20/9/11

CONTROL SOCIAL, MASS MEDIA Y CONSTRUCCION DE LA REALIDAD


Sergio Ciancaglini, de lavaca.org, y Raúl Zaffaroni


En el marco del Primer Congreso Internacional de Periodismo Autogestionado, realizado en el Bauen Hotel de la Ciudad de Buenos Aires, el Dr. Raúl Zaffaroni (ver CV) brindó una clase magistral bajo el título “Lo legal y lo legítimo”. Comparto con Uds. un resumen de su exposición:

“Estamos en un momento de poder planetario llamado globalización, como hubo otros denominados colonialismo o neocolonialismo, por suerte el poder planetario tuvo contradicciones y gracias a ellas estamos vivos. Pero también es un momento de revolución tecnológica en que el poder más que nunca, depende del saber, es decir del know-how ”, así arrancó el Doctor Zaffaroni su clase magistral en el Salón Bolivar del Hotel Bauen, recuperado por sus trabajadores. Según Zaffaroni hoy el mundo tiende a dividirse ya no entre explotadores y explotados sino entre incluidos y excluidos en donde no hay dialéctica porque el excluido está de más. Por lo tanto, para Zaffaroni el reestablecimiento de la dialéctica estaría dada por esa lucha por el saber. “Hoy tenemos las posibilidades que no teníamos hace 30 o 40 años porque la información está a nuestro alcance. Y los excluidos tienen algo que los incluidos no tienen que es tiempo. Y si ese tiempo se organiza, para apoderarse del saber, la sociedad se transforma”. Decreta con estilo premonitorio el Doctor al que algunos llaman Raúl y otros Eugenio. Zaffaroni hace un recorrido sobre la historia de los derechos humanos que tiene que ver con el título de la charla: lo legal y lo legítimo. En realidad lo que viene a contar Zaffaroni es lo que todos sabemos, o por lo menos intuimos, que lo legal tiene que ver con lo escrito. El comienzo de su charla se asemeja al inicio de un cuento: “Un día del año de 1948 se hace la Declaración Universal de Derechos Humanos que la aprueba todo el mundo. Como ustedes saben que una Declaración en el derecho internacional tiene el valor de una buena voluntad. Tardaron luego treinta años en hacer los tratados que eso sí ya es ley. Los realizaron cuando estaban dadas las condiciones políticas. Pero también se puede decir que en el 48′ se hizo una Convención Internacional de lucha contra el Genocidio. Sí, sólo que recortaron tanto el concepto de genocidio que quedó bastante mezquino. Porque había que definirlo en forma tal que no entraran todas las masacres que habían cometido los europeos en África ni la que había cometido Stalin ni la de Hiroshima y Nagasaki. Plantearon un concepto de genocidio que hasta el día de hoy nos preguntamos qué es un genocidio cuando hay mas de un millón de muertos, de repente”. “Todo esto forma parte de la historia formal, o historia legal, pero hay una historia real de los derechos humanos”. Ahí vamos entonces.“¿Hay otra historia?” pregunta Zaffaroni y se responde: “Sí, hay otra historia”. Señoras y señores esta historia que viene a hablar Zaffaroni es inversamente proporcional a la que estudian la legalidad de los Derechos Humanos que dicen que los derechos se clasifican de la siguiente manera:
  • los derechos de primera generación que son los individuales; 
  • los de segunda generación que son los sociales; 
  • los de tercera generación que tienen que ver con el desarrollo sustentable. 
Zaffaroni dirá que la historia real es inversa. Desarma, entonces, el esquema que organizaron los que supuestamente estudian la legalidad de los Derechos Humanos y lo vuelve a armar. Dirá Zaffaroni que para nosotros y desde el margen, el derecho de primera generación es el derecho al desarrollo y crecimiento gradual y racional. Los de segunda generación son los de derechos sociales como los consagrados por la Constitución mexicana de 1917 (primera en el mundo). Y los de tercera generación serían los individuales. Este Doctor que sobre en America Latina sabe mucho y fue autor de proyectos de reformas a los códigos penales argentino, ecuatoriano, boliviano y costarricense, señala: “El derecho al desarrollo es por lo que pelearon nuestros libertadores en contra del colonialismo. Después decimos que copiamos Constituciones liberales, como la de Estados Unidos porque era el único modelo republicano hasta ese momento, que cada uno, fue adaptando o arruinando con declaraciones de derecho pero que no se cumplieron nunca. Tuvimos en nuestra región latinoamericana Constituciones liberales de respecto autonomía, a la libertad de las personas con realidades semi-feudales, no digo feudales porque es un fenómeno europeo”.
