19/9/14

PEQUEÑOS RELATOS, GRANDES EXPERIENCIAS



Luego del cierre de nuestro Primer Festival ¨Buenas Prácticas; Jóvenes y Mundo del Trabajo¨ publicamos en una edición online los testimonios de los distintos actores que participaron de la organización y la realización del concurso y festival.
Hoy, a un año de aquel acontecimiento, logramos plasmar en papel esa sistematización de una experiencia enriquecedora para todos los que participamos de ella.
Saludo a los compañeros que aportan sus palabras y comparto con ustedes el artículo que lleva mi firma.


De locos, soñadores y panzas

Todo comenzó en Octubre de 2012, en una de mis frecuentes visitas a la sede de La Crujía, cuando Gabriela Cicalese me trataba de explicar haciendo garabatos en un papel el nuevo proyecto de nuestro colectivo.
Para ser sinceros en ese primer contacto con la idea no era mucho mi entusiasmo. Me parecía complicado para explicar a terceros, conceptos como “buenas prácticas” por ejemplo, y hasta el título del concurso no me gustaba... no tenia gancho.
Como el correr de los meses se fueron sucediendo las primeras reuniones del Comité Organizador, se fueron sumando referentes de las distintas organizaciones con las cuales nos vinculábamos teniendo el concurso y el festival de cortos como referencia, y era así como esa idea garabateada en una hoja en blanco comenzaba a cobrar vida propia.
En esa primera etapa, digamos la de Don Quijote contra los molinos de viento, todo parecía posible... las ideas se tiraban sobre la mesa y el comentario compartido era un “¿Por qué no?”.
Tal vez esa cuota de irresponsabilidad en las metas planteadas nos permitió lograr todo lo que logramos. A grandes sueños, grandes logros.
Pero insisto, visto a la distancia todo era una locura... un concurso nacional, de radio y video, apadrinado por referentes de la industria cultural de nuestro país, auspiciado por el Instituto Nacional de Cine y sostenido por el trabajo mancomunado de distintas instituciones, desde Universidades Nacionales a la Biblioteca del Congreso de la Nación... La frutilla del postre: importantes premios y un gran cierre donde compartir todo el material presentado y premiar a los ganadores.
Ver que todo eso se logro con muy pocos recursos y que dejamos los cimientos para repetir la experiencia en una nueva edición del Concurso es confirmar que un poco chiflados estábamos.
En lo personal, el año comenzaba con un desafío importante. En marzo, como miembro del Jurado Signis en el Noveno Encuentro Cinematográfico Argentino-Europeo "Pantalla Pinamar 2013" tenia que aprovechar el contacto con la prensa especializada, los referentes de la industria y las autoridades públicas para dar a conocer nuestro Concurso y comenzar a concretar la publicación de nuestras gacetillas en distintos canales. Este primer logro se concretó gracias a la invalorable colaboración de Graciela Garzelli.
Por otro lado, ser el responsable del Área Radio de La Crujía implicaba una gran responsabilidad sobre las producciones que podíamos acompañar desde distintos ámbitos y con distintas instituciones, siempre con la premisa de sumar material a nuestro Concurso.
Fue así como se concretaron varias experiencias de intercambio entre el Centro de Comunicación y organizaciones que nos solicitaban talleres o alguna instancia de capacitación en producción radial.
En los meses de abril y mayo realicé un taller de Radio en la Casa Cultural El Riachuelo de Villa Jardín, en Lanús Oeste, Provincia de Buenos Aires.
El objetivo era capacitar a miembros de ese colectivo y a vecinos para lograr la participación de los mismos en la grilla de programación de la radio del barrio que finalmente se inauguró el 1º de mayo. Se trata de la FM La Riachuelo, 96.1 Mh, que también se puede escuchar en la web (fmlariachuelo.com.ar).
El contacto formal lo establecimos con Federico y con Juan, militantes populares, pero rápido nos sentimos parte de la familia por la hospitalidad y la buena predisposición de todos los que participaron. Aquí la socia en la aventura fue María Inés Brizuela, gran colega y enorme cantante.
Los primeros días de mayo viaje a San José de Boquerón, Departamento de Copo, en Santiago del Estero con el fin de realizar un curso de producción radiofónica en la emisora de FM de la parroquia San José de Las Petacas que depende del Obispado de Añatuya.
En este caso el contacto lo realizó Marcos Aleman (S. J.), párroco, escritor, fotógrafo, versátil conductor de radio y tantas otras cosas que no los quiero aburrir.
En ese mágico viaje pude descubrir no solo la rica simpleza del habitante del monte que se acercaba para acompañarnos en las actividades sino a los miembros actuales de esa comunidad jesuita que sostiene desde hace casi 40 años la dignidad de esos hermanos olvidados del sistema.
Quiero mencionar a Juan Carlos Constable (S. J.), a Nicolás “cri cri” Gómez (S. J.), a Mary Quadri y a Patricia Moris esperando no olvidarme de nadie.
Tomar contacto directo con experiencias como las del MOCASE o historias de vida resignificadas a partir de optar por el monte no pueden sino conmover la cosmovisión de un bicho de ciudad.
Y con el correr de los meses las actividades se fueron sumando... un curso de capacitación en operación técnica en FM La Tribu de Buenos Aires, un taller en la Biblioteca del Congreso de la Nación en Julio, un taller de radio dentro del programa de la Muestra de Cine Nacional y Festival de Cortos de la localidad de Marcos Juárez, provincia de Córdoba, en Septiembre.
Luego llegaría el gran cierre, masivo en participación de público y en los trabajos presentados para concursar, varias experiencias de radio abierta, los libros publicados en el marco del Concurso, las experiencias compartidas en las que siempre aprendía algo, los amigos ganados en el camino.
Mención especial al equipo de La Crujía: Laura, María Belén, Graciela, Carolina, Andrea, Mirta… y a los pasantes por ponerle el pecho a las balas en las distintas trincheras que íbamos abriendo.
De la Dra. Cicalese que decir… solamente gracias por tenerme en su consideración para acompañarla cual Sancho Panza (prometo hacer dieta para el cierre del próximo concurso para ver si ligo otro papel).
Todo me demuestra a esta altura que soñar no cuesta nada, que concretar esos sueños cuesta mucho esfuerzo, y que ese esfuerzo, en este caso, valió la pena.