarrollada principalmente por Fernando Henrique Cardoso, se enfrenta al pensamiento desarrollista, ya que sostiene que la dominación de los países centrales impide el desarrollo autónomo de los países latinoamericanos. Al trasladar esta premisa al campo cultural se desarrolla el concepto de imperialismo cultural para señalar como las sociedades de nuestros países, la periferia, eran influenciadas por el american way life que difundía la industria cultural transnacional.
  • Teoría de Althusser: el andamiaje teórico aportado en "Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado" a partir de su publicación en Santiago, Chile, en 1971, abre una nueva etapa en la forma de abordar la problemática de los medios. Básicamente el autor sostiene que la reproducción de las condiciones de producción es indispensable para el funcionamiento del sistema capitalista tanto como la reproducción de su ideología, para lo cual despliega una serie de aparatos (instituciones distintas y diferenciadas, de una estructura homogénea, que no puede ser penetrada): religioso, escolar, familiar, jurídico, político, sindical, cultural y de información.
  • Teoría de la vanguardia: desarrollada por Lenin, sostiene la capacidad de un grupo con conciencia de las relaciones de dominación y explotación para colaborar con la autoconciencia de las masas. En general se trata de grupos pequeños con capacidad de movilización y propaganda, que se desarrollan a partir de la profesionalización política y donde la prensa tiene un papel fundamental, no solo como canal para la difusión de información o contrainformación sino como eje estructurante de la organización política que está abocada a la distribución de los ejemplares y a la producción del material a publicar mediante un sistema de corresponsalías lo más extendido posible.
  • Teoría Marxista: en general es la base de la mayoría de las prácticas de CA en América Latina, ya que comparten los postulados constitutivos, como, por ejemplo, el combate contra la desigualdad, la búsqueda de un mundo mejor y una sociedad más justa. Revertir las condiciones estructurales de desigualdad es un objetivo afín a todas las teorías que hasta aquí abordamos.
  • Teoría de los movimientos sociales: tiene su eje en el accionar de colectivos que, al margen de los partidos políticos tradicionales, comienzan a reivindicar derechos, sectoriales o generales, de la mano de movilizaciones y campañas de difusión. Estos nuevos actores (jóvenes, mujeres, desocupados, inmigrantes, etc.) no desafían la lógica del poder, no hay una actitud revolucionaria en sus planteos, buscan en cambio respuestas puntuales, generalmente en las estructuras estatales. No hay lucha por el poder, sino por modificar algo puntual de la esfera social de pertenencia. Estos movimientos se pueden englobar en las siguientes categoría: Industrialización y condición obrera; Calidad de vida y consumo colectivo; Tierra, mercado y etnicidad; Guerra y política; Libertad, género, religión y democracia. [6]


SUCESOS ARGENTINOS


A partir del desarrollo de este escueto marco conceptual cabría preguntarnos: ¿qué experiencias de la historia argentina pueden ser conceptualizadas como fenómenos de comunicación alternativa? Los estudios en este sentido son numerosos, pero a título ilustrativo desarrollaremos parte del itinerario periodístico de Rodolfo Walsh, sin dudas una figura paradigmática en este sentido.

Los antecedentes de su labor periodística, comprometida y de sesgo revolucionario, tienen su origen en la colaboración que Walsh realiza en la agencia de noticias de cubana Prensa Latina, fundada el 16 de junio de 1959 por iniciativa de los argentinos Ernesto Guevara y Jorge Masetti, médico uno, periodista el otro, ambos guerrilleros que desde las alturas de la Sierra Maestra, colaboraron con el triunfo revolucionario. Masetti, su primer director, solicita la colaboración de varios escritores y periodistas latinoamericanos que viajan hasta La Habana para colaborar en este gran esfuerzo de comunicación de nuevo tipo, pionera en lo que años después se comenzaría a catalogar como CA.

El objetivo principal de Prensa Latina era contrastar las mentiras y las falacias de las agencias “imperialistas y reaccionarias”, que eran las que a su vez alimentaban las redacciones de todos los medios del mundo. Con el tiempo, y gracias a corresponsales en todos los continentes, la agencia comienza a dar cuenta de las luchas populares, en particular de América Latina, El Caribe, África y Asia. Una parte de la historia silenciada, o tergiversada en el mejor de los casos, por el sistema tradicional de medios comienza a ver la luz, y Rodolfo Walsh estuvo allí para contarla.

Luego de esta experiencia, y a instancias de un encuentro con Juan Domingo Perón en Madrid, Walsh se pone a la cabeza de un proyecto editorial en la Argentina: el Semanario CGT, del que se editaron 55 números entre mayo de 1968 y febrero de 1969. Luego del golpe de estado protagonizado por el general Juan Carlos Onganía en 1966, que diera lugar a la autodenominada Revolución Argentina, la Confederación General del Trabajo realiza, en marzo de 1968, un congreso normalizador del cual surge la CGT de los Argentinos como expresión de la corriente combativa, encabezada por Raimundo Ongaro (del gremio de los gráficos). La otra corriente, de perfil conciliador, era conocida como el ala participacionista y se destacaba por defender los intereses corporativos, aceptando el diálogo y pactando con el Estado. Su referente era Vandor. 

El 1º de mayo de 1968 se publica en el primer número del Semanario el Mensaje a los Trabajadores y al Pueblo Argentino donde se realiza una declaración de principios en la que se llama a enfrentar a la dictadura, desde el accionar gremial y la lucha política, y que se trasformaría en un punto de referencia para toda la línea editorial. “Pero nada nos habrá de detener, ni la cárcel ni la muerte. Porque no se puede encarcelar ni matar a todo el pueblo, y porque la inmensa mayoría de los argentinos, sin pactos electorales, sin aventuras colaboracionistas ni golpistas sabe que sólo el pueblo salvará al pueblo”. [7]

Los editores responsables de la publicación eran Raimundo Ongaro y Ricardo De Luca, mientras que Rodolfo Walsh estuvo a cargo de la dirección.

Ante un contexto represivo, que se caracterizaba por las denuncias judiciales y la persecución policial de la distribución, buscaron alternativas para convertir el semanario en la publicación política de mayor circulación en el país. Semanalmente se despachaban 30.000 ejemplares que en su mayoría se distribuían a sindicatos y regionales, desde donde se repartían de mano en mano, mientras que el resto llegaba a los quioscos merced al servicio del distribuidor de la revista Marcha de Montevideo en el Buenos Aires.

Este sistema de distribución no fue el único aporte novedoso de la publicación, ya que eran los mismos trabajadores los que acercaban las denuncias o el material a publicar a la redacción. Según palabras de Lilia Ferreyra “aprendieron a ser cronistas de sus propios conflictos sindicales”. [8] La consigna del semanario era “un corresponsal en cada fábrica”, lo que sumado al sistema de distribución nos deja ver claramente el fundamento leninista en la génesis y el desarrollo de este proyecto editorial.

A partir de su perfil combativo, podemos ubicar al Semanario CGT como un elemento más de una política global de carácter revolucionario [9]. Sin dudas introduce en el circuito formal de medios un discurso hasta ese momento silenciado. Ese silencio encuentra su fundamento por acciones directas ligadas a la censura por un lado y por la falta de voluntad o interés del resto de los medios de hacer público lo que desde las páginas del semanario se denunciaba: las componendas del poder militar con el económico, la represión impune que estudiantes y obreros sindicalizados sufrían a diario, el ajuste permanente al que eran sometidos los salarios y las condiciones laborales de los trabajadores, la censura de distintas expresiones artísticas, etc. Ante un contexto político tan hostil la publicación sirvió de vehículo para la intercomunicación, agitó y libró un feroz combate a favor de la información y del esclarecimiento del significado de las cosas, leídas en un contexto amplio y claro, contra el accionar de los medios que jugaban a favor del régimen desinformando deliberadamente, ya que eran meras correas de transmisión de la información que el gobierno difundía como cierta, desde estadísticas sobre la marcha de la economía a crónicas sobre acontecimientos policiales o políticos, siempre narrados desde la óptica del que reprime. 

Más allá del objetivo declarado, “representar a los humildes y postergados”, que impone cierta distancia, marcando claramente las instancias de producción y recepción, es cierto que la experiencia de convertir a los miembros del movimiento obrero de todo el país en corresponsales de hecho, si bien los informes eran corregidos en la redacción por profesionales del periodismo bajo la premisa de no quitarles la autenticidad del testimonio militante, puede ser entendido como un intento de romper la lógica verticalista que la mayoría de los medios gráficos consagran. El feedback no está relegado a la sección correo de lectores, es el contenido editorial el que está en manos de los receptores, aunque, por una cuestión operativa, la selección y la combinación (el ordenamiento jerárquico del material) quedaba bajo la tutela del responsable editorial. 

¿Pero al ser Walsh un militante más, no es este dato también relativo? Profundizar en este análisis excede el marco del presente trabajo, por lo que dejaremos el interrogante planteado, abierto a debate. 

En segundo término abordaremos la experiencia de la Agencia de Noticias Clandestina (ANCLA), que opera entre junio de 1976 y agosto de 1977, logrando emitir más de 200 cables informativos que llegaban por correo a todas las redacciones, a los corresponsales de medios internacionales e, inclusive, 
a personalidades públicas de distintos ámbitos, incluyendo a funcionarios del gobierno militar. 