Zaffaroni continua su disertación frente a un público atento, inmutable y admirador de este hombre que fue designado Doctor Honoris Causa en varias universidades del mundo, entre ellas de Perú, Italia, Brasil, Uruguay, Bolivia, entre otras, y que afirma que teníamos un deber ser (dado por las Constituciones liberales) inmerso en Repúblicas oligárquicas. ¿Cómo explicaron esta contradicción nuestras olirgaquías?, Zaffaroni entonces responde de manera clara y precisa: “Racistamente. Se creían los iluminados que debían ejercer el poder político sobre lo que ellos consideraban ‘la indiada o negrada’ y no podían permitir la autogobernación porque iba a ser el caos”.
Sin embargo e incluso con aquellas realidades, porque como explica Zaffaroni todo grupo que el avance civilizatorio quiso marginar vino a parar a nuestros suelos, America Latina dio lugar a movimientos de ampliación de la base de ciudadanía real muy diferentes: como el cardenismo en México o el peronismo o yrigoyenismo en Argentina, entre otros. Entonces Zaffaroni interroga: “¿Por qué estamos acá?; ¿Por qué algunos sabemos leer o escribir y pudimos llegar a la Universidad? Y dispara: “Por los populismos, con todos sus defectos y todas sus críticas que se le puedan formular, pero que empalidicen cuando vemos las masacres y las brutalidades cometidas por los contrapopulismos que quisieron frenar la realización de los derechos humanos economicos, sociales y culturales”.
Señala entonces que estos adalides de los contrapopulismos se hacen llamar liberales. “Yo pregunto si es liberal bombardear la Plaza de Mayo. Yo pregunto si es liberal fusilar sin juicio previo. Yo pregunto si es liberal derogar una Constitución por bando militar. Yo pregunto si es liberal desaparecer 30.000 personas”. Se interroga Zaffaroni que es profesor titular y director del Departamento de Derecho Penal y Criminología de la Universidad de Buenos Aires, que en el año 2007 la Universidad de Buenos Aires, distinguió al Doctor como Profesor Emérito y que en el año 2009 el jurado mundial independiente lo galardonó con el Premio Estocolmo en Criminología.
Rendondeando la charla este Doctor que sabe mejor que nadie sobre lo legal y lo legítimo pero sobre todo conoce sus diferencia dilucida que en los últimos años aparece un fenómeno mundial muy particular, que ocupa el centro de toda compaña política y se trata del control del delito. Zaffaroni irá al grano: “Toda proclama golpista viene acompañada de un anuncio sobre el descontrol de la situación criminal. Si bien esto no es nuevo, nunca había sido publicidad de campaña”.
Inserta el tema: “¿Qué hay detrás de este fenómeno?” Y lo explica: “Hay una construcción de un “ellos” de enemigos. Hay un grupo social marginado y excluido que no se lo puede sacar de ese lugar. ¿Cómo se genera? A través de una técnica de comunicación social en donde el ciudadano medio no es ya el trabajador sino una víctima. Los medios buscan una víctima capaz de crear cierta empatía, se lo convierte en víctima héroe, se le brinda un enorme escenario mediático y en plena elaboración del duelo de una pérdida se le hace decir todo lo que el enuniciador mediático no puede decir. Ojo, a la víctima héroe la destruyen, les importa un comino. Por supuesto el tema de ‘gatillo fácil’ no aparece”.
