21/7/04

REBELDES QUE SUEÑAN DESPIERTOS



Una película de sexo, vino y rock & roll con final abierto.
Escena 1. Exterior. Mendoza. Fiesta Nacional de la vendimia. 1995. Título tentativo: La nota que nunca se escribió.
Voy a Mendoza para cubrir la madre de todas las fiestas nacionales. El rey vino llama y miles de súbditos obedecen. El Americanto es un festival dentro del nutrido programa oficial. La sede es el estadio del Club Independiente de Rivadavia. El escenario se levanta sobre uno de los arcos, la mayoría del público esta en el campo, algunas familias eligen la comodidad de las plateas. Compartiendo el cartel con figuras consagradas todas las fichas están puestas en el crédito local. Me dicen que es una banda que hace un año que está recorriendo el circuito de la ciudad agitando cada vez más gente. Me dicen que el sonido es original, una síntesis de ska, reggae y ritmos cuyanos. Me dicen muchas cosas mientras las luces se apagan... la hora de la verdad llegó. Y la verdad es que todos los mendocinos que me decían cosas tenían razón. Estos pibes a pesar de la pachanga y el bardo generalizado que desplegaron en el escenario, o tal vez por eso, eran cosa seria. Después del concierto, y cuando la euforia todavía no se esfumó, me acerco a Goy (frontman, autor de la mayoría de los temas, alma mater y vocero oficial). Quedamos para el otro día, para un reportaje y para la entrega de un par de copias de “La Kulebra”, el CD independiente que estaban promocionando. La entrevista gira en torno al desafio de adoptar al rock como filosofía de vida, más allá de la anécdota de tener una banda, en una sociedad conservadora como la mendocina. La represión policial, el desengaño por la poca onda de los Cadillacs (en ese momento en la cresta de ola) y la alegría por el guiño de Todos tus Muertos, que tiempo después les editará el segundo CD, Perfectos idiotas, con la banda ya radicada en Buenos Aires.
Me despido de Goy con un concepto grabado, en la cinta y en la cabeza: “Karamelo Santo” es una frase que tiene distinto significado para distintas culturas... era una manera de sumar, desde el título, misterio al misterio que de por sí tiene toda banda de rock.
Escena 2. Interior. Buenos Aires. Presentación oficial de Haciendo Bulla. 2004. Título tentativo: Los caminos de la vida...
Las puertas del Teatro se abren para una multitud fervorosa que quiere hacer el aguante y, literalmente, hacer bulla (en la jerga de los caramelos todos los que se acercan a la banda son sus “kompadres”). En el medio de estos diez años pasaron muchas cosas: un éxodo de Mendoza a Buenos Aires, dos giras europeas que transforman a los karamelos en la banda argentina que más tocó en el viejo continente, un contacto con la factoría Santaolalla que se frustró, un vínculo con Manu Chao que los posicionó en el exterior y los consolidó en Argentina para el público alternativo.
El proyecto “Karamelo Santo” se caracteriza por sumar constantemente proyectos, músicos, ritmos, amigos, todo lo que se pueda sumar: en la previa del recital hay una performance de teatro experimental de los chicos del galpón de Alvarez, un Centro Cultural de Moreno, que fueron invitados por la banda para este show. Del galpón también es el auto con parlantes que ilustra la gráfica del nuevo disco.
Con solo compartir unas horas es fácil advertir la onda de la banda, ese clima de camaradería, que más allá de los roces propios de toda convivencia, se nota en los vinos compartidos en el catering casero, previo a la tocada, o en las corridas de Nehuen, que no tiene todavía dos años y es el hijo de Piro, que anda con una guitarra de juguete de acá para allá, jugando con otros chicos un poco más grandes. Ellos dan la nota familiar a un backstage un tanto alejado del imaginario rockero tradicional. Es que los karamelos promedian los 30, y eso se nota en, por ejemplo, el ensamble de la banda y la responsabilidad con la cual encaran el recital.

Vuelvo a encontrarme con Goy, una década después, y me sorprende su memoria... recuerda la escena en de la vendimia ´94, nuestro encuentro, aquella charla. Ante mi sorpresa me aclara que todo está en la memoria de la banda: los grandes reportajes y las pequeñas notas, los shows en festivales internacionales junto a algunas de sus bandas favoritas y las tocadas en algún pub caído del mapa del interior de alguna provincia caída del mapa.
Es fácil adivinar las palabras que se supone Goy tendría que decir. Jugar con el perfil político que la banda tiene, sus contactos con Manu Chao y las tratativas para su nueva visita, la próxima gira europea y la repercusión de la banda en México. Pero a Goy no le gusta el juego del casete. Se corre del lugar común y con absoluta sinceridad me plantea que el rock es la mejor excusa que encontró para vivir una eterna adolescencia sin tener que dar explicaciones a nadie y por nada.
Escena 3. Exterior. Buenos Aires. Puerta de “El teatro”. 2004. Título tentativo: Mendoza perdida...
Me encuentro con Mara y con Liza, dos niñas de 16 años que ganaron un concurso de la Rock & Pop de Mendoza para ver el recital de Karamelo Santo. Conocen a la banda de muy chicas gracias a hermanos mayores o amigos. Hay que escucharlas hablar con orgullo de lo significa para el “mundillo” mendozino (la gente del palo) cada visita de la banda. Me cuentan que tocan a beneficio de cuanta causa justa se les cruza. Que no pueden escuchar, como tantos otros mendocinos con los que hablo, el tema 10 de “Haciendo Bulla”.
Así como me contagian la alegría de temas como “El duende Loco” o “Los Cangrejos”, me dicen que les causa mucho dolor escuchar “El Garrón”. Y es entendible, ya que se trata de una cumbia tumbera escrita por los chicos internados en el C.O.S.E., un instituto para menores de la ciudad de Mendoza, que refleja la brutalidad policial en las calles mendocinas y el dolor de los pibes olvidados por la vida.
Esta es otra manera de sumar para una banda que hace más de lo que reconoce, que calla más de lo que dice, que hace bulla, que suma, que sigue, que vive.
Karamelo es >>>>
  • Goy Ogalde Glúzman: en guitarra y voz;
  • Piro Rosafa: en percusión y voz;
  • Diego Aput: en bajo y coros;
  • Lucas Villafañe: en teclados, acordeón y coros;
  • Pablo Clavijo: en saxo alto, saxo tenor y coros;
  • Martino Gesualdi: en trombón;
  • Mariano Ponce de León: en batería y coros.
Comparto con Uds. una versión alternativa del video de Fruta Amarga de Karamelo Santo realizado con material del crudo original. El tema es de Little Steven, fue versionado en español por Rubén Blades, de yapa va el video original, con participación especial de Blades, barbudo y cantando en inglés.