Dependiente del departamento de Informaciones e Inteligencia la organización armada Montoneros, del que Walsh participaba, tiene como objetivo ser una fuente de información y contrainformación, en el marco de una política integral de hostigamiento al Proceso de Reorganización Nacional que se encaraba desde distintos frentes. La agencia tenía autonomía operativa y una de las premisas era no hacer explícito el vínculo con Montoneros. 

El sistema de trabajo era artesanal, con herramientas muy precarias, y un contexto político-social signado por la represión parapolicial que obligaba a una estrategia itinerante y desarticulada respecto a los modos y horarios de producción.

Como responsables de la agencia, en un organigrama informal, aparecía Lila Pastoriza, secundada por Lucia Pagliai, Carlos Aznáres y Eduardo Suarez.

A continuación pasamos a detallar de manera resumida los objetivos del proyecto:
  • Permitir la participación popular en el proceso comunicacional, transformando a los militantes en fuente y en retransmisores de la información, con la intención de informar a los que informan (periodistas) como manera de romper el bloqueo informativo;
  • Transformarse en un instrumento de acción psicológica contra el poder político y económico, denunciando las violaciones a los derechos humanos y la reestructuración del sistema productivo.
  • Llamar a la resistencia contra la dictadura y agudizar las contradicciones del poder, haciendo públicas las internas que en su seno se jugaban.
Variadas fueron las herramientas que se utilizaron para concretar estos objetivos: desde el análisis de la prensa legal, pasando por las interferencias a las redes de comunicación de las organizaciones de seguridad y las FFAA (como fuente de información) hasta la publicación de todo lo visto y oído por cualquier informante confiable para la agencia, entre los que se encontraban muchos periodistas imposibilitados de publicar esa información en sus respectivos medios.

Desde el análisis teórico son muchas las implicancias que esta experiencia suma al campo de la CA, siendo la más importante, tal vez, el desafío implícito al sistema unidireccional que los medios tradicionales imponen, ya que instigaba a que cada receptor se transformara en un nuevo emisor, haciéndolo participe de una virtual cadena de información que desafiaba la censura impuesta en los medios tradicionales.

Es en esta misma línea que Rodolfo Walsh, y como una instancia paralela a la Agencia, pero a la vez diferenciada a partir de su protagonismo, desarrolló Cadena Informativa. Al pie de las cartas, la mayoría de ellas sin firma se podía leer: “Cadena Informativa es uno de los instrumentos que está creando el pueblo argentino para romper el bloqueo de la información. Cadena Informativa puede ser USTED MISMO, un instrumento para que usted se libere del terror y libere a otros del terror. Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo. Mande copias a sus amigos: nueve de casa diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. DERROTE AL TERROR. HAGA CIRCULAR ESTA INFORMACION”. [10]

Este proyecto superaba el ámbito periodístico, ya que las cartas se enviaban a personalidades destacadas de distintos ámbitos, instando a cada receptor a transformarse en un nuevo emisor, rescatando creativamente una práctica tradicional como la “cadena”. Aquí también la producción era totalmente artesanal: las cartas se tipiaban en una máquina de escribir, con papel carbónico para realizar cinco o seis copias por vez. Las cartas se enviaban por correo y en solo dos oportunidades Rodolfo Walsh firmó al pie de las mismas: en “Carta a mis amigos” y en “Carta de un escritor a la Junta Militar”. Al cumplirse un año del golpe, el 25 de marzo de 1977 Walsh resiste hasta morir frente a un grupo de tareas de la ESMA que quería detenerlo. Acababa de despachar en un buzón una cuantas copias de “Carta de un escritor...”.

RUPTURAS Y CONTINUIDADES: LOS PIQUETES A LA INFORMACIÓN


Luego de 30 años nuestro país vive nuevamente un contexto comunicacional plagado de medios alternativos que bajo el modelo de red o cadena desafían la lógica comercial de los medios tradicionales, entregados, en su gran mayoría, a la explotación de un nuevo género, el infoentretenimiento, que reniega del valor social que la información acarrea intrínsecamente. [11]

Mencionábamos al comienzo de este trabajo que una característica común a la mayoría de las experiencias de CA alrededor del mundo está dada por un contexto de movilización popular que en su propia expansión se encuentran con la imagen desvirtuada que el manejo informativo que los medios tradicionales hacen del conflicto que protagonizan.

Desde los primeros piquetes en 1997, donde la imagen de los activistas o movimientos sociales fueron demonizadas por los medios tradicionales que pregonaban la criminalización de la protesta, hasta las movilizaciones de diciembre de 2001 un ejército de cronistas, fotógrafos, diseñadores, camarógrafos, editorialistas o simples colaboradores en la tarea de difusión han construido una telaraña contrainformativa de alcance nacional y regional sobre la base de objetivos muy claros:

  • Realizar una lectura crítica del mensaje de los medios masivos, con el objetivo de hacer explícitos sus intereses y alianzas de poder, contrarrestar sus argumentos editoriales y buscar las grietas discursivas por las cuales se pueda llegar al público masivo.
Encontramos en este punto algunas coincidencias con las experiencias desarrolladas durante la década del 70. Como sostenía Walsh, a pesar de la censura o la autocensura con la que los medios desarrollaron su actividad, era mucha la información publicada, ya que daba cuenta de las internas y enfrentamientos entre las distintas facciones del poder y el respectivo alineamiento de cada medio. Un relevamiento meticuloso de todo lo publicado era, entonces, una parte importante de la tarea militante.

En la actualidad, la CA busca desde su propia producción, periodística y formativa, una “lectura crítica, causal e histórica de la realidad”. “Los grandes medios, acordes con la lógica de la industria cultural, tienen como objetivo defender aquellos intereses que permitan mantener su rentabilidad; sus mensajes construidos (fragmentados y estereotipados) sobre los conflictos sociales, de forma opuesta a los intereses colectivos de los sujetos protagonistas del campo popular. Entre lo viejo y lo nuevo se van reciclando formas antagónicas de pensar las instancias de producción, circulación y recepción de los mensajes, enmarcadas en un nivel de horizontalidad. Es así, como los mensajes informativos empiezan a desplegar significaciones y visiones de mundo desde el punto de vista de los sectores del campo popular”.[12]

Ayer la lectura crítica era una tarea realizada por un grupo limitado de militantes con el fin de recabar información para los estamentos de espionaje o contraespionaje; hoy, merced a proliferación de talleres y espacios formativos, es una actividad cada vez más difundida entre los miembros de las organizaciones de base. Además, la gimnasia de preguntarse quién elabora los mensajes (desde el posicionamiento político que tiene, su historia e intereses), cómo lo dice, porqué dice tal cosa y calla otra, es una excelente gimnasia para reproducir la misma lógica a la hora de asumir el rol de productores: tener en claro desde dónde hablo, a quién me dirijo y los objetivos que persigo.

En otro sentido, volvemos a encontrar un punto de contacto con la experiencia sententista en la búsqueda de influir en la opinión pública moldeada por la Agenda Setting. Así como desde Prensa Latina y ANCLA se buscaba contrarrestar el discurso hegemónico llegando a las redacciones buscando alguna filtración al dispositivo de censura, en la actualidad se diseñan estrategias para enfrentar en el propio campo de la construcción de sentido la llegada al público masivo con la intensión de crear consenso respecto a los objetivos y las prácticas de los movimientos populares.[13]

  • Realizar un trabajo conjunto con los movimientos sociales, sobre la base de romper el aislamiento político a partir del cerco informativo, con el fin de ligar la práctica de la CA no solo a tareas de difusión y contrainformación, sino también a la planificación de la seguridad y la integridad física y jurídica de los militantes sociales, así como a la articulación de todas las organizaciones de resistencia. 

La cobertura conjunta de distintas movilizaciones o jornadas de protesta por parte de los medios alternativos y la circulación del material producido entre los distintos espacios es demostrativa de la coherencia del planteo articulador, que supera lo meramente declarativo, para convertirse en uno de los pilares de estas nuevas experiencias de CA[14]

A diferencia de lo acontecido en el Semanario CGT, donde se intentaba integrar a la mayor cantidad de personas a las tareas de distribución y se solicitaba la colaboración en tanto fuente de información de todos los militantes del movimiento peronista, pero la organización era centralizada y el producto final realizado por profesionales, las nuevas experiencias de CA tienden a la formación y capacitación con el fin de descentralizar la producción y, en lo posible, sostener desde la autonomía los espacios de cada organización, más allá de estar vinculadas en redes o cadenas.[15]

Asimismo la cobertura de los medios masivos de determinadas actividades por sí solas constituye una garantía adicional respecto al accionar de las fuerzas de seguridad. Es decir, la sola presencia de una cámara de TV o un fotógrafo pueden significar una barrera importante entre los dispositivos represivos y los militantes; y cuando esta mediación es vencida por la violencia pueden ser testigos privilegiados para condenar a los responsables de la represión e impedir la impunidad.[16] Por este motivo los talleres sobre medios que diversos colectivos realizan con las organizaciones de base se centran no solo en el eje periodístico, lectura crítica y producción propia como mencionamos anteriormente, sino que remarcan la importancia de las tareas de prensa relacionadas a la seguridad. 

