5/3/12

MORRISSEY EN BUENOS AIRES

Pandereta y camisa amarilla sobre un bombo con la bandera argentina.

Buenos Aires. Recital con 20.000 entradas vendidas. ¿Quién puede obligar a vender solamente pizza en los habituales puestos de hamburguesas y panchos? ¿Quién puede ordenar que retiren de los puntos de ventas de CD sus discos? ¿Quién puede torturar a su público con imágenes de animales sufrientes en un matadero?

La respuesta: una estrella de rock. No casualmente Morrissey da el puntapié inicial de su esperado tercer show en la ciudad de furia con esta frase elocuente: "Buenos Aires, I am a star". Esta bien, es una versión de superstar algo rara, oscura.

La historia comienza con la sociedad musical de Morrissey y el guitarrista Johnny Marr, base de la banda The Smiths. Luego de cuatro álbunes y numerosos simples de gran repercusión internacional, aunque la respuesta en Gran Bretaña siempre fue algo tibia, la banda se separa por problemas irreconciliables entre ambos referentes.

Es así como desde 1987 nuestro torturado astro de rock comienza su prolífica carrera solista bajo la sombra de una gran banda que se hacía más grande aun con el paso del tiempo, como los vinos.

Con una banda que lo acompaña desde hace casi 20 años temas como "Everyday Is Like Sunday", "You re The One For Me, Fatty", "How Soon is Now" y "There Is A Light That Never Goes Out" no podían sonar mal, por que eso tienen las grandes canciones… nunca pueden sonar mal. Pero todo parecía poco. Pocos temas de los Smiths, poca arenga para un público más bien frío, ¡poco tiempo para un recita! Solo 90 minutos para 18 canciones que dejaron sabor a poco…


Morrissey y su banda a pleno, con un mensaje directo: "nosotros odiamos a William y a Kate".

Pero como no querer a un tipo que reivindica su condición de vegano en la capital internacional de la barbacoa, que reivindica que las Malvinas son argentinas y despotrica contra la Reina Madre y sus príncipes herederos… y que además creo esa joya que se llama "Everyday Is Like Sunday". 

Salud Moz, nos vemos la próxima!