Zaffaroni cuenta que esta técnica se creó en Estados Unidos pero de manera viral se universalizó a través de la comunicación de entretenimiento. “Si ustedes hacen zapping en la televisión van a ver una serie de homicidios en un rato que en el país no se cometen en un año con protagonistas psicópatas que resultan ser los héroes. Hay que tener cuidado porque internalizamos estas historias desde muy temprano y porque usamos la televisión como baby sister. Entonces el modelo punitivo se extiende a toda la conflictividad social”.
Para Zaffaroni tenemos una televisión que controla al poder político. Y el poder político responde con “leyes locas y descalabradas”. El resultado de este control lo explica al finalizar la charla: “Dentro de la prisión tenemos un diez por ciento de ‘psicopatones’ medios peligrosos y el otro 90 por ciento son ladrones burdos, vendedores minoristas de tóxicos prohibidos y mulas. Si me preguntan qué poder político implica criminalizar y prisionizar a un grupo de personas sin poder de los sectores más carenciados, mi respuesta es que no hay poder político. Es poder represivo que se ejerce sobre los que estamos sueltos con el pretexto de los que están presos. Y cada día estamos más controlados”.

Fuente: http://www.periodismoautogestionado.org/

A continuación de la clase magistral el Dr. Zaffaroni realizó una entrevista con la periodista Graciela Pérez del periódico Miradas Al Sur. Esta es la nota publicada en la edición del domingo 18 de septiembre en la ciudad de Buenos Aires:

Raúl Eugenio Zaffaroni:
“Los medios construyen realidad”
El juez de la Corte Suprema propone que los medios cuestionen su propia ética periodística. Schoklender y el caso de Candela.
"Creo que hay algunas cosas que habría que reflexionar por parte de algunos propietarios de los medios de comunicación, como la autolimitación ética”, dice Raúl Eugenio Zaffaroni a Miradas al Sur. El magistrado de la Corte Suprema de Justicia de la Nación dialogó ayer con este dominical, minutos después de terminar su exposición en el marco del “Primer Congreso Internacional de Periodismo Autogestionado”, que se desarrolló en el Hotel Bauen. La utilización política del caso Schoklender en un año electoral, la intromisión del poder legislativo en cuestiones judiciales, el accionar peligroso de los medios en el caso Candela Rodríguez, la ética periodística, el crimen organizado, la Ley de Quiebras y los vicios de la Justicia, fueron algunos de los temas que abordó.
–La oposición va a pedir que Sergio Schoklender hable en el Congreso para dar explicaciones de los fondos públicos destinados a viviendas sociales. También Schoklender acusó a las Madres e involucró a Hebe en este asunto. ¿Cómo ve del lado de los medios esta cobertura?
–Es claro que en el medio de una campaña electoral esto pesa y toma un color diferente en lo que sería fuera de la campaña. Se tiende a politizar todo para tratar de sacar una ventaja electoral de esto, lo cual distorsiona un poco las cosas. Entre las facultades del Congreso de la Nación, para citar a un ciudadano, primero se debe conformar una comisión investigadora, que tiene que ser aprobada, antes que nada. En segundo término, las facultades de estas comisiones investigadoras están muy discutidas. Yo no voy a adelantar cosas pero pregunten a los hombres sabios en cuestiones constitucionales, y verán que históricamente es un tema bastante discutible que se meta el Congreso en cuestiones judiciales. Lo otro es que son distintos movimientos en una campaña electoral. En política, cada uno trata de tirarle al otro con lo que puede y con lo que tiene. A Dios gracia, no tiran cadáveres.
–¿Se puede decir que hay como una especie de tiro por elevación hacia las Madres para intentar llegar al Gobierno?
–Hacia las Madres, los derechos humanos, para tener más votos en una campaña electoral. Hay picardías políticas, es parte de la democracia, es así.
–Yendo al caso Candela Rodríguez, ¿cómo analizaría la construcción del rol de la víctima en los medios de comunicación?