Los objetivos básicos son: prevenir con rapidez, denunciar con eficacia y acusar con precisión.[17] Para lograrlos se trabaja en dos planos con las organizaciones: 

1. El primero, que es general ya que apunta a todos los miembros interesados, gira en torno a reflexionar sobre las condiciones existentes para la criminalización de la protesta social y el rol que juegan los medios en la construcción de la imagen de los movimientos en el seno de la opinión pública. También, se resalta la importancia del accionar solidario en los casos de militantes reprimidos o apresados, sin importar la agrupación a la pertenecen, para romper con el aislamiento que las fuerzas de seguridad buscan lograr. 

2. En segundo orden, encontramos el trabajo personalizado con quienes quieren colaborar en las actividades concretas de prensa y seguridad que van a girar en torno al reconocimiento del área geográfica donde se desarrollarán las actividades de protesta, o inclusive el barrio donde el movimiento tiene su sede, para tener relevados la disposición de las calles, descampados, rutas, callejones, la ubicación de las comisarías, hospitales o centros de atención sanitaria, el número de vehículos que participan en el operativo de las fuerzas de seguridad (sus patentes, características generales, etc.). El trabajo se bifurca según las características de la actividad, ya que si todo se desarrolla según lo planificado solo habrá que informar, con la mayor claridad y concisión, los motivos del reclamo, hacia quien está dirigido y las características generales de la actividad. En el caso de existir episodios de represión la tarea se centrará en el relato de los testigos directos de los acontecimientos con el fin informar a los medios y agencias de noticias; pero, a su vez, se busca también consolidar una sola versión de los hechos para la denuncia judicial. Todos los datos que se puedan recolectar son importantes, por ello en la etapa del trabajo general (punto 1) se recomienda participar de todas las actividades con los sentidos atentos y no perder la calma. El relato de los hechos tiene que ser verídico para los medios y coherente para la justicia, y para este objetivo deben colaborar todos.


CONCLUSIONES


Sin duda intención de comparar experiencias que se insertan en contextos tan contrastantes, como la que aquí se ha planteado, debe convivir con una traba metodológica que puede viciar de nulidad el resultado de sus conclusiones. 

Más allá de esta salvedad, intentaremos desgranar una serie de ideas para entender los rasgos comunes de la mayoría de las experiencias en CA de nuestro país en la actualidad. 

Dos factores, que confluyen y se retroalimentan, emergen como recurrentes a la hora del análisis: la crisis de representatividad de la mayoría de las instituciones sociales (desde partidos políticos y sindicatos hasta los medios masivos) y el impacto producido por la aparición y generalización, aunque lenta, de las nuevas tecnologías aplicadas al campo de la comunicación. 

Sin dudas, en la etapa actual de los medios alternativos estas dos vertientes explican mucho de su génesis y proyección:

  • Crisis de mediación entre el acontecimiento y los receptores: los medios masivos son vistos como un socio más del poder fáctico, es decir las instituciones que, más allá de las formalidades, toman las decisiones de fondo. [18] El nuevo paradigma reza que la construcción de la verdad es colectiva, ya que cada sujeto es dueño de una verdad, una versión de lo acontecido, por lo cual se desecha el rol de objetos de la Historia que distintas teorías le quieren asignar. Se llega a esta situación no por devaneos intelectuales ni desarrollos académicos, sino por necesidad: los medios masivos articulan su programación y contenidos en función de la capacidad de consumo de los receptores, por lo cual la inmensa mayoría de los sectores populares sienten que no le hablan a ellos. Una nueva subjetividad se forja en este contexto.
  • Impacto de las nuevas tecnologías: así como el acceso a los bienes simbólicos y la exclusión de los bienes económicos planteados en el punto anterior se hacen insostenibles en el marco de una sociedad democrática, el impacto de los nuevos soportes informáticos parecieran reforzar la consolidación de la democracia ya que permiten concretar experiencias basadas en sus postulados, pero difíciles de materializar en estadios anteriores del desarrollo tecnológico. Las posibilidades que abre el espacio web [19], donde la horizontalidad como concepto es el eje de casi todas las experiencias de CA, se pueden apuntar en este sentido, aunque el acceso a las tecnologías siga siendo el principal problema a enfrentar. [20]
No hay, como ayer, una matriz revolucionaria que cobije todas estas experiencias. Tal vez esta fragmentación sea su principal déficit, aunque es imposible negar el aura constituyente de estos días. Somos testigos... pero estamos llamados a ser protagonistas. 

Quien quiera oír, que oiga.

Quisiera reservar las últimas líneas para una cita que resume la sensación de nacimiento, esa turbadora mezcla del parto, donde dolor y placer se mezclan para ser uno:

“Lo que sorprende de esta noticia es la noticia misma: Indymedia argentina ya va por su segundo diario papel y emite por radio desde diciembre. Uno de los miembros de este colectivo escribió esta semana su visión de esta guerra, de la siguiente manera: "Ahora que la guerra ha comenzado, y que nos ha puesto a nosotros en el medio, es tiempo de acción. (...) Y es una guerra que no podemos pelear solos. Una guerra de la comunicación, una guerra contra un enemigo que tiene infinitas veces los recursos que nosotros tenemos, es una guerra que necesita miles de manos dispuestas a ayudar.

Queremos romper la lógica del informador-informado. Y quizás por eso sea también la hora de hacer realidad la consigna que repetimos todo el tiempo; "cada persona es un corresponsal" que no significa otra cosa más que lo que dice; necesitamos de todos y cada uno de ustedes para mantener en pie al ejército de la comunicación alternativa". 

Podríamos detenernos a analizar, también, como estas nuevas formas han cambiado el lenguaje de la crónica periodística. A dónde fue a parar, en medio de los escombros, la pirámide que -según nos enseñaron- construía toda noticia. Qué es una fuente confiable, qué un trascendido, qué una primicia. 

Me limito a reproducir una: el futuro llegó. 

Comenzó aquí mismo, en la Argentina. 

Me enteré leyendo lo que escriben unos nuevos periodistas. Esos que antes llamábamos lectores”[21]


BIBLIOGRAFIA 


§  Althusser, Louis. (1988). Ideología y aparatos ideológicos de Estado. Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires.

§  Baudrillard, Jean. (1995). Réquiem por los media, en Crítica de la economía política del signo. Siglo XXI. México.

§  Enzensberger, Hans. (1971).  Elementos para una teoría de los medios de comunicación. Anagrama. Barcelona.

§  Prado Pico, Emili. (1993). La comunicación alternativa: crisis y transformación. La experiencia europea, en Sociología de la Comunicación de Masas, tomo IV. Editorial Gustavo Gili. México.

§  Peña, Milcíades. (2004). Introducción al pensamiento de Marx. Ediciones El cielo por asalto. Buenos Aires.

§  Siebert, Fred y Peterson, Theodore. (1967). Tres teorías sobre la prensa. Ediciones de la Flor. Buenos Aires.

§  Simpson Grinberg, Máximo. (1986). Comunicación alternativa. Tendencias de la investigación en América Latina, en Comunicación alternativa y cambio social. Premia. México.

§  Vinelli, Natalia. ANCLA. (2002) Una experiencia de comunicación clandestina orientada por Rodolfo Walsh. La Rosa Blindada. Buenos Aires.


