4/7/08

CLASE DIECINUEVE: COMUNICACIÓN ALTERNATIVA Y EDUCACIÓN PARA LA COMUNICACIÓN



En paralelo al desarrollo de estas investigaciones y elaboraciones teóricas se llevan a la práctica una serie de experiencias a lo largo del continente que tratan de materializar una de las premisas de esta corriente: que la comunicación sea una instancia de diálogo y no de imposición autoritaria.

Uno de los caminos recorridos en esta búsqueda se relaciona con experiencias de comunicación alternativa. Lo alternativo se plantea desde el contenido (los temas) y también, acaso principalmente, desde la estructura de la propiedad de los medios y desde su organización (propiedad colectiva y organización horizontal).

Un sinnúmero de experiencias en distintos formatos y de distintas características que reclaman la etiqueta de “alternativas” obligan a los investigadores a elaborar una definición que permita marcar los límites de este fenómeno. Pero el propio contexto histórico donde estas experiencias se desarrollan (convulsión social, represión legal y para-legal) impiden llegar a un consenso respecto a dichos límites, influyendo sin duda en la mirada de cada intelectual su postura personal, su compromiso con la problemática y su grado de militancia.

Como muestra de esto último transcribimos a continuación dos definiciones:

Diremos que es alternativo todo medio que, en un contexto caracterizado por la existencia de sectores privilegiados que detentan el poder político, económico y cultural (en las distintas situaciones posibles desde el sistema de partido único y economía estatizada hasta regimenes capitalistas de democracia parlamentaria y las dictaduras militares) implica una opción ante el discurso dominante”.[1]

Proponemos la expresión comunicación alternativa para aquellas relaciones dialógicas de transmisión de imágenes y signos que estén insertas en una praxis trasformadora de la estructura social en tanto totalidad”.[2]

Así de tajante será la distancia entre una mirada y otra: solo es alternativa la práctica enmarcada en un proyecto revolucionario o son alternativos los medios que se plantean como oposición a los mass media tradicionales o como opción al discurso dominante.

En líneas generales, la mayoría de las experiencias de comunicación alternativa de nuestro continente nacieron a la sombra de luchas populares (activas o de resistencia), y por ese motivo muchas se apagaron con ellas.

Luego de varias décadas de experiencia, este fenómeno sigue con protagonismo en el campo de la comunicación en nuestro continente, tal vez por que siempre hay motivos para luchar, agiornando las prácticas y los formatos a partir de las enseñanzas del pasado y de las nuevas herramientas tecnológicas.

Por otro lado encontramos la tarea de promotores, influenciados por la teoría de Paulo Freire y la Teología de la Liberación, que desde instancias informales promueven la lectura crítica de los mensajes elaborados desde la cultura de masas a partir del trabajo con grupos.[3]

Básicamente la lectura crítica propone las siguientes etapas:

• Enunciación de los valores del grupo: a partir del contacto con un discurso mediático se analizan las coincidencias y las divergencias entre los valores del grupo y los valores explícitos del producto cultural en cuestión.

• Problematización temática: a partir de las características de cada grupo se presenta un producto cultural para promover el debate y definir o caracterizar la mirada de los medios respecto al tema trabajado.

• Estudio de la comunicación como producto: se hace foco en una producción determinada se analiza la organización del discurso o programa (estructura), las técnicas utilizadas para elaborarlo (el lenguaje) y el o los mensajes hechos públicos (explícitos o implícitos), para lo que se usa las dinámicas de los puntos anteriores.

• Estudio de la comunicación como proceso: se analiza la producción y circulación de la información (agencias de noticias y medios tradicionales), comparando el abordaje que distintos medios realizan del mismo tema y haciendo explicita la vinculación comercial que existe entre las propias empresas de comunicación (grupos o holdings mediáticos) y otras empresas de la economía formal que generalmente, a partir del auspicio o del anuncio comercial, condicionan la línea editorial de los primeros, cuando no son partes de un mismo grupo junto a ellos.

Acompañando estas instancias de comunicación alternativa y lectura critica encontramos, también, una serie de acciones que sirven para delinear las características de esta teoría:

• La Conferencia Intergubernamental sobre Políticas de Comunicación en América Latina y el Caribe, organizada por la UNESCO en Costa Rica durante 1976, promueve el establecimiento y la consolidación de políticas nacionales de comunicación y cultura. A partir de la oposición de los medios privados, representados por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y de la inestabilidad política de una región castigada por gobiernos de facto, las propuestas de la conferencia, apoyadas por casi todos los delegados de los países participantes, nunca pudieron ser aplicadas. A pesar de esta falencia, el salto en calidad del debate fue muy importante: la comunicación se deja de pensar como un recurso más del mercado y pasa a ser considerada como un derecho social, que debe ser garantizado por el estado en las instancias de acceso y participación.

• En la misma línea, encontramos la intención de establecer un Nuevo Orden Internacional de la Información y la Comunicación (NOMIC). A partir de las premisas de la teoría de la dependencia y luego del debate en distintas instancias multilaterales, una de ellas la conferencia de Costa Rica, se promueve revertir la dependencia informativa del tercer mundo respecto al primero. Con la intención de promover este debate se forma la Comisión McBride, que en 1980 hace público en Belgrado un informe conocido bajo el título “Un solo mundo, voces múltiples”.








Referencias:
[1] Comunicación alternativa y cambio social. Simpson Grinberg, Máximo. Premia Editora. México. 1986.
[2] Para una definición alternativa de la comunicación. Graciano, Margarita. Revista ININCO, N° 1. Caracas. 1980.
[3] Algunas preguntas disparadoras con las cuales entrenarse en la lectura crítica de los discursos mediáticos: ¿Quién es el emisor del mensaje? ¿Qué intereses económicos y políticos tiene? ¿Qué posición tiene sobre el tema difundido? ¿Se presenta como un emisor “objetivo” o aclara abiertamente su posición al respecto? ¿Qué valores sociales, abierta o solapadamente, se refuerzan? ¿A que receptor esta interpelando el mensaje? ¿Con que intención? ¿Qué tipos de recursos técnicos utiliza el emisor para elaborar el mensaje? ¿Inciden estos recursos en el sentido del mensaje?
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