–Obviamente fue un secuestro con características particulares, un secuestro extorsivo. Por suerte, nuestra policía ha sido bastante eficaz en cuanto al desmantelamiento de bandas de secuestradores. Hay una tipología de secuestro extorsivo. Existe el secuestro extorsivo express, que lo puede hacer cualquiera y que por lo general es más cercano al robo que al secuestro. Aunque jurídicamente sea un secuestro, pero en el ámbito criminológico está más cercano al robo. Luego está el secuestro extorsivo que puede tener cobertura por parte de algún delincuente disfrazado de policía. Este tipo de secuestro normalmente es más detectable. Cuando un policía se pasa a la delincuencia, el entrenamiento que tiene hace que siempre actúe con cobertura. El delincuente común siempre actúa a la defensiva y tiene más posibilidades de dejar marcas. Luego está el secuestro organizado por una banda de secuestradores. Es más difícil, un delito muy complejo, se necesita lugares donde poner al secuestrado porque no se lo puede tener mucho tiempo en el mismo lugar, ya que llama la atención. También se necesita la participación de varias personas, lo cual dificulta el éxito de la operación. Insisto, este secuestro de bandas no lo tenemos en el país. Nuestra policía actúa bien. Si se debe tener mucho cuidado en la comunicación, para no transmitir que el secuestro es un delito fácil y un negocio rentable, porque si se transmite esta idea lo que cunde es el secuestro bobo. El idiota que cree eso, practica un secuestro, es reconocido por la víctima y es un secuestro más peligroso para la vida del secuestrado. Hay una regla principal, cuando la víctima tiene privada su libertad está amenaza su vida, y hay que ser muy prudente con la información. Lo que uno diga, no lo dice sólo al público, sino que también a los delincuentes.
–¿Cuál cree que fue el tratamiento en este caso?
–Fue atípico porque el secuestro lo fue. Comienza como un caso vinculado a trata y después se va derivando a otra cosa que no está muy clara hasta el día de hoy. Cualquier cosa que dijera sobre el hecho concreto sería un absurdo desde mi punto de vista, porque no tengo acceso a la investigación. El accionar fue peligroso para la vida de la víctima. Siendo un secuestro atípico, pudo haber sido un psicópata. Y acorralar a un psicópata no es lo más aconsejable porque se pone en juego la vida de una persona. Creo que hay algunas cosas que habría que reflexionar por parte de algunos propietarios de los medios de comunicación como la autolimitación ética. El riesgo que corre esto es poner en riesgo la libertad de expresión. Si se reiteran hechos de esta naturaleza, no faltan los censuristas y alguien va a salir con un proyecto de ley para hacerse nombre, diputado fulanito que nadie conoce y que sale con el proyecto fulanito sin contenido. Eso no me gusta de ninguna manera. Alguna regla frente a algunos hechos, creo que debería ser materia de autocrítica de algunos medios. Por ejemplo, publicitar lo menos posible, quizás también tiene que ser materia de investigación por científicos, técnicos, especialistas en ciencias sociales; cómo se puede informar sin publicitar. Todos sabemos cómo se puede exagerar con la publicidad. Si se habla de una ola de suicidios, se puede inducir a una epidemia de suicidios. Otra es que mientras la vida de una persona permanezca en peligro, hay que tener cautela.
–Varias críticas hubo en este caso. Una fue que en mucho de los allanamientos no se contaba con orden judicial y, a la vez también, el discurso de la propia madre, poco conciliador, como si no tuviera asesoramiento frente a los medios.
–No quiero meterme en el hecho concreto porque no sé ni qué sabían las autoridades, el fiscal, la policía. En una investigación hay filtraciones que son provocadas por los mismos medios que quieren la noticia. En realidad, son delitos por parte del que provoca la filtración porque está divulgando el secreto, está violando un deber público, pero sabemos que eso pasa y que luego queda encubierto por la reserva de la fuente de información. Es lamentable pero pasa. Participa mucha gente, no todos son autoridades, a veces es el que pasa una cosa en la computadora.
–¿Se podría decir que hay un aumento del crimen organizado en el país? 