NOTAS


[1] Según la UNESCO “por definición, acceso implica la posibilidad de que el público se acerque a los sistemas de comunicación, y en términos concretos esto puede ser relacionado a dos niveles distintos: al de la elección y el de la comunicación de retorno”. Citado en Graciano, Margarita. (1980) Para una definición alternativa de la comunicación. Revista ININCO. Número 1. Caracas.
[2] Ibídem.
[3] Citado por Fuentes Navarro, Raúl. (1992) Un campo cargado de futuro: el estudio de la comunicación en América Latina. CONEICC. México.
[4] Esta categorización es realizada por Rodriguez Esperón, Carlos. (2000) Breve introducción a la comunicación alternativa. Mimeo. Buenos Aires.
[5] Freire, Paulo. (2002) Pedagogía del oprimido. Siglo XXI. Buenos Aires.
[6] Peppino Barele, Ana María. (1999) Radio educativa, popular y comunitaria en América Latina. Plaza y Valdés. México. Citado en Carlos Rodriguez Esperón. Op. cit. 
[7] Semanario CGT de los Argentinos. (1997) Editorial La Página y UNQUI. Buenos Aires.
[8] Ibídem.
[9] Bajo una concepción nacionalista, popular y antiimperialista la CGT de los Argentinos orientaba su política con el objetivo final de la “Revolución Nacional”, en un contexto histórico donde la democracia como sistema social no era, todavía, un bien en sí mismo. El 6 de marzo de 1969, en el nº 40 del semanario se publica un artículo titulado “Córdoba: el peronismo en la lucha”, donde se puede leer: “El plenario Nacional del Peronismo considera que es fundamental organizarse para la toma del poder, ya que es imposible la coexistencia pacífica entre las clases oprimidas y opresoras, conscientes de nuestra responsabilidad histórica y de que la toma del poder no significa de manera alguna sustituir un hombre por otro sino un sistema por otro sistema”.
[10] Informe número 1, diciembre de 1976, de Cadena Informativa. Compilado por Verbitsky, Horacio (1985) Rodolfo Walsh y la prensa clandestina. Ediciones De la Urraca. Buenos Aires. Citado en Vinelli, Natalia (2002).
[11] Ramonet asocia el contexto de mundialización liberal con un cambio en la filosofía de los medios como contrapoder de las instituciones. “Es en este marco geoeconómico donde se ha producido una metamorfosis decisiva en el campo de los medios de comunicación masiva, en el corazón mismo de su textura industrial.
Los medios masivos de comunicación (emisoras de radio, prensa escrita, canales de televisión, internet) tienden cada vez más a agruparse en el seno de inmensas estructuras para conformar grupos mediáticos con vocación mundial. (...) Desde entonces, las empresas mediáticas se ven tentadas de conformar "grupos" para reunir en su seno a todos los medios de comunicación tradicionales (prensa, radio, televisión), pero además a todas las actividades de lo que podríamos denominar los sectores de la cultura de masas, de la comunicación y la información. Estas tres esferas antes eran autónomas: por un lado, la cultura de masas con su lógica comercial, sus creaciones populares, sus objetivos esencialmente mercantiles; por el otro, la comunicación, en el sentido publicitario, el marketing, la propaganda, la retórica de la persuasión; y finalmente, la información con sus agencias de noticias, los boletines de radio o televisión, la prensa, los canales de información continua, en suma, el universo de todos los periodismos.
Estas tres esferas, antes tan diferentes, se imbricaron poco a poco para constituir una sola y única esfera ciclópea en cuyo seno resulta cada vez más difícil distinguir las actividades concernientes a la cultura de masas, la comunicación o la información”. Ramonet, Ignacio (Octubre de 2003). El quinto poder. Le Monde Diplomatique, edición española.
[12] Un desarrollo de estos conceptos en el artículo “Prensa para la lucha. Un aporte teórico para la discusión sobre comunicación alternativa”. www.anred.org. 22/01/2003.
[13] Es un lugar común en el anecdotario de varias agencias alternativas que medios argentinos hayan publicado alguno de sus cables dando cuenta de la repercusión internacional que tuvieron al ser levantados por publicaciones del exterior, como el El País, de España, o La Jornada, en México.
[14] Las primeras experiencias en este sentido fueron las coberturas conjuntas entre Indymedia y ANRed en el quinto mes aniversario de la masacre del puente Pueyrredón (noviembre de 2002) y en el primer aniversario de la rebelión-cacerolazo del 19 y 20 de diciembre de 2001. En la actualidad el ejemplo más destacable es el denominado “Taller de Contrainformación”, que tiene por objetivo la cobertura de actividades puntuales, de duración definida y propósitos específicos: contar mediante crónicas o reportajes lo que acontece. No hay notas de opinión, ni firmas en las notas, ya que se trata de una instancia de producción colectiva. Otra distinción importante, para contraponer la lógica mercantilista de los medios masivos, es el carácter del trabajo: no es gratuito, sino solidario. Los logros obtenidos en las distintas ediciones pasan por la posibilidad de difundir información el mismo día en que se producen los hechos utilizando una red alternativa, que en cada nueva edición del taller es más importante. Por otro lado se ha logrado que varios medios comerciales se hagan eco de las actividades, aunque este no sea el objetivo principal, que según sus organizadores pasa por “el fortalecimiento de los medios sociales de comunicación”.
[15] El colectivo de CA lavaca.org logró luego de meses de colaboración en un taller que el Movimiento de Trabajadores Desocupados de Solano realizaran su propia página web. Esta experiencia es un claro ejemplo en este sentido. ww.solano.mtd.org.ar.
[16] Las tomas obtenidas por el fotógrafo independiente Sergio Kowalewski y por Pepe Mateos, fotógrafo del diario Clarín, el 26 de Junio de 2002 en la Estación Avellaneda sirvieron para contrarrestar la versión oficial que hablaba de un enfrentamiento entre facciones de piqueteros y demostrar la responsabilidad policial en las muertes de Maximiliano Kostecki y Darío Santillan.
[17] Taller Prensa y Seguridad. Ficha nº 3. RedAcción (Agencia de Noticias ANRED). Mimeo. Agosto de 2003.
[18] Entre las teorías clásicas de la prensa encontramos a la teoría autoritaria que pretende explicar la verdad como un producto ajeno a las mayorías, “sino el de unos pocos hombres sabios que se encontraban en posición de guiar y conducir a sus semejantes. Así, se pensaba que la verdad estaba radicada cerca del centro de poder. La prensa, por lo tanto, funcionaba desde arriba hacia abajo. Los gobernantes de la época empleaban la prensa para informar a la gente acerca de lo que los gobernantes pensaban que la gente debía apoyar. (...) La edición era de ese modo una especie de acuerdo entre la fuente de poder y el editor, en el cual la primera concedía un derecho de monopolio y el segundo prestaba su apoyo. (...) Resulta obvio destacar que este concepto de la prensa eliminaba lo que en nuestra época ha llegado a ser una de las funciones más comunes de la prensa: controlar al gobierno”. Siebert, Fred y Peterson, Theodore (1967).
La descripción, que con salvedades encaja perfectamente a relación entre medios y poder político de nuestros días, corresponde al clima autoritario de fines del Renacimiento, es decir el siglo XVI, y hasta entrado el siglo XVIII.
[19] A la destrucción de los media que postulaba Braudillar como salida, el espacio web parece aportar una opción al sumar los formatos anteriores, audio, voz y texto, sobre una plataforma que permite el libre tránsito y la multiplicidad de puntos de entrada y salida.
[20] A igual que en otros formatos, el de la web también plantea el problema de romper con los códigos estandarizados de producción para transmitir, también desde los contenidos y la estética, la riqueza y los matices de las experiencias que las organizaciones han ido acumulando a lo largo de estos años. Quien conozca de cerca la experiencia de los movimientos piqueteros seguramente notará como un déficit el contenido de las páginas web que quieren reflejar su existencia: no hay un puente entre la cotidianeidad y le debate de estos movimientos, innovadores en distintos planos, y con la reproducción acrítica de modos de producción ajenos a la lógica de la propia organización.
[21] En El fin del periodismo. www.lavaca.org.

3/8/08

JOAQUIN SABINA Y EL INDICE DE LAS CORBATAS

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Escribe el español Joaquín Sabina en “Eclipse de Mar”:


“Hoy amor, igual que ayer, como siempre,
el diario no hablaba de ti, ni de mi…”


La pregunta que se impone, ante las palabras del poeta, es ¿de quien hablaba el diario?
Si nos atenemos a la teoría de Noam Chomsky respecto al verdadero papel de los mass media , una gran industria de relaciones públicas que busca controlar a la opinión pública para favorecer a las corporaciones y al gobierno (ver artículo completo), es lógico pensar que el diario no hablará de nosotros y sí lo hará de la gente que maneja alguna cuota de poder.
Claro que, como en toda regla, hay excepciones, que en este caso son los periódicos “populares” o amarillistas. Lamentablemente la mención que estos medios hacen del ciudadano medio solo se limita a transformar desgracias particulares en temas públicos.
Para medir la pertenencia de cualquier diario a la definición de Chomsky tenemos una herramienta muy útil: se trata del Índice de las Corbatas.
Su aplicación es muy fácil, ya que solo basta con contar la cantidad de corbatas que aparecen en las fotos del cuerpo principal de un diario cualquiera y dividirla por el total de sus páginas.
Un índice alto nos dará un número superior al 0.5, es decir que aparece una corbata cada dos páginas. Al escribir este post tomé al azar un diario cualquiera de mi archivo, ejemplar del Diario Clarín de Buenos Aires del miércoles 28 de mayo de 2008, y el resultado fue: 27 corbatas respecto a 60 páginas.
Este índice, en el caso del ejemplo da 0.45, es útil para saber no solo de quienes habla el diario, sino para entender a quienes niega, que temas no trata, o como dice Joaquín, tener presente porque el diario nunca habla de nosotros.
Los invito a escuchar el tema que inspiró este post y les recomiendo la obra de El Roto, gran dibujante y mejor editorialista, que también nos acompaña en esta entrada.

