Cerramos el año y, como siempre para estas fechas, se publican varios informes de consultoras sobre la actividad en RRSS (Redes Sociales) y la conectividad a nivel global.
Para esta columna voy a utilizar los datos de Meltwater y We Are Social, que todos los años publican el Informe Digital Global, sin dudas el reporte más completo sobre el tema.
Lo primero que me impresionó tiene que ver con la conectividad a nivel mundial. Continuando con la tendencia creciente de los últimos años, el nuevo hito indica que son más de 6.000 millones las personas que tienen acceso a internet, lo que representa el 73,2% de la humanidad.
Existen 5.660 millones de perfiles activos en redes sociales, lo que representa el 68,7% de la población mundial. Facebook se mantiene como la plataforma con la audiencia más amplia, aunque WhatsApp es la preferida por los usuarios a nivel global.
Un dato llamativo es el uso generalizado de la IA generativa. Algunos analistas ya hablan de la “Era de la Inteligencia Artificial”: son más de 1.000 millones de personas las que usan modelos de lenguaje y herramientas de IA.
También se consolidaron importantes cambios en el consumo audiovisual. Los servicios de streaming ya capturan más de la mitad (50,4%) del tiempo total que las personas dedican a ver televisión.
En contraste, el uso de motores de búsqueda tradicionales (como Google o Yahoo!) cayó a su nivel histórico más bajo, con solo un 80,3% de los adultos en línea utilizándolos mensualmente.
Según los últimos datos disponibles en Argentina, había 41,6 millones de usuarios de internet en octubre de 2025 (sobre una población total de 45,9 millones). Esto significa que la tasa de penetración de internet es de 90,6%, un porcentaje muy por encima de la media global.
En lo que respecta a las RRSS, hay 32,2 millones de identidades activas en redes sociales (70,3% de la población). YouTube lidera el alcance publicitario con 32,2 millones de usuarios, seguido de cerca por Facebook (29,1 millones) e Instagram (28,9 millones).
En cuarto lugar encontramos a TikTok. La plataforma china es la que muestra un mayor crecimiento, logrando un aumento del 14,7% en su alcance publicitario entre 2024 y 2025.
A la hora de proyectar las tendencias para 2026, los especialistas hablan de un cambio de paradigma en la forma en que consumimos contenido digital. Predicen una reacción cultural contra la saturación digital y la velocidad frenética de los últimos años.
Se anticipa un giro drástico hacia RRSS más pausadas, alejándose de las publicaciones efímeras y premiando el contenido orgánico.
Después de años de saturación con videos cortos y la avalancha de contenido sintético generado por IA de los últimos meses, se espera un cambio de rumbo.
Serán tendencia los videos de larga duración, principalmente en YouTube, y un resurgimiento de los blogs, buscando espacios que nos permitan reflexionar en un contexto más tranquilo y calmado.
También nos enfrentaremos a una revalorización de lo humano frente a la IA. Tras la avalancha de contenido generado por inteligencia artificial, la tendencia para 2026 será la búsqueda de narrativas auténticas y creadores que transmitan un tono más humano y genuino.
En el terreno del periodismo se abre una gran oportunidad para competir contra el contenido hecho por máquinas.
En muchos medios es habitual encontrar la aclaración “hecho parcialmente con IA” al principio o al final de las noticias. Como sello de calidad editorial, se espera que las notas que aparezcan con el lema “escrito por un humano” tengan mejor recepción y valoración por parte de las audiencias.
No se trata de desterrar las herramientas de IA de las redacciones (ya que son muy útiles para acelerar procesos o automatizar tareas), sino de evitar que se conviertan en una “fábrica” de contenido informativo.
Para cerrar, estimado lector, podríamos pensar en una analogía gastronómica para ilustrar este proceso. Pensemos que el mundo digital ha sido hasta ahora como el fast food: comida que se hace rápido, sobresaturada en grasas y sal, y consumida al paso. La tendencia para 2026 sugiere que los usuarios están empezando a buscar una comida casera de cocción lenta, donde se valora el tiempo de preparación, la calidad de los ingredientes y la mano (y el corazón) del cocinero.
Y, como todos sabemos, un buen plato se disfruta despacio y, si se comparte en el contexto de una conversación amena, todo sabe más rico.
Por Francisco Monzón (@flmonzon) para @eldiariosur. Leelo acá.

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