–Indiscutiblemente si tomamos 30 o 40 años sí, porque irrumpe la revolución comunicacional, entran nuevos tráficos y técnicas. Hace 30 años no teníamos la misma incidencia en tráfico de personas, armas, trata de personas, tóxicos. De cualquier manera, estamos políticamente protegidos. No estamos en la misma posición que México, por ejemplo. No somos país productor, no estamos al lado del un país demandante consumidor. Pero sí, el crimen organizado ha aumentado en todo el mundo aunque es un concepto que yo pongo en duda porque incluye varias cosas y tratamos de meter en la misma bolsa cosas distintas. Si metemos en la misma bolsa a una banda de secuestradores y a un banco que hace dos o tres lavados de dinero por año, no sirve para nada. Cada uno de ellas necesita medidas concretas, se tiene que atender la particularidad de cada cosa.
–En materia de accionar judicial, ¿cómo evaluaría estos 25 años de democracia? Avances y retrocesos dentro de la Justicia, teniendo en cuenta que se modificó la Corte Suprema y que hay ciertos jueces que están fugitivos y se los está buscando por su accionar en los años de plomo.
–Creo que de alguna manera el perfil del Poder Judicial está cambiando. La reforma del ’94, la designación de jueces a través del Consejo de la Magistratura. Me gustaría que no se sea arbitrario en nada.
–¿Qué es lo más difícil de modificar?
–El perfil judicial. Lo estamos viendo con los años, se va modificando de manera generacional. En ningún momento nadie pensó que se podía modificar el perfil judicial cambiando radicalmente todo el Poder Judicial. No podemos encargar que nos manden jueces enlatados de Groenlandia. Vamos con esto y lo mismo ha pasado en Italia cuando parte del Poder Judicial falló y se puso en funcionamiento uno nuevo. Hay que estar atentos porque va a dar resultados muy positivos porque se puede pelear contra la corrupción política, contra la mafia, seguir adelante. Lo mismo ha pasado en España con un poder judicial franquista. Como todo lo que hay en el aparato penal, policías también. No podemos pensar que vamos a cambiar todo de golpe. Desgraciadamente es como un barco que hay que ir arreglando mientras sigue navegando.
–Hoy hablaba del poder de los medios para con la política, ¿se podría decir que hay cierta complicidad de políticos y jueces con los medios para figurar, para no ser excluidos, y por eso apoyan a medios hegemónicos con amparos judiciales contra la ley de medios o declaraciones en contra de la pluralidad de voces?
–Concretamente, de la ley de medios no puedo decir nada. Es algo que tenemos que resolver. Indiscutiblemente, los medios son un factor de poder, lo reconozco, y que construye realidad. Es el teorema de Thomas. No importa si algo es verdadero o falso, importa que se lo de por verdadero. Los medios construyen realidad por lo que si decimos que llegaron los marcianos y no es así, no importa, aunque estemos todos locos. Eso juega en cada tema y también en la ley de medios pero no puedo opinar sobre eso.
–Termina de dar una charla en el Bauen, empresa recuperada. ¿Cómo viene el tratamiento dentro de la Justicia de la Ley de Quiebras y sus recientes modificaciones?
–Yo espero que haya avance. Tengamos en cuenta que estas modificaciones son una innovación que avanza sobre todo lo que es un hecho concursal que está pensado para otra cosa. Los jueces tendrán que ir acostumbrando la cabeza a una nueva perspectiva. Es una ruptura importante a un derecho concursal que ha tenido siempre por objeto, y centro de los intereses, a los acreedores. Es un desafío para cualquiera que ha pensado siempre el derecho de una manera y de un momento a otro tiene que pensarlo de otra. Los juristas tenemos una tendencia a resistirnos a incorporar componentes. “Me está desarmando la estantería, ¿qué hace?, yo la tenía armadita.” Es un poco eso.
–¿También pasa por el pensamiento individual de cada juez?
–Independientemente de su posicionamiento ideológico, es el entrenamiento. Venimos con cierto entrenamiento, tenemos la casa en orden, viene uno, se altera todo el armario, se cae la base y hay que ver quién lo hace pero hay cierta resistencia. No es necesariamente una cuestión ideológica, se puede ser un reaccionario, un fascista. Me enseñaron toda la vida a pensar esto de una manera y pensar de otra cuesta. Es una especie de entrenamiento profesional.