30/7/08

LA BRUJA, EL RELATO, LA AGENDA Y EL ROPERO

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El título de este post no responde a un capítulo mas de la saga de las Crónicas de Narnia, en realidad se relaciona a una actualidad rabiosa: se trata de la disputa, entre el sector político en ejercicio de la titularidad del Ejecutivo Nacional y gran parte del sistema de medios privados de la Argentina, por establecer la agenda de temas prioritarios para la opinión pública. Es común en los países que se organizan bajo un régimen democrático de mercado que la dependencia que se establece entre los medios de comunicación y el poder político sea muy importante, a pesar de las banderas libertarias que dichos medios flamean. La pauta de publicidad oficial (simple propaganda, lejos de la premisa constitucional de difusión de los actos de gobierno) y el uso de las diversas fuentes públicas de información son los elementos más notorios de la dependencia en cuestión. En los países que se organizan políticamente a partir del régimen de partido único el control informativo es férreo por parte del gobierno, ya que los medios son, en general, un apéndice mas de la estructura burocrática. Tenemos, también, una zona gris, donde podemos mencionar a las experiencias “populistas” de Latinoamérica, donde la disputa por la agenda es mas o menos controvertida: Venezuela, Ecuador, Bolivia, Chile y en menor medida Brasil. El concepto de agenda remite a la teoría de la agenda setting effects que nació a comienzos de los '70 en los EEUU. El nacimiento de la hipótesis ocurre a partir de un estudio empírico acerca de la relación existente entre lo publicado por la prensa gráfica y las opiniones de los ciudadanos respecto a diversos temas de interés político en los períodos preelectorales. El establecimiento de la agenda muestra cómo los mass media tienen la capacidad de transferir los asuntos destacados en sus agendas de noticias hacia la agenda pública. De acuerdo a esta teoría, el establecimiento de agenda crea una relación causal entre el público y los medios de comunicación, es decir: los medios de comunicación nos proporcionan la causa (el contenido) y el público suministra el efecto (la opinión).
Estas son las hipótesis más importantes de la agenda setting:
-Los medios no le dicen a la gente cómo pensar, sino sobre qué temas hacerlo. Es decir, establece el repertorio de los asuntos, los argumentos, los problemas sobre los que habla la opinión pública. -Los medios establecen la jerarquía de importancia en que son dispuestos los temas. -Los medios retroalimentan esta jerarquización por su característica auto-referencial: la radio cita los titulares de los diarios matutinos y realiza entrevistas buscando repercusiones, la televisión en el marco de los noticieros nocturnos ofrece una síntesis del proceso.
Según esta visión, los medios de comunicación al seleccionar los temas de interés construyen representaciones de la realidad. Pero de hecho no todos los medios tienen la misma capacidad para instalar la agenda. Es decir, el mero hecho de publicar una noticia no implica que ésta se integrará a los temas de discusión del público. Enmarcada en la tradición funcionalista, la investigación llevada a cabo por la agenda setting mantiene las preferencias cuantitativas. En este caso, su preocupación es medir la capacidad de los distintos medios de instalar temas de interés. Además de las capacidades de cada medio, estas investigaciones demuestran que la capacidad para instalar una agenda temática varían según:
-Los temas: hay temas más fáciles de instalar que otros. -Las audiencias: las personas que tienen una experiencia directa sobre el tema en cuestión son menos influenciables. -La relevancia política y social del tema. -La credibilidad del medio, su impacto cuantitativo, sus fuentes de información y el contexto social.
Por eso los investigadores miden el nivel de profundidad en el que se instala cada tema. No es lo mismo que la audiencia conozca sólo superficialmente “los títulos” de un tema, que conozca sus causas, los intereses en juego y que se posicione al respecto. En los últimos años, la teoría ha evolucionado: si bien es cierto que hay una transmisión de temas u objetos, éstos tienen numerosos atributos; aquellas características que completan el cuadro que cada tema tiene en los individuos. A la vez, así como hay temas más relevantes, también hay atributos con mayor jerarquía. Cuando los mass media describen un acontecimiento, dan más importancia a ciertos atributos que a otros o mencionan algunos con más o menos frecuencia. Precisamente, en eso se basa el segundo nivel de la agenda setting: en la transmisión de esos atributos con jerarquía desde los medios de comunicación hacia la agenda pública. Las implicancias de este segundo nivel se revelan en la posibilidad de que los medios no sólo determinen sobre qué temas pensar, sino también qué y cómo pensar respecto a esos temas. Parecen lógicos, ante esta perspectiva, los esfuerzos de la Presidenta Cristina Fernandez por abordar el tema del “relato” en cuanto acto político la tenga como protagonista. En este caso “relato” no coincide con la definición de genero literario (ficción o cuento), se refiere, mas bien, a una construcción de sentido a partir de datos de la realidad. La protesta ante la construcción de la realidad a partir del relato de los mass media hizo aparición en el discurso de la presidenta a partir del conflicto con las entidades representativas de la producción agropecuaria. Un acuerdo tácito se rompió al despuntar la puja, y a los medios que desde hace rato enfrentaban al gobierno por la discrecionalidad en la distribución de la pauta de publicidad oficial se le sumaron otros que tomaron clara postura por el “campo”. El conflicto, expresado materialmente en los cortes de ruta, las marchas, carpas, discursos y declaraciones varias, ganaba también un plano simbólico: la disputa por quien fijaba la agenda, tema no menor, aparentemente, a partir de lo encarnizado del duelo discursivo en el cual ambas partes se trenzaron. Desde la tribuna o el atril el poder político interpela a la ciudadanía, mientras que los “generales mediáticos” proponen un tejido semántico fabricado a partir del discurso hegemónico con el cual editorializan desde los títulos o las imágenes: el “campo” son ciudadanos pacíficos y librepensadores que se movilizan contra el autoritarismo del gobierno, mientras que los manifestantes oficialistas son movilizados a la fuerza o por la promesa de alguna prebenda. La amenaza de elevar al Congreso Nacional el proyecto de una nueva Ley de Radiodifusión pareció ser el as en la manga del gobierno, pero el enemigo es tan grande que cantar victoria antes de tiempo no parece recomendable. Usted lect@r, aburrido supongo a esta altura del post, se preguntará por el ropero... no cansa un poco esa mirada discriminadora de los cronistas respecto al vestuario y el peinado de la Presidenta de la Nación. ¿Por qué no se ocupan con tanto esmero del ropero y el estilista del resto de los funcionarios de todos los niveles?


28/7/08

BOB DYLAN ESTA AQUI

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"Siete reglas simples para esconderse en la vida:

Una... nunca confíes en un policía con piloto.

Dos… ten cuidado con el entusiasmo y el amor. Ambos son temporarios y se van enseguida.

Tres… si te preguntan si te preocupan los problemas del mundo, mira bien a los ojos de quien pregunta. No te volverá a preguntar.

Numero cuatro y cinco… nunca reveles tu verdadero nombre y si alguna vez te dicen que te mires a ti mismo nunca lo hagas.

Seis… nuca digas ni hagas nada que la persona frente a ti no entienda.

Siete… nunca crees nada".

La cita pertenece a un pasaje de la película "I’m Not There" ("No estoy ahí") dirigida por Todd Haynes donde seis actores dan forma a distintos pasajes de la vida del compositor y cantante Bob Dylan.La lista incluye a Marcus Carl Franklin, Ben Whishaw, Heath Ledger, Christian Bale, Richard Gere, y Cate Blanchett, que desempeñan los personajes sobre la base de Dylan, pero con diferentes nombres.
El desafió de una biopic sobre un artista que forzó permanentemente los límites que la sociedad le impuso a su carrera y los límites que las palabras le imponían a su poesía no pudo tener mejor resolución: un poema transformado en imágenes, donde las convenciones del género se vuelven difusas para el deleite del público.
La siempre polémica biografía de Bob Dylan se conjuga con la potencia de las letras de sus canciones, siempre vigentes, a pesar del tiempo transcurrido.
Les dejo el trailer original de la película, espero que la puedan disfrutar.

27/7/08

CUANDO LA PIEDRA YA NO RUEDA

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Para citar este texto: Monzón, Francisco L. (2004) "Cuando la piedra ya no rueda", revista "Cerdos & Peces", N° 58, Buenos Aires, Argentina, Agosto de 2004. Obtenido de http://codigosbinarios.blogspot.com/2008/07/cuando-la-piedra-ya-no-rueda.html

¿Cómo saber que el amor se acabó?
Sin duda cuando ya no hay reparos para la sinceridad, cuando se dice lo que se piensa, sin medir los costos.
Correo de lectores de la revista Rolling Stones, argentina, mayo de 2004:
“¿A alguien le gusta el hip hop en Argentina? Yo creo que no. Mis viejos ni siquiera saben que existe (...) Si a todas luces se nota que a los lectores de la revista no les interesa el hip hop, ¿por qué tanta insistencia, tantas notas, tantas frases como ¨Hip hop de Hollywood a Fuerte Apache¨, cuando es evidente que eso no es cierto?”
Conrado De Lucia, Ing. White, Bahía Blanca, Bs. As.
“Espera con ilusión la revista de abril. Quería ver el homenaje que imaginaba de mi héroe: Kurt Cobain. (...) Esperaba algo más. Así que les pido por favor que no vuelvan a fallar de esa forma”.
Ricardo Dubatti, Cap. Fed.
“Soy un incansable seguidor del rock y géneros afines, pero nunca encontré en la revista notas lo suficientemente profundas y relevantes sobre música como para necesitarla. (...) El hecho de que en la última edición hayan dedicado veinte páginas a cavilar sobre como se visten los famosos, mientras que los muy buenos recitales de Jethro Tull en el Gran Rex no merecieron más que un impresentable recuadrito, habla demasiado claro del rumbo mediocre que ha tomado imprevistamente su otrora intachable publicación.”
Federico Fernández, Beccar, Bs. As.
“Yo también he sentido ese regustillo a MTV en la edición argentina de la revista. Ni hablar de la edición española o la americana: MTV al por mayor.”
Daniel Vaca Narvaja, Bs. As.
Como el portazo de aquel que se va, dejando clavada en la puerta la última puteada, esa que está cargada de verdades y que es la más dolorosa, uno a uno los lectores de la RS van dejando sentada su postura.
Nacida en 1967, en San Francisco, con el logotipo dibujado a mano y la foto de tapa robada de un afiche de una película anti-bélica que mostraba el rostro de John Lennon, la piedra echada a rodar por un par de soñadores en esos turbulentos días hace tiempo que se detuvo. Es más, hoy esta corroída y llena de musgo.
Se podría decir, en términos económicos, que la primera edición fue un fracaso: de los 40.000 ejemplares impresos en papel de diario solo se vendieron 5.000. Tiempo después Jann Wenner, su fundador y actual director, afirmaba: “A pesar de todo sabíamos que estábamos haciendo algo grande. Sabíamos que la música era lo que amalgamaba a toda una generación, la música comunicaba ideas sobre las relaciones personales, los valores sexuales, la ética política y la manera en que queríamos vivir. Recomendé a los redactores que contaran historias que los apasionaran, historias en las que creyeran”.
Hoy la ecuación está invertida: la marca RS es una más de las tantas del grupo Wenner Media, vende promedio 8.000.000 de ejemplares mensuales alrededor del mundo, pero es una cáscara vacía, nada quedo del espíritu rebelde y trasgresor que fue su marca de origen. Autores como Tom Wolfe, Hunter S. Thompson, PJ O´Rourke y tantos otros que construyeron el mito hoy quedaron en el olvido, en sus páginas ya no habitan historias de bandas de rock en giras salvajes y backstages descontrolados, almas desesperadas en busca del límite, denuncias contra las perversidades del poder en todas sus variantes, drogas para el cuerpo y canciones para el alma (o viceversa). Esa mirada cómplice al lado salvaje se apagó...De las notas corrosivas de los primeros años a los reportajes que el mismísimo Jann le realizara varias veces a su amigo Bill Clinton en la Casa Blanca el tono general de la revista fue variando bajo las premisas que los especialistas en marketing dictaban.
Según Wenner en estos días ya nadie necesita artículos de más de 7.000 palabras, la imagen le gana la pulseada a la palabra impresa, el mundo es básicamente visual y los adolescentes, principal objetivo de la publicación en la actualidad, ya no están interesados en toda esa “contracultura” que sobrevalora a dinosaurios del rock, poetas olvidados y odia a Britney Spears junto a todos las “estrellas” fabricadas por la industria del entretenimiento.
Asediado por la competencia de revistas como Blender, que se conecta mejor con los jóvenes (a los que los aullidos de Thompson sobre una Harley les parecen cosa de sus padres), Entertainment Weekly, centrada en los famosos, y por las “lad magazines”, como por ejemplo FHM o Maxim, la RS se adapta a la fórmula que parece ser la panacea del éxito para no quedar fuera de foco: cada vez menos texto, imágenes porno light, productos de marca y a la moda, tecnología de punta y algo de Eminen, o el rapper del momento, para quedar bien.
La revista que nacía como vocera de la rebelión generacional en una Norteamérica marcada a fuego por la Guerra y la experimentación psicodélica hoy se rinde ante los designios del mercado.
Al fin al cabo, una revista, como cualquier otro medio, lo que vende son lectores a las agencias de publicidad y en este plano Wenner tiene razón: todo el mundo habla de la RS, pero cada vez menos gente la lee… y sus anunciantes lo saben.

Don´t cry for me Argentina

En los 90, de la mano de estos profundos cambios en su línea editorial, las tribus rockeras de la pampa húmeda tuvieron su cuarto de hora: llegaba la edición “nacional” de la RS. A igual que en España, Checoslovaquia y Australia, los argentinos podíamos leer “made in home” las verdades del rock & roll.
El primer número vendió 65.000 ejemplares (con Charly Garcia en la tapa), colocando la revista entre las más importantes a nivel nacional, pero después se estabilizó en un promedio de 30.000 ejemplares mensuales, con los vaivenes propios de los tiempos de crisis que en los últimos años caracterizaron al mercado editorial.
No hay manual de estilo ni se pide permiso a las lujosas oficinas de Nueva York para publicar algo. Generalmente el 50 por ciento del material es de la edición original y el resto es producido localmente.
Si bien algunas notas tratan de honrar el espíritu de los primeros años, la mayoría del material impreso solo parece apostar a lo políticamente correcto: un gran despliegue fotográfico de la mano de temas intrascendentes, pero no polémicos, y que no se desarrollan en profundidad.
“El lector no es el jovencito que usa jeans raídos y toca la batería en el patio del fondo de la casa. Su edad está definida por una perspectiva actitudinal, aquellos que se sienten jóvenes más allá de la edad”, el que habla es Andrés Gomez, Gerente de Negocios del Grupo La Nación, dueño de la marca en nuestro país.
La licencia para la explotación en Argentina y parte de Latinoamérica de la mano de la empresa Publirevistas, controlada por la S. A. La Nación, nos lleva a enfrentar una paradoja cruel: el centenario diario, hoy controlado por la familia Saguier, vocero de los sectores más conservadores y reaccionarios de la sociedad argentina administra el contenido de la revista que supo ganarse su lugar en la historia precisamente por enfrentarlos.
Busines are Busienes. ¡El diario La Nación editando la revista Rolling Stone!
Bienvenidos a la realidad, game over, amigos.

19/7/08

SEMIOLOGIA DE LA VIDA COTIDIANA

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Son comunes, en la lógica de mercantilizar la producción cultural, las listas que diarios, revistas o suplementos culturales realizan con el fin de determinar los “mejores” discos o libros de la década, del siglo o de la historia. Si bien puede ser un ejercicio entretenido armar nuestra lista “personalizada”, es difícil encontrar parámetros para medir obras, en lo general, disímiles desde el género y las condiciones de producción.
Pero si cambiamos la propuesta y la consigna pasa por determinar la obra más influyente de un período histórico determinado tal vez la tarea sea más simple… o más complicada.
Pero dejemos de lado las introducciones… ¿Cuál es el libro más importante en el espacio de la comunicación de las últimas décadas?
Mi elección pasa por “
Mitologías” de Roland Barthes (1915-1980), editado originalmente en Paris en 1957 por Editions du Seuil.

Antes de ser publicados en formato libro, los artículos de Mitologías aparecen mensualmente en los diarios Les Lettres Nouvelles y en Critique (donde solo se publicaron dos de ellos). En estos trabajos se analiza la actualidad francesa entre 1952 y 1956 a partir del abordaje de los más variados acontecimientos: una nota periodística sobre los escritores, una película o un género cinematográfico, las fotos de una revista, un juicio, un espectáculo de lucha, etc.
El objetivo de Barthes, que pareciera político antes que semiológico, pasa por correr el velo de la naturalización de los actos humanos, de sus producciones discursivas en particular y las simbólicas en general. Todo es símbolo, nos dirá este pensador que reivindica una semiología de la vida cotidiana, ya que es allí donde el material abunda, es allí donde los estereotipos se hacen fuertes, donde la costumbre transforma a lo cultural en natural.
Es así como “Mitologías” va a consolidar una nueva disciplina dentro del campo de las ciencias sociales: la semiología como crítica ideológica al tomar como objeto de estudio la mitologización moderna.
En otro contexto, Marx ya había avanzado en este terreno al afirmar que el presente siempre se viste con los ropajes de lo arcaico. El avance da la modernidad, escudada por los laureles de la ciencia, pareciera barrer con los mitos de antaño pero ante el primer descuido el proceso se reanima y toma forma una nueva mitologización.
La modernidad significó, a grandes rasgos, el triunfo de la secularización y el repliegue de la religión, pero la caída de los santos, y demás seres divinos, dió paso a la aparición de nuevos ídolos, consolidados como tal por el mecanismo más efectivo del mito: la naturalización.
La naturalización basa su efectividad en el estereotipo, mientras que el mito encuentra en el arquetipo su mejor apoyo.
La Europa de la post guerra, contexto en el cual Barthes analiza expresiones de la cultura masiva (no confundir con popular), se caracteriza por un avance significativo de la cultura norteamericana en detrimento de los usos y costumbres nacionales.
El american's style life se impone de la mano del gran avance económico de una de las potencias vencedoras en el campo de batalla, pero esa victoria militar y ese poder económico de EEUU, se proyecta y se consolida de la mano de la industria cultural. Así se imponen nuevas costumbres, nuevos modos de relacionarse con el ocio: la mujer tiene un nuevo rol social, el consumo se erige como un pilar del sistema, el consumo de “productos culturales” consolida industrias relacionadas con las comunicaciones en sus diversas plataformas, etc.
Uno de los aportes más importantes que realiza Barthes en esta obra es demostrar que la idea de mitologización o naturalización no están relacionadas a priori con el poder hegemónico, ya que en la sociedad francesa que el analiza encontramos mitos de derecha, pero también de izquierda.
Así como el discurso hegemónico pretende borrar las huellas de su dominio instalando la idea de justificación superior (delegación divina o hereditaria, por ejemplo) el proceso se repite hacia el interior de grupos políticos “progresistas” donde la vanguardia se basa en el mismo proceso para dominar a la militancia de base.
Vemos en la historia que cuando una clase social quiere acceder al poder, la burguesía por ejemplo, argumenta reclamando por su derecho a ser la protagonista de ese tiempo histórico. La revolución de 1789 sintetiza esto, el “turno” de la realeza se extinguió, surgió un nuevo sujeto histórico que de la mano de la violencia reclama el manejo del aparato estatal, para sumarlo al manejo de la estructura económica que ya dominaba hace rato.
Pero aquí encontramos una de las claves del proceso de mitologización, ya que una vez que esa clase emergente se consolida en el poder reniega de la idea del “turno histórico”, ya que esta suposición daría lugar a la posibilidad de la derrota de la burguesía y la aparición de un nuevo sujeto histórico. En su lugar aparece el concepto de “naturaleza”, y se reniega de la “historicidad”: la burguesía cuando se percató que su tiempo había llegado se llamaba “histórica”, consolidad en el aparato estatal se denomina “natural”, es decir que remite al principio de los tiempos para justificar su supremacía. Este proceso lo encontramos en todas las sociedades, pero el aporte de Barthes es novedoso desde el momento en que nos muestra lo burdo de la maniobra escondida detrás de la aparente sutiliza con que en nuestros días se construyen nuevos mitos para naturalizar el dominio de la clase hegemónica.
La estructura del libro consta de cincuenta y cuatro textos que hablan de las miserias de la sociedad capitalista en general y del sector “pequeño burgués” en particular.
El primer tema que se trata en la obra es “El mundo del catch”, en este artículo el autor señala la diferencia que existe entre la lucha y los deportes genuinos, como el tenis o el boxeo.
En el boxeo los contrincantes se pegan el uno al otro de verdad y los dos tratan de ganar la pelea. En cambio en la lucha es evidente que la pelea no es de verdad, ya que los luchadores dan varias funciones por semana, o como mínimo una a la semana, mientras que los boxeadores, por regla, tienen un combate cada tres meses.
Barthes encuentra en la palabra actuación la única manera de describir el espectáculo que brindan al público, ya que si realmente hicieran lo que representan hacer se lastimarían tanto que seria imposible mantener el ritmo laboral que implican las giras por las ciudades y pueblos de Francia.
Según el autor, no es este el problema principal que plantea el mundo del catch: el público sabe que todo es mentira. Nadie se engaña. Es por esto que Barthes afirma que la actitud del espectador de una pelea de lucha es similar a la del lector de una novela o a la del espectador de una obra de teatro.
Cuando sobre algún escenario se representa Otelo, de Shakespeare, todos saben que el actor que interpreta al personaje principal no es en realidad un general moro en la Venecia del siglo XVI. Esa persona no es Otelo, y tampoco asesina a Desdémona en la realidad.
Es así como tampoco Tito Morán, el colectivero, quiere matar a Vicente Viloni cuando en el ring de “100 % Lucha” lo castiga, tal vez movilizado por ver en el campeón todo lo que el nunca podrá ser…
Todo es cuestión de usar signos, especialmente signos que no tienen contenido real.
En este ensayo Barthes adapta las teorías de Saussure, originalmete formuladas para el lenguaje, a una manifestación de la cultura popular.
Las crónicas de bodas de las revistas de moda le sirven para plantear el modelo de felicidad burguesa: una especie de bienestar enclaustrado dominado por la tecnología aplicada al hogar que se cimenta sobre el mito de la pareja; una especie de felicidad mezquina (y egoísta) que se propaga como un virus.
En otro capítulo Barthes nos habla del nuevo modelo de Citroën que se presenta como el equivalente moderno de las grandes catedrales góticas: un objeto superlativo y místico que engolosina las conciencias de la burguesía francesa.
La astrología es la literatura del mundo pequeño burgués: determina el uso del tiempo y enfatiza las historias que pueden vivir los personajes. Los astros nunca subvierten nada, al contrario, representan el mejor argumento a favor del statu quo.
En resumen, Barthes señala que con frecuencia cometemos el error de llamar "natural" a lo que consideramos socialmente aceptable, moralmente deseable o estéticamente placentero.
En este sentido podemos afirmar que es natural comer, dormir, tener relaciones sexuales y usar el lenguaje... pero qué comemos, cuándo dormimos, cómo tenemos sexo y qué palabras usamos es algo que varía de acuerdo a la cultura o subcultura de la que formemos parte: este es el peso cultural que se trata de ocultar tras la espesa niebla de lo natural.

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5/7/08

CLASE DIECIOCHO: LA TEORIA DE LA DEPENDENCIA

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Paulo Freire, precursor de la educación popular

A partir del resultado de numerosas investigaciones y el desarrollo de un cuerpo teórico influenciado por diversas corrientes durante las décadas deL 60 y 70 se conforma en latinoamerica un espacio de denuncia y de prácticas concretas con la intención de generar un cambio social. A continuación se detallan sus principales influencias:

Teología de la liberación: es imposible entender este movimiento sin considerar el peso que los movientos religiosos de base tuvieron en su conformación. El cambio de enfoque que determino la Segunda Conferencia Episcopal Latinoamericana desarrollada en Medellín en 1968, que llama a la Iglesia en su conjunto a “optar por los pobres”, pronto devino en la conformación del Movimiento de Sacerdotes Tercermundistas y la consolidación de la Teología de la Liberación como un espacio progresista que podía ligar a la Iglesia Católica con los movimientos sociales de base, a pesar de la oposición del Vaticano.

• La educación popular: desarrollada en la década del 60 en Brasil a partir de las premisas de Paulo Freire, se basa en la alfabetización de los excluidos del sistema que al aprender a leer y escribir palabras hacían una relectura global del mundo. Lo primero era tomar conciencia del lugar que ocupaban en la sociedad e identificar a los responsables de esa situación. A la educación formal, que denominaban educación bancaria, los alfabetizadotes oponían la concientización: era tan importante aprender a pensar como aprender a leer. Este movimiento estuvo ligado a una importante cadena de radios educativas dependientes de la Iglesia Católica del Brasil que operaban como soporte territorial del movimiento y su lema, síntesis de su concepción pedagógica, es: reflexión y praxis.

Teoría de la dependencia: a partir de su base económica se trasladaran algunas de sus premisas al plano social, dando paso a la denuncia del imperialismo cultural.

• Teorías marxistas y neo-marxistas: desde la intención de revertir la desigualdad social a partir de cambiar las estructuras del sistema productivo, pasando por la teoría de la vanguardia leninista hasta los postulados respecto a los aparatos ideológicos del estado de Althusser.


Nuevos movimientos sociales: se generan al margen de los partidos políticos tradicionales, nucleados por cuestiones sociales, etarias o de género (jóvenes, homosexuales, desocupados, movimientos de los “sin tierra”, etc.). Lo novedoso de estos colectivos es la intención de modificar algo puntual en la esfera social de pertenencia, descartándose la lucha por el poder político.



Los principales temas abordados son los siguientes:

• El carácter ideológico del discurso que circula socialmente a partir de los mass media, tanto en el nivel nacional como internacional, utilizando la denominación de imperialismo cultural para dar cuenta de una industria cultural penetrada por modelos de vida y valores foráneos.

• La propiedad de los medios y conglomerados de medios, denunciando no solo alta concentración de la estructura y la influencia de empresas extranjeras sino, también, el escaso acceso que la población en general, y los sectores populares en particular, tenían a fijar las pautas de programación de los mass media.

• La desigual circulación de la producción de contenido audiovisual entre los países centrales y los países periféricos.

• La concentración informativa generada por las agencias de noticias y los grandes holdings multinacionales respecto al flujo de la información internacional.

• La potencialidad de aplicar en cada país políticas y estrategias de planificación estatal en el área de las comunicaciones y las industrias culturales.
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4/7/08

CLASE DIECINUEVE: COMUNICACIÓN ALTERNATIVA Y EDUCACIÓN PARA LA COMUNICACIÓN



En paralelo al desarrollo de estas investigaciones y elaboraciones teóricas se llevan a la práctica una serie de experiencias a lo largo del continente que tratan de materializar una de las premisas de esta corriente: que la comunicación sea una instancia de diálogo y no de imposición autoritaria.

Uno de los caminos recorridos en esta búsqueda se relaciona con experiencias de comunicación alternativa. Lo alternativo se plantea desde el contenido (los temas) y también, acaso principalmente, desde la estructura de la propiedad de los medios y desde su organización (propiedad colectiva y organización horizontal).

Un sinnúmero de experiencias en distintos formatos y de distintas características que reclaman la etiqueta de “alternativas” obligan a los investigadores a elaborar una definición que permita marcar los límites de este fenómeno. Pero el propio contexto histórico donde estas experiencias se desarrollan (convulsión social, represión legal y para-legal) impiden llegar a un consenso respecto a dichos límites, influyendo sin duda en la mirada de cada intelectual su postura personal, su compromiso con la problemática y su grado de militancia.

Como muestra de esto último transcribimos a continuación dos definiciones:

Diremos que es alternativo todo medio que, en un contexto caracterizado por la existencia de sectores privilegiados que detentan el poder político, económico y cultural (en las distintas situaciones posibles desde el sistema de partido único y economía estatizada hasta regimenes capitalistas de democracia parlamentaria y las dictaduras militares) implica una opción ante el discurso dominante”.[1]

Proponemos la expresión comunicación alternativa para aquellas relaciones dialógicas de transmisión de imágenes y signos que estén insertas en una praxis trasformadora de la estructura social en tanto totalidad”.[2]

Así de tajante será la distancia entre una mirada y otra: solo es alternativa la práctica enmarcada en un proyecto revolucionario o son alternativos los medios que se plantean como oposición a los mass media tradicionales o como opción al discurso dominante.

En líneas generales, la mayoría de las experiencias de comunicación alternativa de nuestro continente nacieron a la sombra de luchas populares (activas o de resistencia), y por ese motivo muchas se apagaron con ellas.

Luego de varias décadas de experiencia, este fenómeno sigue con protagonismo en el campo de la comunicación en nuestro continente, tal vez por que siempre hay motivos para luchar, agiornando las prácticas y los formatos a partir de las enseñanzas del pasado y de las nuevas herramientas tecnológicas.

Por otro lado encontramos la tarea de promotores, influenciados por la teoría de Paulo Freire y la Teología de la Liberación, que desde instancias informales promueven la lectura crítica de los mensajes elaborados desde la cultura de masas a partir del trabajo con grupos.[3]

Básicamente la lectura crítica propone las siguientes etapas:

• Enunciación de los valores del grupo: a partir del contacto con un discurso mediático se analizan las coincidencias y las divergencias entre los valores del grupo y los valores explícitos del producto cultural en cuestión.

• Problematización temática: a partir de las características de cada grupo se presenta un producto cultural para promover el debate y definir o caracterizar la mirada de los medios respecto al tema trabajado.

• Estudio de la comunicación como producto: se hace foco en una producción determinada se analiza la organización del discurso o programa (estructura), las técnicas utilizadas para elaborarlo (el lenguaje) y el o los mensajes hechos públicos (explícitos o implícitos), para lo que se usa las dinámicas de los puntos anteriores.

• Estudio de la comunicación como proceso: se analiza la producción y circulación de la información (agencias de noticias y medios tradicionales), comparando el abordaje que distintos medios realizan del mismo tema y haciendo explicita la vinculación comercial que existe entre las propias empresas de comunicación (grupos o holdings mediáticos) y otras empresas de la economía formal que generalmente, a partir del auspicio o del anuncio comercial, condicionan la línea editorial de los primeros, cuando no son partes de un mismo grupo junto a ellos.

Acompañando estas instancias de comunicación alternativa y lectura critica encontramos, también, una serie de acciones que sirven para delinear las características de esta teoría:

• La Conferencia Intergubernamental sobre Políticas de Comunicación en América Latina y el Caribe, organizada por la UNESCO en Costa Rica durante 1976, promueve el establecimiento y la consolidación de políticas nacionales de comunicación y cultura. A partir de la oposición de los medios privados, representados por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y de la inestabilidad política de una región castigada por gobiernos de facto, las propuestas de la conferencia, apoyadas por casi todos los delegados de los países participantes, nunca pudieron ser aplicadas. A pesar de esta falencia, el salto en calidad del debate fue muy importante: la comunicación se deja de pensar como un recurso más del mercado y pasa a ser considerada como un derecho social, que debe ser garantizado por el estado en las instancias de acceso y participación.

• En la misma línea, encontramos la intención de establecer un Nuevo Orden Internacional de la Información y la Comunicación (NOMIC). A partir de las premisas de la teoría de la dependencia y luego del debate en distintas instancias multilaterales, una de ellas la conferencia de Costa Rica, se promueve revertir la dependencia informativa del tercer mundo respecto al primero. Con la intención de promover este debate se forma la Comisión McBride, que en 1980 hace público en Belgrado un informe conocido bajo el título “Un solo mundo, voces múltiples”.








Referencias:
[1] Comunicación alternativa y cambio social. Simpson Grinberg, Máximo. Premia Editora. México. 1986.
[2] Para una definición alternativa de la comunicación. Graciano, Margarita. Revista ININCO, N° 1. Caracas. 1980.
[3] Algunas preguntas disparadoras con las cuales entrenarse en la lectura crítica de los discursos mediáticos: ¿Quién es el emisor del mensaje? ¿Qué intereses económicos y políticos tiene? ¿Qué posición tiene sobre el tema difundido? ¿Se presenta como un emisor “objetivo” o aclara abiertamente su posición al respecto? ¿Qué valores sociales, abierta o solapadamente, se refuerzan? ¿A que receptor esta interpelando el mensaje? ¿Con que intención? ¿Qué tipos de recursos técnicos utiliza el emisor para elaborar el mensaje? ¿Inciden estos recursos en el sentido del mensaje?
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CLASE VEINTE: APORTES DESDE LATINOAMERICA



En la década del 80 comienza en la región un proceso de reinstauración de gobiernos democráticos. El pasado reciente, de la mano de gobiernos militares apoyados por los EE.UU., dejaba un saldo muy negativo: alto endeudamiento externo que condicionaba la autonomía democrática y violaciones sistemáticas de los derechos humanos y sociales.

En este contexto surgen en América Latina nuevos paradigmas que dejaban atrás las premisas del imperialismo cultural. Comienza así, una época de nuevos aportes y rupturas respecto a los desarrollos teóricos y a las investigaciones de campo realizadas hasta ese momento.

El español, residente en Colombia desde 1963, Jesús Martín Barbero (1937) publica en 1987 “De los medios a las mediaciones”, donde cuestiona el concepto de audiencias pasivas que redundan en sujetos sometidos gracias a la dominación ideológica que imponen los mass media y promueve mirar el otro lado del proceso de la comunicación, llamado recepción, conformado por las resistencias y las variadas formas de apropiación de los contenidos de los medios. La comunicación se hace así cuestión de cultura, que exige revisar todo ese proceso "massmediador" desde el lado de la recepción, del reconocimiento y la apropiación.

“(…) algunos comenzamos a sospechar de aquella imagen del proceso comunicacional en la que no cabían más figuras que las artimañas del dominador, en la que todo transcurría entre unos emisores dominantes y unos receptores dominados sin el menor indicio de seducción o resistencia, y en la que por la estructura del mensaje no atravesaban los conflictos ni las contradicciones y mucho menos las luchas. (…) todo lo que del modo en que las gentes producen el sentido de su vida, del modo en que se comunican y usan los medios, no cabía en el esquema”. [1] 

En esta nueva etapa se pasa de la denuncia del contenido ideológico de los mensajes y la propiedad de los medios a poner el acento en la recepción y los usos que las audiencias hacen de los medios.

Para dar cuenta de esta trama de sentido Barbero utiliza el concepto “mediaciones”, que describe como las matrices culturales desde las que se reciben los mensajes de la industria cultural, pero también son las tramas con las que los mass media construyen sus mensajes e interpelan a las audiencias. En este proceso las culturas populares se reconocen, construyen su identidad y le dan sentido al mundo.

Como ejemplo de este dispositivo simbólico se menciona al éxito que las telenovelas tienen en Latinoamérica y el caribe. Barbero afirma que los sectores populares se reconocen en las experiencias narradas, donde encuentran reflejadas en parte su cotidianeidad, los valores familiares y sociales que les son propios, y donde se hacen presentes elementos temáticos como la memoria y la identidad.




Asimismo, en 1989 el argentino, residente en México a partir de un exilio político, Néstor García Canclini (1939) publica “Culturas Híbridas”, dando un nuevo impulso a este nuevo corpus teórico y metodológico de los estudios latinoamericanos en comunicación y cultura.

“Así como no funciona la oposición abrupta entre lo tradicional y lo moderno, tampoco lo culto, lo popular y lo masivo están donde nos habituamos a encontrarlos. Es necesario reconstruir esa división en tres pisos, esa concepción hojaldrada del mundo de la cultura, y averiguar si su hibridación puede leerse con las herramientas de las disciplinas que los estudian por separado. Necesitamos ciencias sociales nómadas, capaces de circular por las escaleras que comunican esos pisos”. [2] 

En esta obra se describe a América Latina como un continente hecho de cruces y mestizajes y que sólo se podrá comprender su cultura dando cuenta de su carácter híbrido, donde lo tradicional y lo moderno, pero también lo culto, lo popular y lo masivo, se entrecruzan y se mezclan.

García Canclini afirma que es en la cultura donde los conflictos se hacen evidentes, ya que es el espacio donde las culturas subordinadas aceptan la dominación y las desigualdades; pero donde pueden elaborar estrategias de resistencia o negociación con la cultura hegemónica.

Al mezclar distintos bienes y símbolos culturales, las culturas subordinadas construyen su identidad, en las fronteras de lo tradicional y lo moderno, pero también de lo masivo, lo culto y lo popular.

El concepto “hibridación” marca un camino alternativo al que predomino en América Latina para entender los procesos comunicacionales y culturales.

El nuevo aporte conceptual afirma que lo moderno, que es vehiculizado por el sistema educativo, no sustituye completamente a lo tradicional, lo autóctono (ya sea indígena o criollo), así como tampoco lo masivo disuelve completamente lo popular o sustituye lo culto.

Por eso es necesario revisar las concepciones clásicas que explican el funcionamiento cultural, ya que en ese juego de préstamos recíprocos lo masivo, que atraviesa lo popular, no termina necesariamente subordinándolo, como tampoco lo popular o lo culto están incontaminados y resistiendo con éxito los embates de los mass media.







Referencias:
[1] De los medios a las mediaciones. Barbero, Jesús Martín. Editorial Gustavo Gili. Barcelona. 1991.
[2] Culturas híbridas. García Canclini, Nestor. Editorial Grijalbo. México. 1989.